lunes, 19 de octubre de 2020

REVISAMOS ATLAS.ti 9

Hemos revisado la versión 9 de ATLAS.ti,
recientemente lanzada. Tanto en su versión para Windows como en su versión cloud o en la nube, que permite su uso sin instalación previa.

Scientific Software presenta la versión como completamente rediseñada, con un entorno que facilita un manejo más intuitivo y que se integra con la versión Cloud del producto. Destacan como novedades ciertas mejoras en el proceso de autocodificación, que incluye los sinónimos; una herramienta de análisis de emociones; la posibilidad de realizar diagramas de Sankey, que permiten modificar la anchura de las flechas; o un espacio para las referencias bibliográficas dentro de los documentos, entre otras. 

Un cambio destacable es la forma de pago del producto, que ahora puede facturarse por meses de uso, con unos precios que varían de los US$10 a los US$50 al mes. Ello puede permitir un mejor acceso a la herramienta para proyectos de corta duración. 

Por lo que respecta a la versión cloud de ATLAS.ti 9, nos parece que cumple con las nuevas necesidades de movilidad que surgen en el uso de herramientas de investigación. Pero que aún le falta mucho por recorrer para disponer de todas las posibilidades que brindan las versiones que se instalan en Windows o Mac.

lunes, 12 de octubre de 2020

PELÍCULAS SOBRE LA CRISIS DE 2008

Cartel película "La gran apuesta"
Siempre es grato verificar la existencia de ciertos espacios de autonomía en el campo cultural estadounidense, más específicamente el de los premios Oscar.

Películas como La Gran Apuesta (The Big Short, 2015) e Inside Job (2010) dan muestra de ello. Nos permiten comprender las causas de la crisis de 2008, de la cual posiblemente no hemos logrado salir debido a la continuidad de la desregulación del sistema financiero y al acrecentamiento de la desigualdad a nivel global.

Tras promesas de regulación del sistema financiero Obama, premio nobel de la paz, asumió la presidencia de USA. Poco fue lo que hizo en este sentido, más aún, ubicó en puestos estratégicos de su gobierno a sujetos promotores de la desregulación económica. La continuidad de políticas neoliberales, el poder que ejerce el campo económico en todos los ámbitos sociales, culturales y en especial en el político nos vuelve a develar cómo la economía sigue definiendo nuestros fines como sociedad y la necesidad urgente de repensar en qué sociedad queremos vivir.

Llama la atención cómo en Inside Job personas que se anticiparon a la crisis, lo hicieron bien a través de metodologías cuantitativas, utilizando base de datos financieras e hipotecarias; o vía metodologías cualitativas -específicamente la entrevista. Muestra cómo cualquiera de las dos vías permitía aproximarse a la comprensión de la realidad y prever la crisis que se avecinaba. Abandonando los principios liberales, el gran capital acudió presto al Estado para salir de la crisis; mientras se culpó de la misma a los pobres e inmigrantes por vivir por encima de sus posibilidades.

Documentales como Enron, los tipos que estafaron a América, así como The Flaw, ilustran y profundizan sobre las causas de la crisis, causas que aún no se han atajado, de ahí la fragilidad de la economía a nivel global y, consecuentemente, de la sociedad. Posiblemente, buena parte de vosotros conocéis estas películas y documentales, pero no sobra volver a verlas porque lo que muestran no son cosas del pasado.

lunes, 5 de octubre de 2020

INVESTIGACIÓN MILITANTE


Hasbun, Ana. En: https://www.facebook.com/photo?fbid=106042802796177&set=ecnf.100001713737432


En el marco de una sociología transgresiva, Patricia Botero (2012) plantea el concepto de Investigación Militante (IM) para distanciarse en términos epistemológicos e, incluso, ontológicos de los principios que rigen y legitiman el quehacer científico de occidente.

Por ello se aparta de la concepción de los intelectuales de adentrarse en las comunidades con miras a desideologizarlas; rescata sus significantes y formas  de entender del mundo; sus procesos de resistencias ancestrales y populares que han permitido conservar sus prácticas de buen vivir, a partir de procesos de resistencias ecológicas, espirituales, culturales y políticas, basadas en la solidaridad.

Hay una crítica profunda a los principios orientadores de las ciencias sociales modernas apoyadas en la puesta en valor de la separación de la naturaleza y la cultura (el individuo no ligado a lugar y comunidad); la economía alejada de lo social y lo natural; la supremacía del conocimiento experto, por encima de todo otro saber; la separación entre ‘nosotros’ y ‘ellos’, colonizadores y colonizados, civilizados y salvajes, desarrollados y subdesarrollados, no fundamentalistas y fundamentalistas, entre otros.

Distinciones, primero, entre conocimiento cuyo estatus de cientificidad opaca el saber, como sentido común carente de valor. Segundo, subordinación de lo humano sobre lo no humano. Tercero, lo racional como fuente de verdad y acción; y cuarto, la visión del “futuro, en una lógica lineal y negación del presente y el pasado” (2012:34). Por ello, apuesta por una epistemología plural basada en el reconocimiento de múltiples saberes no occidentales (medicinales, ecológicos, organizativos y de resistencia).

Una epistemología diversa que emerge de comunidades y sociedades situadas en su contexto, constructoras de saberes, sobre la base de vivir en colectividad; pero sin la pretensión de homogenizar el mundo.

La investigación militante se distancia de las militancias de izquierda como académica. Mientras las primeras se fundamentan en la certeza de sus relatos; la segunda basa su reflexión a partir de cuestionar dichas certezas. La militancia en la investigación apuesta a construir conocimiento desde lo colectivo “para ampliar los sentidos colectivos asumiendo la teoría como contra-poder que re-cuenta versiones plurales de mundos políticos, económicos, sociales, culturales, históricos, ambientales, etc. En esta dirección, la investigación re-escribe y re-inscribe concepciones y prácticas” (2012: 37). La idea es no convertirnos en nativos sino de-construir la mirada homogénea sobre el desarrollo, abordar las prácticas y luchas de colectivos invisibilizados que construyen contra-relatos.

La IM se cuestiona permanentemente sobre el porqué y para qué del conocimiento; alienta a participar en las luchas concretas de las comunidades en resistencia, cuestiona nuestro rol de expertos a la vez que objeta nuestros mundos y sus significados. Apuesta a la des-jerarquización del conocimiento; en la medida en que no podemos hablar de investigación militante, en tanto las comunidades sean solo fuente de consulta. Por ello apuesta a la intersección entre academia y activismo: capacidad de autoría del teórico en las luchas sociales, y de los agentes comunitarios en la teoría.

 

BIBLIOGRAFÍA

Patricia Botero (2012)  Investigación y acción colectiva –IAC– Una experiencia de investigación militante. Utopía y Praxis Latinoamericana. Año 17, No. 57, pp. 31-47.

lunes, 28 de septiembre de 2020

WAYBACK MACHINE, RECONSTRUYENDO DOCUMENTOS DIGITALES

Sabemos que, hoy en día, internet nos permite obtener documentos relevantes para nuestras investigaciones. O simplemente, obtener datos acerca de una persona que vamos a entrevistar. En ocasiones buscamos información acerca de una organización que ya no existe o un área dentro de la misma que, en algún momento, informó de lo que hacía, pero dicho contenido ha sido eliminado. O, a veces, nos surge la necesidad de indagar la manera como una misma organización ha ido variando su actividad o su presentación al público, por ejemplo.

Archivo de internet
En ese contexto, Wayback Machine es una herramienta gratuita que nos puede ayudar. Permite obtener versiones pasadas de esas páginas o subpáginas que desaparecieron o cuya versión anterior queremos reconstruir. Es una especie de hemeroteca de internet. 

El manejo es bastante sencillo. Accedemos al inicio del portal de Wayback Machine. Colocamos la dirección web o las palabras clave que nos permitan encontrar la página que deseamos, como si se tratara de un buscador de internet. Si lo que buscamos está archivado en el portal, nos aparecerán las diferentes versiones de las que podemos disponer, cada una con una fecha diferente. Si todo sale bien, una vez elegida la fecha a la que queremos acceder, el portal nos permitirá navegar por esa página o subpágina como si de la versión actual se tratara. Podremos compartir los enlaces (que se presentan siempre con el prefijo “https://web.archive.org/”, seguido de algún tipo de codificación que desconocemos, tal como “web/20190707212526/”; y, finalmente, la dirección web de aquella versión de la página.

Como todas las herramientas digitales, no sirven si la investigación no tiene los objetivos, los resultados esperados o la metodología adecuada. Pero puede ayudarnos en alguna parte del proceso.

lunes, 21 de septiembre de 2020

SITUACIÓN DE MERCADO EN WEBER

Max Weber llamó situación de mercado a la 
  Taller medieval, de Jean Bourdichon 
(siglo XV)
totalidad de las probabilidades de cambio de un objeto contra dinero que puedan ser conocidas por los partícipes en su orientación por la lucha de precios y de competencia. 

En esta lógica transaccional, el concepto de situación de mercado es definido en relación con otros conceptos implicados. Mercabilidad es la medida de la frecuencia con que un objeto acostumbra a ser un objeto de cambio en el mercado. Libertad de mercado es el grado de autonomía de los partícipes particulares en la lucha de precios y de competencia. Y regulación de mercado es, por el contrario, la situación en que está materialmente limitada por una ordenación efectiva la mercabilidad de posibles objetos de cambio o la libertad de mercado para posibles contratantes (Weber, 1993, pp. 62). 

Weber aterriza el concepto de situación de mercado en la sociología de las profesiones. Por profesión se entiende la peculiar especificación, especialización y coordinación que muestran los servicios prestados por una persona, fundamento para la misma de una probabilidad duradera de subsistencia o de ganancias (pp. 110-111). En ese contexto, la situación de mercado es determinante en un escenario de división libre de las profesiones, que se parece al mercado de trabajo en el que nos movemos en los inicios del presente siglo. 

En un contexto de desregulación y creciente intermediación en el trabajo como el que se vive hoy en buena parte del mundo, el concepto weberiano de situación de mercado puede ser útil. En el sentido de permitirnos ubicar históricamente hechos como la destrucción de la negociación colectiva de los trabajadores o el desarrollo de empresas dedicadas a la intermediación de personal, por ejemplo. O como instrumento para repensar las posibilidades que los trabajadores tenemos de organizarnos en estos nuevos desiertos de la desregulación. 


BIBLIOGRAFÍA

Weber, M. (1993) Economía y Sociedad. Esbozo de sociología comprensiva. México: Fondo de Cultura Económica.

martes, 15 de septiembre de 2020

ELITES CORPORATIVAS: EL CASO MEXICANO

Según Julia Chardavoine 
(2020), los estudiosos sobre
las élites observan un auge de los managers (managerialización) y la emergencia de una élite transnacional. Cada vez más, los altos directivos no se seleccionan entre los herederos de las familias accionistas mayoritarias, sino entre managers, es decir, entre individuos con muchas credenciales y amplia trayectoria dentro de la misma empresa o en otras empresas; presentándose una separación entre la propiedad y el control. La autora se pregunta si México ilustra estas tendencias. 

Para dar respuesta a esta pregunta, Chardavoine -a través de un análisis minucioso de una base de datos- reconstruye el perfil sociodemográfico y trayectorias de 575 presidentes, directores generales y miembros de los consejos de administración de 15 empresas clasificadas en el Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), entre 2000 y 2015. 

Aunque se echa en falta un análisis transversal en términos de género, la autora elabora unas tipologías según los recursos que legitiman el acceso de los sujetos a posición de poder: el fundador, el heredero, el manager, el administrador público y el profesional (individuos reconocidos por sus competencias en derecho, contabilidad o fiscalidad). 

Concluye, primero, que los managers en México no han suplantado a los dueños de las grandes empresas; el control se mantiene vía acreditación de los herederos, quienes acrecientan sus capitales cultural, social y simbólico en los grandes centros de formación empresarial a nivel global, reforzando de esta manera el capital económico heredado. 

Segundo, la internacionalización de las élites corporativas en México es inexistente. Ésta se presenta de manera velada vía trayectorias académicas, adelantadas en universidades de alto prestigio, especialmente estadounidenses. Y afirma: “Los líderes mexicanos tienen una trayectoria escolar mucho más elitista en Estados Unidos que los mismos líderes estadounidenses”, en este sentido hay una “americanización” de la formación y de la cultura corporativa (Chardavoine, 2020:588). 

Sin desconocer el trabajo minucioso realizado por la investigadora, sorprende la conclusión a la que llega cuando señala: “A raíz de nuestro estudio, podemos concluir que el capitalismo familiar en México ha podido resistir en un contexto económico internacionalizado y profesionalizado gracias a la apropiación por los herederos de los recursos legítimos de los managers, y la adición de un capital escolar e internacional elevado” (2020:590). Pero ¿de qué le sirve a las/os trabajadoras/es y a todos aquellos que acampan en la sociedad mexicana al borde de la exclusión social que los “delfines” -los herederos del capital- conserven el poder empresarial y político si no adelantan políticas que vayan en contravía de las estrategias neoliberales que caracterizan hoy por hoy a la gestión managerial? ¿Qué significa para la sociedad mexicana el que sus élites se “hayan tenido que adaptar” a un contexto de liberalización, internacionalización y competición, en donde los derechos laborales son socavados, la precarización y la injusticia estructural avanzan sin atajos, a la par que la representación sindical y social de los trabajadores languidece? Como suele ser -especialmente en México- este tipo de conclusiones, sin una reflexión crítica, alienta el nacionalismo y legitima las élites en el poder. 

Algunas universidades –con el más alto rating académico-, como portadoras de la “verdad” y del “saber”, forman y marcan las líneas estratégicas de acción de las élites, siendo un espacio de acrecentamiento de sus capitales simbólico, social y cultural. 

Cada vez más, el campo académico se desliga de una reflexión crítica sobre los resultados obtenidos en las investigaciones. Esto se observa en el apartado de las conclusiones de los artículos en donde suele haber un resumen de los hallazgos y no una vuelta a la teoría y/o una reflexión crítica. 


BIBLIOGRAFÍA 

Chardavoine, J. (2020). Las élites corporativas de México (2000-2015): dinámicas del capitalismo familiar.Revista Española de Sociología, 29 (3), 579-593.

lunes, 7 de septiembre de 2020

HACIA UN CONCEPTO SECULAR DE PERDÓN

Perdón y justicia transicional
En el marco de una justicia transicional,  el perdón
se ha configurado como uno de los actos indispennsables en los procesos de paz y de transición política. 

Rivas (2019) se pregunta si hemos expulsado la religión del espacio público. ¿Por qué hablar de perdón? ¿Existe una reflexión que vaya más allá de la tradición cristiana sobre el perdón? 

En esta pesquisa, se remonta a pensadores pre-socráticos y al mismo Sócrates, y concluye que dichas reflexiones no añaden un sentido filosófico del perdón antecedente al cristianismo (Rivas, 2019: 68). Hay que destacar que la tradición abrahámica demanda el perdón incondicional, gratuito, infinito, sin contrapartida para el culpable; junto con el perdón condicional proporcional al arrepentimiento y la transformación de quien de esta forma ya no es el culpable. 

En la época contemporánea, Rivas se detiene en la propuesta realizada por Hanna Arendt, quien destaca la posibilidad de la acción: 
“la facultad de perdonar y la facultad de prometer nos redimen respectivamente de la irreversibilidad y lo impredecible. Perdonar “sirve para deshacer los actos del pasado”. Sin ser perdonados nuestra capacidad para actuar quedaría “confinada a un solo acto del que nunca podríamos recobrarnos”. La facultad de perdonar depende de la pluralidad, presencia y actuación de otros, porque nadie puede perdonarse a sí mismo (Rivas, 2019: 134). 
Arendt parte de algunos textos evangélicos y plantea que el deber de perdonar nace porque los sujetos “no saben lo que hacen”; por ello, para que la vida prosiga (tanto para las víctimas como los victimarios) es indispensable eximir constantemente a los hombres de lo que han hecho sin saberlo. Esto requiere una acción no condicionada por el acto que la provocó y libre de sus consecuencias. 

En este sentido, la mayoría de las malas acciones no tienen un propósito perverso, sino que son movidas por el interés, la conveniencia, el afán de medrar, la cobardía, el ansia de poder, la codicia y similares; es decir, no hay una real intención de dañar al que sufre. Por ello, es posible el perdón e, igualmente, el que comete tales actos abominables puede cambiar e iniciar de nuevo (Pettigrove, 2019). 

Las reflexiones sobre el perdón están mediadas por el amor –propuesta de Jesucristo- y son un acto personal. En ese sentido, Arendt se distancia de ese carácter anti-político del perdón cristiano. Aborda el perdón desde la comunidad política basándose en la conexión de éste y la promesa con la condición humana de la pluralidad. Pluralidad en el sentido de que los seres humanos son al mismo tiempo miembros de la misma especie y diferentes unos de otros. El carácter plural sería el rasgo ontológico clave de la existencia humana. 

La apelación al perdón se orienta a redimir la sociedad de la violencia, es una postura en contra la devastación de la sociedad después del ejercicio de la violencia, en especial del totalitarismo. En este sentido, según Pettigrove (2006, citado por Rivas, 2019) Arendt se distancia de la discusión contemporánea del perdón centrada en las emociones experimentadas al perdonar, y propone centrar la atención en las actividades que se llevan a cabo al perdonar. 

Centrar el perdón en las emociones supone una salida muy personal, muy individual. Por tanto, no puede ser realmente común y en ese sentido carece de relevancia en la comunidad política. Por ello, destaca los elementos de la acción de perdonar. Cuando se invoque que una comunidad puede ofrecer su perdón a otra comunidad que le causó daño, no se refiere a un sentimiento o emoción colectiva de la comunidad agredida. Más bien, se trata del compromiso de establecer una relación al margen del daño causado. Tal relación se concretará en determinadas políticas públicas que demuestren esa voluntad de que las ofensas pasadas no establezcan las condiciones de las relaciones futuras (Rivas, 2019:136). 

Para Smith (1971) esta posición de Arendt es limitada e ilusoria, además de tener consecuencias inaceptables. Si se perdona en consideración a quien cometió la ofensa y no a la ofensa en sí, es necesario compartir con el ofensor la misma condición de debilidad. Y así el perdón político no es una posibilidad genuina en la sociedad moderna. 

Finalmente concluye: la pesquisa “muestra a las claras la inexistencia de una noción de perdón al margen de la que se ancla en una determinada doctrina religiosa. De ahí la incapacidad de nuestro imaginario para explicar el perdón” (2019:141). 

A pesar de no haber claridad conceptual sobre el perdón en el ámbito secular, la justicia transicional lo contempla ligado a actos o procesos de reparación, de restitución, de justicia, de no repetición y de no olvido. Actos que involucran a las comunidades y a la sociedad en su conjunto, y por tanto van más allá de lo personal, de lo emotivo, de ahí la importancia de continuar reflexionando en las preguntas planteadas por Rivas ¿Es posible pensar el perdón distante de los relatos religiosos o individuales? 

¿Debemos abocar el perdón desde una acción racional de carácter instrumental? Desde el egoísmo, que busca huir del sufrimiento, de los horrores internos que habitan a las víctimas. No se puede vivir permanentemente en la oscuridad del odio, sin la posibilidad de reconocerse en el otro, aunque sea desde el marco de la comprensión de su situación. Y, a su vez, no se puede vivir eternamente con el peso asfixiante de la vergüenza. Pero, sería un acto personal, anti político. O tal vez ¿Deberíamos reflexionar el perdón desde la responsabilidad de construirnos como una sociedad cada vez más humana? Una sociedad que aspira a reconciliarse, debe abordar el perdón, pero ¿qué lo legitima, desde una ética secular? 


BIBLIGRAFÍA 

Arendt, H. 1993, La condición humana,Paidos, Barcelona, 1993. 

Pettigrove, G., 2006, Hannah Arendt and Collective Forgiving. Journal of Social Philosophy 37 (4) (2006), pp. 486-487. 

Rivas, P., 2019, Acerca de un posible sentido secular del perdón. Persona y derecho / vol. 80 / 2019/1 / 123-143 123. 

Smith, R. W., 1971, Redemption and Politics, Political Science Quarterly 86 (2) (1971).

lunes, 31 de agosto de 2020

TRABAJO EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS

Teletrabajo y Covid-19
En estos tiempos de pandemia, los conversatorios
como forma de comunicación y reflexión sobre los que acontece y preocupa socialmente está siendo el dispositivo más usado no sólo por las instituciones educativas sino por aquellas organizaciones vinculadas a la lucha social. En esta oportunidad queremos señalar el trabajo realizado desde hace varias décadas por la Escuela Nacional Sindical, en Colombia. El pasado 17 de julio presentó el conversatorio sobre El futuro del trabajo en tiempos de pandemia. En dicho encuentro tuvimos la oportunidad de escuchar a varios estudiosos sobre el tema. 

Julio César Neffa llama la atención, primero, sobre cómo en estos tiempos se recurre al Estado para salvar al capitalismo; y segundo, destaca la ampliación del trabajo a través de grandes plataformas ante la desindustrialización acelerada por la pandemia. 

Las nuevas tecnologías son la base sobre las cuales se configuran las nuevas formas de trabajo como es el teletrabajo. Un trabajo a distancia, remoto y conectado. Se desvanece la tradicional división entre trabajo y vida privada; y la propiedad de los medios de producción al ser el trabajador quien aporta –en muchas ocasiones- sus dispositivos tecnológicos y asume los costes indirectos ligados al trabajo (equipamiento del puesto de trabajo, energía, luz y limpieza). Emerge la oficina móvil desligada del espacio físico; y la comunicación a través de la nube permite almacenar información de manera casi ilimitada. 

Desaparece el tiempo de desplazamiento a la vez que aumenta de manera importante la intensidad y el tiempo de trabajo. El trabajo por proyectos o por objetivos flexibiliza los tiempos en pos de los resultados. A la vez que existe la sensación de una enorme soledad por parte del trabajador, el cual debe dar cuenta sobre resultados sin contar con el apoyo de los compañeros. Mientras los riesgos laborales se acrecientan: la fatiga, el cansancio mental y las malas posiciones físicas pueden estar en el origen de otras enfermedades. 

Según Neffa, el teletrabajo no desaparecerá, adquirirá nuevas formas. Con ventajas para las empresas: reducción del tamaño de las empresas, del capital fijo y de los gastos de funcionamientos (administrativos, telefonía, energía, agua, etc.); de las tasas de absentismo y de bajas por enfermedad; y de pago de horas extra. A la par que se alargan las jornadas laborales e intensifica el trabajo, se eleva la productividad y se sofistican los sistemas de control, vía tecnologías de la información y la comunicación (TIC´s). 

Por su parte, los trabajadores reivindican la ausencia de tiempo de desplazamiento; el distanciamiento de espacios tóxicos; la posibilidad de compatibilizar mejor el trabajo con las tareas del hogar; y el interés por ampliar el tiempo de ocio. 

Mientras, en el hogar se abren nuevos espacios de conflicto y negociación con el riesgo de ampliar la desigualdad entre hombres y mujeres. Se desvanecen las fronteras entre ocio, trabajo, privacidad e intimidad. El uso de la TIC´s convierte el hogar en un lugar de disputa por los recursos y por el espacio, en los cuales quedan atrapados todos los miembros de la unidad familiar, contribuyendo a extender la jornada de trabajo. 

Todo ello demanda, según el ponente, la regularización del teletrabajo, el cual debe ser voluntario y libre, con derecho a la reversión. Destaca que los teletrabajadoras/es deben gozar de los mismos derechos de los trabajadoras/es presenciales a la par que se deben transferir al capital los costes de producción asumidos por el trabajador. Además de gozar de un sistema de seguridad laboral, en el cual deben ser facilitados los medios (sillas, escritorios, equipos, etc.), contemplando aspectos ergonómicos. 

Neffa afirma que es probable que se dé inicio a un régimen mixto: casa y oficina. Desde nuestro punto de vista, el teletrabajo o su asunción de manera mixta puede ser una oportunidad para las y los trabajadoras/es, por ello debe ser regulado a la par que debe plantearse nuevas formas de lucha colectiva por un trabajo digno, mediadas por el proceso de digitalización. 

También señala que se ha precarizado el empleo, al emerger con mayor fuerza el trabajo autónomo y el trabajo negro o informal, vía las grandes plataformas (como Uber). Esto individualiza el trabajo, a la par que debilita el margen de acción sindical, y las condiciones y seguridad en el trabajo. 

Por motivos de formato de nuestro blog, invitamos a escuchar el conversatorio con Carlos Celis y Ruth Quevedo. Celis llama la atención sobre cómo las TIC´s afectan el trabajo y al conjunto de las relaciones sociales, al condicionar el tiempo y el espacio que habitamos, la familia y las relaciones de amistad. Demanda la construcción de una amplia plataforma política que vaya más allá de las organizaciones sindicales, para reivindicar: la automatización plena pero sobre la base de otro tipo de relaciones sociales; la redistribución del ingreso y el tiempo; y la politización de la enfermedad. En fin, invita a repensar la sociedad, a luchar por evitar que la economía defina en qué sociedad queremos vivir. 

Mientras, Quevedo llama la atención sobre la necesidad de reflexionar sobre la economía popular; la urgencia de construir una alianza público/comunitaria, público/popular. Ante el avance de la precariedad del trabajo y el crecimiento desmesurado del trabajo informal o en negro, es necesario ahondar en las identidades que se tejen en dichos espacios. Identidades que se construyen a través de vínculos como el cuidado y la solidaridad; de ahí la necesidad de construir lazos entre los trabajadores de la economía formal e informal. 


BIBLIOGRAFÍA 

Escuela Nacional Sindical, Julio 17 de 2020, El futuro del trabajo y los efectos de la pandemia. Participan: Julio César Neffa, Carlos Celis y Ruth Quevedo. Moderador: Alberto Orgulloso. 

https://www.facebook.com/escuelanacionalsindicalcolombia/videos/280156266580121

domingo, 23 de agosto de 2020

ENCRUCIJADAS, REVISTA CRÍTICA Y NECESARIA DE CIENCIAS SOCIALES

Hemos citado y nos hemos referido varias veces a 
Portada del último número de Encrucijadas
Encrucijadas. Publicación que, como señala 
su nombre, se ubica en el necesario espacio de ser una revista crítica de ciencias sociales. Y lo hace en la práctica, por diversas razones:

Por poner la imaginación sociológica encima de la mesa. Un trabajo experimental y creativo como “Un grupo sobre grupos de discusión” (Requena et al, 2016) repiensa la ciencia social en su dinámica histórica. Como una práctica determinada por los cambios culturales, académicos o económicos.

Por su interinstitucionalidad, pues es una publicación independiente formada por profesionales de las ciencias sociales de un conjunto de entidades y campos diferentes. Ello permite romper con muchos de los clichés institucionales que encorsetan el trabajo de difusión de trabajos metodológicos y de investigación. 

Por publicar productos de investigación que ponen en cuestión las prácticas de investigadores e instituciones de alta reputación. La publicación de la transcripción de la entrevista a una encuestadora del CIS, comentada en este blog, supuso una aportación crítica al llamado ethos burocrático. 

Por publicar artículos que, alejándose de patrones editoriales al uso, contribuyen a generar discurso a partir de trabajos de investigación realizados. Un ejemplo de ello fue la publicación del excelente artículo de Enrique Martín Criado (2018) sobre juventud y educación que ya destacamos en este blog. 

Encrucijadas se edita dos veces al año (mayo y noviembre) en números temáticos y cuenta con un proceso de evaluación por pares. Para solicitar la publicación de un trabajo, el proceso se inicia con el registro en la revista


BIBLIOGRAFÍA 

Martín Criado, E. (2018) Juventud y educación: cuestión de clase. En: ENCRUCIJADAS. Revista Crítica de Ciencias Sociales || Vol.15, 2018, r1501. 

Pasadas, Sara, Font, Joan, Camas, Francisco, Ferreras, Marisa, de Zárraga, José Luis y Rafael Ibañez (2017) Los métodos y técnicas de las ciencias sociales ante los procesos electorales. En: Encrucijadas. Revista crítica de ciencias sociales. Vol. 13. 

Requena, M. (coord.); Fernando Conde; Javier Callejo; Enrique Martín Criado; J. Manuel Rodríguez Victoriano; Paula Martínez; Araceli Serrano; Gomer Betancor; Luis Enrique Alonso; David Prieto; Marc Barbeta; Carlos Pereda; Miguel Ángel de Prada (2016) Un grupo sobre el grupo de discusión. Entre la lógica instrumental y el eterno retorno a la sociología critica. En: Encrucijadas. Revista Crítica de Ciencias Sociales, vol. 12.

domingo, 16 de agosto de 2020

NOTICIEROS Y CONSTRUCCIÓN DEL DISCURSO DE LA INSEGURIDAD: NECESIDAD DE REGULACIÓN

Magnificación de noticias


Argentina tuvo un pico de delitos en 2002 y a partir de 2003 la cifra de delitos empezó a bajar. No obstante, la cuestión de la inseguridad ha alcanzado en los últimos años un papel central en las informaciones periodísticas de ese país. En una prevalencia de las noticias de sucesos sobre otro tipo de contenidos, casi siempre con características sensacionalistas, los medios han construido una matriz simbólico-dramática que establece una imagen de lo otro y de lo popular como bárbaro y peligroso (Barbero, 1987). Esto ha ocurrido en otros países, incentivado también por la creciente guerra de audiencias de los medios de comunicación.

Mercedes Calzado et al (2019) han estudiado este proceso en los noticieros de televisión de Buenos Aires, poniendo atención a los nuevos modos de producción de noticias policiales en la televisión. Con una metodología bastante innovadora, realizaron un monitoreo de medios y televidentes.

Con mucho acierto, el estudio parte de la hipótesis de que los medios de comunicación son dispositivos centrales en la construcción del espacio de lo público. 

A través de la emergencia de una categoría de noticias que los autores llamaron “hechos extraños e insólitos”, referida a delitos de poca envergadura, los medios magnifican la cuestión de la inseguridad.

Al tiempo, se desplaza la noción de víctima y victimario. Vecinos y televidentes se convierten en posibles víctimas y, también, los vecinos son convertidos en posibles victimarios. Geográficamente, los investigadores observan una tendencia a enfatizar el delito en determinados barrios de la ciudad.

Observan también un énfasis en noticias basadas en un no-acontecimiento (“lo que podría haber sucedido si…”), así como en rumores y sospechas. En una narrativa que estimula la participación de los televidentes que, como posibles víctimas, envían grabaciones de pequeños delitos de sus vecinos.

En una entrada anterior nos referíamos al papel de la publicidad de alarmas en la construcción de un discurso que magnifica la inseguridad y llamábamos a una urgente regulación de este tipo de contenidos. Lo mismo sucede con la información periodística de los sucesos. La sociedad necesita una regulación de esta carrera por las audiencias que pone en peligro nuestra convivencia.


BIBLIOGRAFÍA

Baquero, R. (2017) “El crimen de Brian”. La legitimación de la baja en la edad de imputabilidad en el discurso del diario Clarín. Question, 1 (56), pp. 1-17.

Calzado M., Lio V., y Gómez Y. (2019) Noticias policiales y nuevos modos de narrar la “inseguridad” en la televisión Argentina de aire.Ámbitos. Revista Internacional de Comunicación, 44, 217-243. doi: 10.12795/Ambitos.2019.i44.13

domingo, 9 de agosto de 2020

DISCIPLINAMIENTO SOCIAL: EL PANÓPTICO

Despositivo panóptico en Foucault
El Panóptico de Bentham es la figura arquitectónica considerada por Foucault para explicar los procesos de disciplinamiento y normalización de la sociedad. Es una construcción en forma de anillo, en cuyo centro se encuentra una torre con anchas ventanas que se abren en la cara interior. Mientras, la construcción exterior o periférica está constituida por celdas con dos ventanas. Una da al interior, correspondiente a la ventana de la torre, y otra, que permite atravesar la luz de lado a lado de cada celda. Basta con ubicar a un vigilante en la torre y encerrar en cada celda a un condenado, un loco, un enfermo, un obrero o un estudiante para que, por efecto de la contraluz, se pueda observar desde la torre las pequeñas siluetas cautivas: perfectamente individualizadas y constantemente visibles.


Se invierten las tres funciones del calabozo: encerrar, privar de luz y ocultar. Solo se conserva la primera. La plena luz y la mirada de un vigilante captan mejor que la sombra. Pero la visibilidad es una trampa: El preso es visto, pero él no ve: es objeto de una información, jamás sujeto en una comunicación (2002: 308). Esto es la garantía del orden: se vivencia una soledad secuestrada y observada, además de normalizada.

Por ello, el mayor efecto del Panóptico es provocar en los sujetos un estado consciente y permanente de visibilidad que garantiza el funcionamiento automático del poder. La vigilancia se torna permanente en sus efectos, independientemente si se lleva a cabo o no. Es una maquina con capacidad para crear y de sostener una relación de poder independiente de aquel que lo ejerce. Los detenidos se hallan insertos en una situación de poder de la que ellos mismos son los portadores. Ellos mismos han interiorizado el control, por ello no es necesaria la existencia de dispositivos concretos de vigilancia; lo fundamental es saberse vigilado. Bentham sentó el principio de que el poder debía ser visible e inverificable. “Visible: el detenido tendrá sin cesar ante los ojos la elevada silueta de la torre central de donde es espiado. Inverificable: el detenido no debe saber jamás si en aquel momento se le mira; pero debe estar seguro de que siempre puede ser mirado (2002:309). Es así como una relación ficticia desencadena en una sujeción real.

El saberse sometido a un campo de visibilidad, reproduce por su cuenta las coacciones del poder; inscribe sobre su piel la relación de poder en las que juega a la vez dos roles: sometido y autor de su propio sometimiento. De ahí que el poder externo puede abreviar su peso físico, pues éste ya está interiorizado. El Panóptico puede ser utilizado como máquina de hacer experiencias, de modificar el comportamiento, de encauzar o reeducar la conducta de los individuos.

Es un dispositivo que automatiza y desindividualiza el poder. No importa quién ejerce el poder. Cualquier individuo puede hacer funcionar la máquina.

El Panóptico funciona como una especie de laboratorio de poder. Debido a sus mecanismos de observación, gana en eficacia y en capacidad de penetración en el comportamiento de los sujetos; un aumento de saber se traduce en una avanzada del poder.

Sumado a lo anterior, el dispositivo disciplinario está democráticamente controlado, pues es accesible al ejercicio del control por parte de cualquier ciudadano. Por ello, “el esquema panóptico está destinado a difundirse en el cuerpo social; su vocación es volverse en él una función generalizada” (2002: 318).

Pero esta expansión de las instituciones disciplinarias son la expresión de procesos más profundos como: 1) La inversión funcional de las disciplinas. 2) La enjambrazón de los mecanismos disciplinarios.3) La nacionalización de los mecanismos de disciplina.

La "disciplina" no puede identificarse ni con una institución ni con un aparato. Es un tipo de poder, una modalidad para ejercerlo, implicando todo un conjunto de instrumentos, de técnicas, de procedimientos, de niveles de aplicación, de metas: es una "física" o una "anatomía" del poder, una tecnología.

En este sentido, se puede hablar de una sociedad disciplinaria en movimiento que va desde las disciplinas cerradas –situación de peste-, especie de "cuarentena" social, hasta el mecanismo indefinidamente generalizable del "panoptismo".

“Se pretende el adiestramiento minucioso y concreto de las fuerzas útiles; los circuitos de la comunicación son los soportes de una acumulación y de una centralización del saber; el juego de los signos define los anclajes del poder; la hermosa totalidad del individuo no está amputada, reprimida, alterada por nuestro orden social, sino que el individuo se halla en él cuidadosamente fabricado, de acuerdo con toda una táctica de las fuerzas y de los cuerpos. Somos mucho menos griegos de lo que creemos".

Según Foucault: Lo que se busca es producir cuerpos dóciles, exacerbar la productividad de los cuerpos. Somos el engranaje de la máquina panóptica, dominados por sus efectos de poder que prolongamos nosotros mismos.


BIBLIOGRAFÍA

Foucault, Michel, 2002, Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión. Buenos Aires: Siglo veintiuno editores.





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domingo, 2 de agosto de 2020

DISCIPLINAMIENTO EN TIEMPOS DE PESTE Y CORONAVIRUS

Autoridad y disciplina.
Disciplinamiento durante la pandemia
En Vigilar y Castigar (2002), Foucault realiza un relato sobre las medidas que se adoptaron a finales del siglo XVIII, cuando se decretaba la peste en una ciudad. Veamos algunas de ellas, las cuales en tiempos de COVID-19 no nos parecen ajenas: 

  • Estricta división espacial: cierre de la ciudad y del “terruño”. Prohibición de dejar salir de la zona a todos los habitantes, bajo la pena de pérdida de la vida, además del sacrificio de todos los animales errantes.
  • Cada calle queda bajo la autoridad de un síndico, quien cierra personalmente las casas y queda con las llaves, las cuales son entregadas al intendente, quién a su vez las conserva hasta el fin de la cuarentena.
  • Cada familia debe haber realizado sus provisiones. En cuanto al pan y el vino son provistos a través de canales de madera. Así mismo, para la carne y el pescado son abastecidos a través de poleas y cestas, garantizando el confinamiento total.
  • Únicamente transitan por las poblaciones los síndicos, los soldados y uno que otro cuervo que sobrevuela alrededor de las casas infectadas y de los cadáveres. “Cada cual está pegado a su puesto. Y si se mueve, le va en ello la vida, contagio o castigo” (2002:199).
  • Diariamente el síndico pasa revista casa por casa, llama a cada miembro de la familia por su nombre, para tener control sobre el avance de la peste y determinar si hay un ocultamiento de algún enfermo o muerto. Es una revista diaria de los vivos, de los enfermos y de los muertos.
  • La mirada está en movimiento permanente, controla la totalidad de las calles y rincones, para contener la peste y vigilar todo tipo de desórdenes, latrocinios y saqueos.
  • El control está soportado por registros permanentes: nombre, edad, sexo, realizados por los síndicos, quienes reportan a los intendentes y regidores o alcaldes. Una estructura piramidal y burocrática, que ejerce autoridad sobre los cuidados médicos. Médicos asignados despejando el espacio de todo aquel que no haya sido autorizado, como cuidanderos y sacerdotes.
  • Los registros patológicos son constantes y centralizados. El ámbito de lo privado y la relación de cada cual con su enfermedad y su muerte sobreviene por los dispositivos del poder.

Todo esto se configura como un dispositivo disciplinario: espacios cerrados, vigilados, en donde los movimientos de todos los sujetos se hayan controlados. La forma como vivencian el miedo, la enfermedad y la muerte está registrada. Al igual que la distribución de los vivos, enfermos y muertos está controlada por una jerarquía disciplinaria. Es la penetración del reglamento hasta los detalles más finos de la existencia, apoyado en una jerarquía para asegurar el funcionamiento capilar del poder. 

Como Foucault señala, la ciudad apestada está habitada por la inspección, la vigilancia y la jerarquía; está inmovilizada por el funcionamiento de un poder extensivo, un poder permanente que se ejerce sobre los cuerpos individuales; es la utopía de la ciudad perfectamente gobernada. La cristalización en su máxima expresión del poder disciplinario, legitimado por el miedo que abraza los cuerpos y las mentes de los sujetos. Es también el espacio para cambiar las reglas del juego de la sociedad y la pérdida de derechos; pero tal vez lo más angustioso es su normalización. 

Este relato maravilloso pero espeluznante no nos es ajeno en el momento actual. Por ello, en próximas entradas ahondaremos más en el disciplinamiento basado en dispositivos panópticos que permitió a Foucault comprender el proceso de disciplinamiento de la sociedad moderna. 


BIBLIOGRAFÍA

Foucault, Michel, 2002, Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión. Buenos Aires: Siglo veintiuno Editores.

domingo, 26 de julio de 2020

DERECHOS DE LA NIÑEZ: UNA CONQUISTA MUY RECIENTE


Derechos de la niñezSorprende la tardía construcción del niño/a como sujeto de derechos. Guío (2016) devela cómo la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1989, supuso un hito importante en la protección de los derechos humanos, por tres aspectos.

1) El menor pasó de ser objeto de protección a ser sujeto de derechos, enmarcado dentro del paradigma de la protección integral. Bajo el anterior paradigma sólo estaban protegidos las niñas y los niños que estaban bajo la potestad irrestricta del padre de familia y aquellos menores bajo la jurisdicción de funcionarios del Estado. 

2) El menor pasó de ser considerado objeto de compasión-represión a ser sujeto de derechos.

3) Los derechos del menor se plantean como universales. Restando fuerza a la discrecionalidad de las prácticas de “protección” culturales. Como señala García Méndez: “la historia es muy clara en mostrar las peores atrocidades contra la infancia cometidas mucho más en nombre del amor y la protección, que en nombre explícito de la propia represión” (1999: 30).

4) Bajo el enfoque de derechos la CDN se plantea al infante como una población con necesidades específicas, marcando así el derrotero para la protección de los derechos humanos a partir de 1989. Son personas que ejercen sus derechos, progresivamente adquieren capacidad jurídica de ejercicio y tienen la facultad de ser escuchados y sus opiniones deben ser tenidas en cuenta en función de su edad y desarrollo (Guío, 2016).

El Instituto Interamericano del Niño, organismo especializado en infancia y adolescencia de la Organización de Estados Americanos (OEA), divide el texto de la convención en tres enfoques:

  • El enfoque de los cinco grupos. Los derechos de los niños se clasifican en las categorías de supervivencia, protección, desarrollo, participación y movilización.
  • El segundo enfoque, o de las tres “p”: protección, participación y provisión.
  • El enfoque de los cuatro principios: la no discriminación; la vida, supervivencia y desarrollo; el interés superior del niño; y el respeto por sus opiniones (Instituto Interamericano del Niño, 2011: 11, citado por Guío, 2016: 109).


Este marco jurídico de orden internacional, replantea las relaciones de la infancia con los adultos y con el estado y, especialmente, con la familia. Sobre este marco se sustenta buena parte de la discusión sobre el cuidado de los y las niños/as y adolescentes, derechos que aún no se cristalizan en buena parte del planeta y amerita estudiar y visibilizar. 


BIBLIOGRAFÍA
Guío, Rosa, 2016, La protección jurídica para los niños en el conflicto armado colombiano: de la declaración de ginebra al protocolo facultativo relativo a la participación de niños en los conflictos armados, estándares internavcionales. En: -Vivas, T. (edi), Derechos humanos, paz y pos conflicto en colombia. Bogotá, Universidad Católica.

García Méndez, Emilio, 1997, "Derecho de la Infancia Adolescencia en América Latina. De la situación irregular a la protección integral", Ed. Forum Pacis, Ibagué.

domingo, 19 de julio de 2020

EN EL BARRIO ESTÁ EL MÉTODO: DEL OBJETO AL SUJETO

Objetos de estudio que se tornaron en sujetos reflexivos
Importancia del estómago en el conocimiento
Continuando con los problemas de método abordados en una anterior entrada sobre ámbitos de violencia, queremos destacar algunas de las reflexiones realizadas por Rocha (2018), tras su larga experiencia en un barrio de jóvenes pandilleros en Nicaragua.
Una de sus afirmaciones es que los procedimientos y prácticas vinculadas al método, le fueron en gran medida impuestos. Al igual que el objeto de estudio, ya que la pandilla dejó de ser la unidad de análisis para ser el barrio y las relaciones de sus habitantes con las pandillas. Todo ello resultado, por un lado, del contexto, y por otro, de la reflexividad de los objetos de estudio que tornaron en sujetos reflexivos; a tal punto que, en algunos momentos, ellos marcaron el camino, las preguntas y señalaron, incluso, los sujetos a investigar. “Nosotros sólo pudimos determinar los aspectos más superficiales del método: entrevistas, bola de nieve, etc.” (Rocha, 2018: 251). 

En este sentido, la investigación se tornó en un proceso colaborativo. No quedó más opción que dejarse llevar por el objeto, generando un proceso de reflexividad permanente entre objetos e investigadores, al devenir el objeto en sujeto. 

Otro elemento señalado por el autor es la importancia de departir los alimentos con la población de estudio. Sorprende en qué medida los investigadores se suelen olvidar del estómago cuando el conocimiento está unido a éste de múltiples formas, en especial por la cantidad y calidad de la información que circula entre los comensales. Es una forma de acceder al conocimiento: por el estómago y por el afecto que se va tejiendo a través de la comida y los encuentros alrededor de la mesa. El problema es que nos abrumamos con el tiempo, con su “productividad”, y no alcanzamos a dimensionar que detrás de esos “tiempos muertos” se cuece el acceso al mundo del otro, a sus experiencias y vivencias más íntimas. 

Pero existe un espacio insondable que es el metodológico y al mismo tiempo existencial. Hay límites: podemos elegir algunas acciones de inmersión, pero no podemos vivenciar y acceder al ojo del huracán que supone la violencia. No podemos experimentarla de primera mano, bien en calidad de hechores o de víctimas. La violencia: 

“puede ser observada. Puede ser sondeada desde la periferia. Pero no se puede practicar y por eso no se puede experimentar y conocer en toda su plenitud a voluntad... Con la violencia el problema es que el científico no puede participar y comprometerse lo suficiente para alcanzar la comprensión: no es la imposibilidad de separarse lo suficiente, sino la de sumergirse; no la de tomar distancia, sino la de aproximarse hasta aprehender las entretelas de esa experiencia” (2018:258). 

Por ello, quedan preguntas y la certeza del silencio, de la imposibilidad de penetrar y comprender en toda su complejidad dicho mundo. 



BIBLIOGRAFÍA

Rocha, José Luis, 2018, En el barrio está el método: reflexiones sobre la investigación de las pandillas juveniles. En: Nuñez, Daniel (ed.), Rostros de la violencia en Centroamérica: abordajes y experiencias desde la investigación social. Guatemala: FLACSO – Mercy Corps.

domingo, 12 de julio de 2020

EL CIS, CONDENADO POR CONTRATO MERCANTIL A UNA ENCUESTADORA

La dignidad de las encuestadoras/es no es baladí
Trabajo de campo digno en encuestas
El Centro de Investigaciones Sociológicas de España es una entidad pública dependiente del
Ministerio de la Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad. Se encarga de realizar encuestas periódicas, así como de difundir sus resultados. Además de realizar encuestas de la propia institución, realiza también trabajo de campo para otras instituciones públicas, como el Instituto Nacional de Estadística (INE).


En entradas anteriores nos hemos referido a la necesidad de unas condiciones de trabajo dignas para las encuestadoras/es. No es un tema baladí, está en juego la calidad de la información que se recoge.

Era conocido por mucha gente que el CIS llevaba años realizando contratos mercantiles a sus encuestadoras/es. Contratan a las personas encargadas de la recogida de información en campo asignando unos cuestionarios, unas rutas, unos perfiles de edad y sexo, considerándolas “colaboradoras”. Algunas/s de estas encuestadoras/es son contratadas como autónomas y a otras se les pide que entreguen un modelo de factura diseñada por el CIS, una factura similar a la utilizada por conferenciantes, que incluye un 15% de IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas). Este último es el caso de la denunciante que, a través del sindicato CNT-AIT ha logrado que sea reconocido el carácter indefinido de la relación laboral que hasta ahora tenía con el CIS.

El director del CIS, José Félix Tezanos, expresa en una entrevista que la entidad está tratando de regularizar al personal de trabajo de campo, pero que espera poder hacerlo cuando el CIS pueda convertirse en organismo autónomo. No obstante, las palabras de Tezanos se derriten como un helado: la entidad ha recurrido la sentencia.

Nos parece impresentable para la sociología que la medición de cuestiones como la discriminación de género o la exclusión social, entre otros temas, se realice a partir de estas condiciones tan lamentables. Desde aquí, ponemos en duda la calidad de la información que se recoge mientras que el CIS no resuelva esta cuestión que coloca a sus trabajadoras/es en el dilema diario de si merece o no la pena salir a trabajar.

lunes, 6 de julio de 2020

CONFLICTOS METODOLÓGICOS EN UNA ZONA ROJA: LA POSICIONALIDAD DEL INVESTIGADOR

Investigación en zonas de conflicto

Desde una metodología etnográfica, Burridge (2016) plantea algunos problemas de orden metodológico que un investigador tiene que afrontar en el momento de trabajar en zonas de conflicto o “zonas rojas”, en donde la violencia no solo puede afectar el desarrollo de la investigación sino atentar contra la vida del investigador. 


El marco en que se desarrolla el estudio es una zona muy popular en el Salvador, en donde el territorio está disputado por varias pandillas o maras, organizaciones que a su vez disputan el monopolio de la fuerza al Estado, para “compartir” el derecho a matar y a regular la vida (Denyer Willis, 2015). En 2015, el país registró la tasa de violencia más alta del mundo, con 103 homicidios por cada 100.000 habitantes. A tal punto que en agosto de dicho año la tasa de homicidios diarios fue de 30. Situación que en los últimos años se ha recrudecido: violencia indiscriminada tanto por parte de las fuerzas del Estado como por las maras y pandillas. 


La etnografía pretende entender el mundo desde la perspectiva del “otro”, independientemente de los criterios dominantes. Burridge optó por la “gente común”: desde no-pandilleros y no-activistas, hasta activistas y pandilleros. Pero, en espacios en donde la violencia permea y estructura las relaciones sociales surgen múltiples problemas metodológicos en el momento de adelantar el trabajo, el autor relata algunos de ellos: 

1. La posicionalidad del investigador. Según Fals Borda (1987), ésta se deriva del grupo social al que el individuo pertenece, pero también de las experiencias y “vivencias” que marcan su vida. La posicionalidad moldea los sujetos de estudio, los marcos analíticos, el menú de preguntas, de conclusiones elegidas, los valores normativos que orientan la interpretación del fenómeno de estudio, además de lo que se considera como “natural”, “bueno”, “malo”, “correcto” y deseable. Dichos valores normativos estructuran la investigación a priori. 

2. La subjetividad. ¿Cómo abordar el problema de la subjetividad del investigador quien se aproxima al objeto/sujeto de estudio como sujeto provisto de valores y con una posición frente a un grupo o grupos determinados? Burridge propone afrontar este problema desde una posición reflexiva. “Es decir, al observar y analizar la vida cotidiana de otro grupo social, debemos analizarnos y preguntarnos quiénes somos, por qué estamos ahí, qué lentes debemos utilizar para observar, interpretar y analizar esta realidad, y cómo moldean nuestras investigaciones ese tipo de reflexiones sobre nosotros mismos” (2016: 215). 

3. La confianza. Si bien el autor narra que llevaba varios años trabajando con la comunidad -desde el campo religioso- su ausencia temporal, lo convirtió en un observador externo, de ahí que tenía que depender más que nunca de los contactos o redes sociales con los cuales había desarrollado relaciones de confianza a través de los años. Esta le permitía el acceso a los actores en conflicto y a información privilegiada. 

4. La confianza permite descifrar los discursos públicos con los discursos privados y acceder a las zonas grises de negociación. 

5. La confianza tiene un contrasentido: la clasificación del investigador en uno u otro bando. Su trayectoria lo ubica: abre unas puertas, pero también cierra otras. Ganar confianza en un colectivo supone generar perspicacia en otro. Esto es una de las mayores dificultades para acceder a la multiplicidad de actores en conflicto, es decir, para poner en marcha un diseño muestral teórico.

6. La no continuidad o vivencia permanente con las comunidades –estar ahí un par de veces al año- resta credibilidad y confianza en proyectos basados en Investigación Acción Participativa (IAP)

7. La prudencia. Mostrar sensibilidad frente a las llamadas de peligro, no cuestionar la valoración de la comunidad: “hoy no vengas”, “quédate en la calle principal”, etc. 

Aquí os dejamos esta reflexión que esperamos sea de utilidad para aquellas/os investigadoras/es sociales que se adentran en los complejos mundos en donde las interacciones sociales están basadas en violencias de diversos tipos. 


BIBLIOGRAFÍA 

Burridge, Daniel, 2016, Conflictos metodológicos en una zona roja: navegando el peligro, lo político y lo personal. En: Nuñez, Daniel (ed.), Rostros de la violencia en Centroamérica: abordajes y experiencias desde la investigación social. Guatemala: FLACSO – Mercy Corps.

Denyer Willis, Graham (2015). The Killing Consensus: Police, Organized Crime, and the Regulation of Life and Death in Urban Brazil. Oakland, ca: University of California Press 

Fals Borda, Orlando (1987). “The Application of Participatory Action Research in Latin America.” International Sociology, Vol. 2, No. 4: 329-347. 


lunes, 29 de junio de 2020

RAZA Y CONTROL DEL CRIMEN

"Mestizaje", óleo de Juan Rodríguez Juárez (1720)
Las políticas de seguridad de mano dura en Honduras fueron introducidas en 2002, para lo cual se modificó el Código Penal. Aumentaron las sentencias por posesión, consumo y producción de drogas ilícitas, y la penalización de la pertenencia a pandillas y a las llamadas “maras”. Igualmente, se eliminaron poderes discrecionales que poseían los jueces sobre la prisión preventiva. La intención era combatir el crimen y la violencia mediante el encarcelamiento de “criminales y delincuentes”. La población carcelaria creció en más del 80% entre los años noventa y 2014. Jóvenes, en su mayoría analfabetos o con poco acceso a la educación, habitaron las prisiones. 

Gutiérrez (2018) analiza la relación entre raza y control del crimen en Honduras. Su hipótesis de trabajo es que en dicho país se tiende a encerrar de manera mayoritaria a jóvenes masculinos en desventaja social y económica los cuales son percibidos como racialmente inferiores. Las construcciones raciales del “otro” en América Latina han sido moldeadas por la experiencia colonial. Retomando a Wade (2008) Gutiérrez señala que el proceso colonial transformó la noción original de “raza” que había surgido en Europa Occidental en el siglo XIV, y que empezó a basarse en los aspectos físicos de las personas. 

El autor señala que el concepto de “raza” está invisibilizado en los informes y censos de prisiones de Honduras. La mayoría de la población penitenciaria es considerada a sí misma “mestiza” –mezcla entre indígena y europea-. No obstante, es una categoría racial, ni neutra ni monolítica, en la medida en que está construida sobre la base de diferencias raciales entre los mestizos, percibidas entre ellos y por la sociedad en general. Las distinciones se basan en aspectos como el tono de la piel y/o rasgos físicos parecidos a algún grupo racial minoritario. Esta ideología construida alrededor de los tonos de la piel, conocida como “colorismo” (Hunter, 2007), se fundamenta en una jerarquía social y económica que tiende a ubicar en la base de la pirámide social a las personas con tonos de piel más oscuros. 

Buena parte de los presos hondureños se consideran a sí mismos mestizos, pero casi todos poseen piel oscura o rasgos físicos que los acercan a los grupos indígenas o a los descendientes africanos. Según el autor, esto sugiere que los grupos ubicados en la base de la pirámide social y económica están sobrerrepresentados en las cárceles hondureñas. Además, los reos hondureños perciben que determinados tonos de piel pueden generar ciertos privilegios dentro de la prisión. 

En este sentido, es importante avanzar en estudios empíricos para entender el tema de la “raza” y el encarcelamiento en América Latina. Para lo cual es necesario ampliar la noción de “raza” para incluir categorías que han sido poco estudiadas como es el mestizaje. 


BIBLIOGRAFÍA

Gutiérrez Rivera, Lirio (2018), Analizando el papel de la idea de “raza” en las políticas de control de crimen y el sistema penitenciario en Honduras. En: Nuñez, Daniel (editor), Rostros de la violencia en Centroamérica, USAID, MERCY CORPS, FLACSO. 

Hunter, Margaret (2007). The Persistent Problem of Colorism: Skin Tone, Status, and Inequality. Sociology Compass, Vol. 1, No. 1: 237-254.

Wade, Peter (2008). “Race in America. En: A Companion to Latin American Anthropology, Deborah Poole (ed.): 177-192. Oxford: Blackwell Publishing.