lunes, 5 de octubre de 2020

INVESTIGACIÓN MILITANTE


Hasbun, Ana. En: https://www.facebook.com/photo?fbid=106042802796177&set=ecnf.100001713737432


En el marco de una sociología transgresiva, Patricia Botero (2012) plantea el concepto de Investigación Militante (IM) para distanciarse en términos epistemológicos e, incluso, ontológicos de los principios que rigen y legitiman el quehacer científico de occidente.

Por ello se aparta de la concepción de los intelectuales de adentrarse en las comunidades con miras a desideologizarlas; rescata sus significantes y formas  de entender del mundo; sus procesos de resistencias ancestrales y populares que han permitido conservar sus prácticas de buen vivir, a partir de procesos de resistencias ecológicas, espirituales, culturales y políticas, basadas en la solidaridad.

Hay una crítica profunda a los principios orientadores de las ciencias sociales modernas apoyadas en la puesta en valor de la separación de la naturaleza y la cultura (el individuo no ligado a lugar y comunidad); la economía alejada de lo social y lo natural; la supremacía del conocimiento experto, por encima de todo otro saber; la separación entre ‘nosotros’ y ‘ellos’, colonizadores y colonizados, civilizados y salvajes, desarrollados y subdesarrollados, no fundamentalistas y fundamentalistas, entre otros.

Distinciones, primero, entre conocimiento cuyo estatus de cientificidad opaca el saber, como sentido común carente de valor. Segundo, subordinación de lo humano sobre lo no humano. Tercero, lo racional como fuente de verdad y acción; y cuarto, la visión del “futuro, en una lógica lineal y negación del presente y el pasado” (2012:34). Por ello, apuesta por una epistemología plural basada en el reconocimiento de múltiples saberes no occidentales (medicinales, ecológicos, organizativos y de resistencia).

Una epistemología diversa que emerge de comunidades y sociedades situadas en su contexto, constructoras de saberes, sobre la base de vivir en colectividad; pero sin la pretensión de homogenizar el mundo.

La investigación militante se distancia de las militancias de izquierda como académica. Mientras las primeras se fundamentan en la certeza de sus relatos; la segunda basa su reflexión a partir de cuestionar dichas certezas. La militancia en la investigación apuesta a construir conocimiento desde lo colectivo “para ampliar los sentidos colectivos asumiendo la teoría como contra-poder que re-cuenta versiones plurales de mundos políticos, económicos, sociales, culturales, históricos, ambientales, etc. En esta dirección, la investigación re-escribe y re-inscribe concepciones y prácticas” (2012: 37). La idea es no convertirnos en nativos sino de-construir la mirada homogénea sobre el desarrollo, abordar las prácticas y luchas de colectivos invisibilizados que construyen contra-relatos.

La IM se cuestiona permanentemente sobre el porqué y para qué del conocimiento; alienta a participar en las luchas concretas de las comunidades en resistencia, cuestiona nuestro rol de expertos a la vez que objeta nuestros mundos y sus significados. Apuesta a la des-jerarquización del conocimiento; en la medida en que no podemos hablar de investigación militante, en tanto las comunidades sean solo fuente de consulta. Por ello apuesta a la intersección entre academia y activismo: capacidad de autoría del teórico en las luchas sociales, y de los agentes comunitarios en la teoría.

 

BIBLIOGRAFÍA

Patricia Botero (2012)  Investigación y acción colectiva –IAC– Una experiencia de investigación militante. Utopía y Praxis Latinoamericana. Año 17, No. 57, pp. 31-47.

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