domingo, 29 de diciembre de 2019

TECHO DE CRISTAL Y SUELO PEGAJOSO

Entre suelos pegajosos y techos de cristal
Techo de cristal y suelo pegajoso
Las brechas salariales entre hombres y mujeres constituyen un fenómeno multicausal. Desde la existencia de una cultura patriarcal, vinculada con las diferencias en cuanto al acceso a la educación por género; la segmentación de roles asumidos por mujeres y hombres ante las responsabilidades familiares; las oportunidades del mercado de trabajo, que ubica preferiblemente a la mujer en mercados secundarios, con trabajos más inestables y menor retribución salarial; la clasificación social del trabajo, que sitúa el cuidado de las personas en una escala de reconocimiento social y salarial menor, espacios altamente feminizados; hasta la ausencia de habitus y estrategias en torno al poder por parte de las mujeres. Son muchos campos (económico, político, cultural, social, educativo, religioso y familiar) los que han construido condiciones materiales, habitus y prácticas para la existencia de una desigualdad retributiva entre hombres y mujeres y de un techo de cristal.

En países Europeos como España emergen en el presente siglo legislaciones orientadas a la igualdad efectiva de trato y oportunidades entre hombres y mujeres (Ley Orgánica 3/2007). Aunque hay cambios importantes, aún las mujeres siguen siendo minorías en los espacios de poder institucional y de legitimación. Todavía no se logra romper “el techo de cristal”.

El techo de cristal lo constituyen aquellas barreras invisibles que dificultan o impiden el acceso de las mujeres a los puestos de mayor jerarquía y reconocimiento social en una organización, los cuales están ligados a mayores espacios de poder institucional y de legitimación.

Mientras, el suelo pegajoso está formado por aquellos mecanismos que llevan a las mujeres a mantenerse en los puestos jerárquicos medios y bajos. Esta situación está vinculada a estereotipos de género, a la ubicación de la mujer en segmentos secundarios dl mercado laboral, al acoso laboral y psicológico, y a la dificultad de compatibilizar la vida personal, familiar y laboral, es decir, los espacios íntimos, privados y públicos. Según Bocio (2014), los dos conceptos son multicausales y responden a similares factores. La diferencia es la perspectiva y el tipo de diseño de investigación que se lleve a cabo.

Entre sus hallazgos, para el caso mexicano, señala:
“Mientras que los hombres se distribuyen indistintamente en los puestos de obreros, oficinistas y jefes, las mujeres enfrentan probabilidades significativamente diferenciadas. El hallazgo más importante no es el techo de cristal sino el suelo pegajoso; las mujeres están claramente concentradas en los puestos de oficinistas y tienen una probabilidad menor de pasar de ser oficinistas a ser jefas” (Bucio, 2014:91).

Aunque hay importantes avances en la investigación en cuanto de desigualdad de trato y oportunidades entre hombres y mujeres, aun existen nichos de poder y desigualdad que no son suficientemente problematizados ni visibilizados.


BIBLIOGRAFÍA

Bucio, Angélica (2014) Brechas de género: la mujer mexicana entre el suelo pegajoso y el techo de cristal. Tesis, Instituto Tecnológico Autónomo de México.

domingo, 22 de diciembre de 2019

SOCIOLOGÍA TRANSGRESIVA DE LAS AUSENCIAS Y DE LAS EMERGENCIAS

Hacia una nueva epistemología del saber
Descolonizar el saber
De Sousa señala que en 2001, en el Foro Social Mundial de Porto Alegre, se visibilizó la brecha entre las prácticas políticas de la izquierda y las teorías clásicas de la izquierda. Ilustra cómo las aspiraciones, los sueños y la lucha de los invisibilizados -expresados en sus lenguas ancestrales, no coloniales- se distanciaban de las demandas elaboradas desde marcos teóricos socialistas, democracia, derechos humanos y desarrollo; sus voces se levantaban y reclamaban respeto, dignidad, territorio, buen gobierno, madre tierra y buen vivir.

Las causas de esta disonancia discursiva van más allá de las diferencias contextuales, están implícitas en una distancia epistemológica e, incluso, ontológica. Los movimientos latinoamericanos construyen sus luchas apoyándose en conocimientos ancestrales, espirituales, populares distantes del cientifismo propio de la teoría crítica eurocéntrica. De ahí la necesidad de construir una sociología transgresiva.

Para ello es necesario tomar distancia frente a esta tradición colonial eurocéntrica, lo cual no supone echar por la borda toda la tradición filosófica occidental, y menos aún desconocer las posibilidades históricas de emancipación social de la modernidad occidental. De Sousa señala que no somos ajenos a los problemas modernos de la igualdad, de la libertad y de la fraternidad. Sin embargo, las soluciones propuestas desde los marcos del liberalismo y el marxismo no sirven, no responden al tipo de sociedad que se quiere construir. Por ello señala: “Tomar distancia significa entonces estar simultáneamente dentro y fuera de lo que se critica, de tal modo que se torna posible lo que llama la doble sociología transgresiva de las ausencias y de las emergencias (2010: 21).

Dentro del marco epistemológico foucaultiano, el autor expresa que la sociología de las ausencias tiene “como objetivo mostrar que lo que no existe es, de hecho, activamente producido como no existente, o sea, como una alternativa creíble a lo que existe. Su objeto empírico es imposible desde el punto de vista de las ciencias sociales convencionales” (2010:22). La lucha cognitiva y práctica es transformar objetos imposibles en objetos posibles, en objetos ausentes y en objetos presentes. A su vez plantea, cinco modos de producción de ausencia o no existencia: el ignorante, el retrasado, el inferior, el local o particular y el improductivo o estéril.

Estas formas sociales de no existencia, de invisibilización social, producidas y/o legitimadas por la razón eurocéntica dominante son formas des-cualificadas de existir, es decir, lo ignorante, lo residual, lo inferior, lo local o particular y lo improductivo.

Por ello urge también una sociología de las emergencias para sustituir el vacío del futuro construido sobre la base de un tiempo lineal, que apuesta por un futuro de posibilidades plurales, diversas y concretas; utópicas y realistas, construidas en el presente a partir de las actividades de cuidado. Una sociología que investiga las alternativas posibles y concretas que se avistan en el horizonte. Demanda la ampliación simbólica de los saberes, las prácticas y los agentes; por lo cual se enfrenta a un doble objetivo: conocer la posibilidad de esperanza y definir los principios de acción que promuevan la realización de esas condiciones.

Mientras, la sociología de las ausencias amplía el presente creando puentes entre lo real existente y lo que de él fue sustraído, negado por la razón eurocéntrica dominante; la sociología de las emergencias extiende el presente ampliado con las posibilidades y expectativas futuras. Un futuro concreto, siempre incierto y en peligro que demanda una praxis en torno al cuidado.


BIBLIOGRAFÍA

De Sousa Santos, Boaventura (2010) Descolonizar el saber, reinventar el poder. Montevideo: Trilce, Extensión Universidad de la República.

domingo, 15 de diciembre de 2019

BRECHA SALARIAL AJUSTADA Y NO AJUSTADA

A pesar de los avances, lentos, pero avances en materia de igualdad de trato y oportunidades entre hombres y mujeres la brecha salarial no sólo permanece sino que se amplía en el sector público español. Según Eurostat, la brecha salarial entre géneros no ajustada a las características individuales, en salario por hora según naturaleza del empleador asciende de 11,4% a 15,9% en el sector público; mientras la del sector privado presenta una leve disminución al pasar de 19,6% a 19,3%.


Fuente: Eurostat, estadística de mercado laboral INE, 2009-2017

En términos generales se entiende por Brecha salarial entre géneros la diferencia en el salario por hora medio bruto que ganan los hombres y el que ganan las mujeres en toda la economía. Es una medida de desigualdad que varía dependiendo de la metodología utilizada para su medición, por lo que se habla de brecha salarial sin ajustar y ajustada.


La brecha salarial sin ajustar miden la diferencia porcentual bruta en salario medio entre hombres y mujeres, sin considerar características de orden socioeconómico y de puestos de trabajo.


Mientras, la brecha salarial ajustada mide la resta salarial media entre hombres y mujeres contemplando las diferencias socioeconómicas existentes entre hombres y mujeres (edad, nivel educativo y/o cualificación, procedencia, etc.); además de la situación y características ligadas al puesto de trabajo (sector, tipo de contrato, tipo de jornada, categoría ocupacional, etc.).


El ajustar o no las brechas salariales depende, por un lado, de la transparencia en la información de las bases de datos tanto del sector privado como público. Por ejemplo en España, hasta la aprobación de la Ley Orgánica 3/2007 de Igualdad de trato y oportunidades entre hombres y mujeres, no había registro por sexo en las estadísticas oficiales. Aún hoy en día, aunque existe información por sexo, grupos y niveles del personal de la Administración Pública, cuando se desea realizar un trabajo más minucioso –conocer los complementos salariales, por ejemplo- nos encontramos con la barrera de la no transparencia de los salarios. Nadie sabe cuánto gana la compañera ni el compañero de trabajo que se encuentra a nuestro lado, menos aun cuando se asciende a los espacios de responsabilidad y poder.


Por otro lado, depende de una decisión subjetiva y política, no solo técnica. Por ejemplo, si lo más importante es conocer cuál es la capacidad adquisitiva de las mujeres al final del mes frente a la de los hombres, UGT-Madrid plantea que el camino es analizar los datos publicados por la Agencia Tributaria en la estadística de Mercado de Trabajo y Pensiones. Bajo esta opción metodológica el Informe Desigualdad salarial de la Comunidad de Madrid, 2019 señala que es ha producido:

“un cambio de tendencia al alza de años anteriores, 26,26% en 2014, 26,38% en 2015 o el 27% alcanzado en 2016, esta escasa reducción de la brecha, un 0,33%, se produce básicamente por la subida del SMI [salario mínimo interprofesional], de 655,20 € en 2016, … a 707,60 € en 2017, ya que hay más mujeres que hombres en los tramos salariales salariales con menores ingresos…” (UGT-Madrid, 2019:4).




Cuadro Nº1. Comparativa salarial entre hombres y mujeres Comunidad de Madrid
Asalariados
Salario medio
salario medio hombres
salario medio mujeres
2.955.304
25.120
28.787
21.112
                                 Fuente: UGT-Madrid, 2019: 4


Por su parte, Eurostat plantea el concepto de brecha salarial total entre géneros y la define cómo la diferencia entre los ingresos anuales medios de las mujeres y de los hombres. Tiene en cuenta tres tipos de desventajas a las que se enfrentan las mujeres: 1) el menor salario por hora; 2) las menores horas de trabajo remunerado, y 3) las tasas de empleo inferiores (por ejemplo, la interrupción de la trayectoria laboral para cuidar de los niños o de familiares). Bajo estos parámetros, la brecha salarial total entre géneros en España en 2014 fue en España y la UE de 35,7% y 39,6 %), respectivamente (Eurostat, Comisión Europea, 2019).


A su vez, el estudio de la CEOE parte de la Encuesta de Estructura Salarial (EES) elaborada por el INE, cuya muestra cubre a más de 200.000 empleados en toda España, con datos sobre la distribución de los salarios en función de una gran variedad de variables.


Los resultados de este modelo econométrico muestran que, una vez descontados los efectos sobre los salarios derivados de las diferencias entre hombres y mujeres en todas las variables observables de las que se cuenta con información (diferencias en edad, educación, antigüedad, actividad, ocupación, etc.), las mujeres cobran un 12,2% menos que los hombres por hora trabajada.Los análisis realizados muestran que la mayoría de los factores analizados (edad, educación, antigüedad, etc.) contribuyen a aumentar la brecha, destacando entre ellos el sector de actividad. Por el contrario, otros factores como la educación, gracias al mayor nivel educativo de las mujeres, contribuyen a reducirla.La maternidad y el trabajo no remunerado son señaladas como las principales causas potenciales de la brecha salarial restante (12,2%).


Como se observa, la existencia de la brecha salarial entre géneros no es cuestionada por ninguno de los estudios. El problema es contar con información y decidir qué medir. Habría que añadir que ninguno de los estudios incluye el trabajo no mercantilizado que realiza la mujer cotidianamente como es aquel relacionado con el cuidado; además del trabajo que lleva a cabo en los subterfugios del mercado negro, trabajo invisibilizado, precarizado, sin protecciones sociales. Esta situación ahondaría más la brecha retributiva entre hombres y mujeres que demanda cambios institucionales y culturales profundos.



BIBLIOGRAFÍA

CEOE y PWC, 2019, Análisis de brecha salarial de género en España, identificando las causas para encontrar soluciones. Madrid.


Comisión Europea, 2019, La brecha salarial entre géneros en España. En:

https://ec.europa.eu/newsroom/just/document.cfm?doc_id=48113

INE, 2019, Brecha salarial. En: https://www.ine.es/ss/Satellite?L=es_ES&c=INESeccion_C&cid=1259925408327&p=1254735110672&pagename=ProductosYServicios%2FPYSLayout&param1=PYSDetalle&param3=1259924822888


UGT-Madrid, 2019, Informe Desigualdad Salarial Comunidad de Madrid. Secretaría de Igualdad y movimientos ciudadanos.





domingo, 8 de diciembre de 2019

LA CUARTA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL: ¿HACIA DÓNDE VAMOS?

Imagen de un robot
Un robot camarero
Lahera (2019) cuestiona si el debate sobre los cambios tecnológicos debe centrarse en si la máquina ganará o no la carrera al trabajo humano.

La irrupción de la Cuarta Revolución Industrial (i40) basada en la robótica avanzada, la fabricación aditiva o impresión 3D, el ‘internet industrial de las cosas’, la inteligencia artificial, la ‘realidad extendida’, el aprendizaje algorítmico (machine learning), ha vuelto a colocar en discusión la desaparición del trabajo.

El enfoque denominado por el autor como pesimista plantea el surgimiento de un nuevo y masivo desempleo tecnológico como resultado de los efectos futuros de la i40. La digitalización supondría una digitalización de sustitución, en la que las innovaciones tecnológicas eliminarían y sustituirían al trabajo humano de manera masiva, al desaparecer centenares de ocupaciones, lo cual desencadenaría en una profunda disrupción social. Para autores como Brynjolfsson y MacAffe (2011) el 90% de la población empleada estaría afectada, incluso, podría perder el trabajo como resultado de la desaparición de múltiples ocupaciones, caracterizadas por ser “intensivas en factor humano, con tareas rutinarias de baja cualificación, bien definidas y que son fácilmente codificables en programas digitalizados de procedimientos repetitivos a desempeñar por ordenadores y robots programables” (Autor, 2015: 11; Frey y Osborne, 2013: 2-6, citado por Lahera, 2019: 251). Además, generaría una polarización entre cualificaciones, que supondría la existencia de ganadores y perdedores.

Desde la perspectiva sobre la digitalización de sustitución se plantea como salida la intervención del Estado y de los agentes sociales, para reconfigurar el sistema educativo, orientándolo hacia la formación a lo largo de la vida con un alto componente entorno a la digitalización.

Esta perspectiva es cuestionada por lo menos en dos sentidos. Uno, relacionado con la forma de abordaje del fenómeno a través de modelos econométricos construidos sin mayor conocimiento de las condiciones de trabajo, es decir, de la forma como se configura una ocupación. Otro, plantea que los procesos de automatización, robotización e informatización suelen estar ligados fundamentalmente a tareas –en menor medida a actividades- de ahí que la automatización incremental difícilmente puede desencadenar en la desaparición definitiva de la ocupación. Ésta suele ser reconfigurada, transformada.

Este enfoque llamado de digitalización de tareas plantea la existencia de diversas variables que entran en escena lo cual dificulta plantear el triunfo de la máquina sobre el empleo. Entre las cuales cabe destacar las de índole productivas, organizativas, de consumo, institucionales y educativas. La conclusión a la que llega el informe sobre el ‘futuro del empleo’ del World Economic Forum:

pronostica que, si bien la digitalización (y su nueva división del trabajo entre factor humano, máquinas y algoritmos) provocará en la próxima década la desaparición de 75 millones de empleos mundialmente, se crearán alrededor de 133 millones nuevos empleos: con cualificaciones, competencias y características diferentes, basadas en el conocimiento matemático, de ingeniería, científico, tecnológico y creativo (-artístico) (STEAM: Science, Technology, Engineering, Arts, Mathematics: análisis de datos e información digital, alfabetización digital, resolución cognitiva de problemas, ‘habilidades’ sociales y creativas cuando histórica y empíricamente, la introducción de un nuevo dispositivo tecnológico ha implicado la automatización incremental de ‘tareas’ específicas de una ocupación, de forma que ésta no tiene por qué desaparecer definitivamente…” (citado por Lahera, 2019: 258).
Por ello, es necesario distanciarse de la discusión centrada en cómo gestionar un futuro desempleo para enfatizar “… en la selección de políticas que lleven a cosas que amenazan de verdad a los trabajadores y sus familias, como la degradación de las condiciones de trabajo, la decreciente afiliación sindical, el elevado desempleo, una globalización desequilibrada y en la reducción de las tasas impositivas más elevadas” (Mishel y Shierholtz, 2017: 2). Urge regular el trabajo que ha perdido su condición de empleo, en la medida en que buena parte de las ocupaciones relacionadas con procesos de digitalización y automatización en el sector servicios, por ejemplo, han sido descentralizados y/o subcontratados, acompañados de mayor inestabilidad laboral y precarización.

Más aún, debe ampliarse el debate al campo del ágora, a la discusión en qué sociedad queremos vivir, qué sociedad queremos construir. Es decir, nos lleva al campo de la política, pues está en juego no sólo el mundo del trabajo sino del planeta y de la humanidad en su conjunto.


BIBLIOGRAFÍA

Brynjolfsson y MacAffe (2011) Rice againist the machine.

Lahera, Arturo (2019) Digitalización, robotización, trabajo y vida: cartografías, debates y prácticas. Cuadernos de Relaciones laborales 37(1) 2019: 249-273.





domingo, 1 de diciembre de 2019

EL EMPRENDIMIENTO ES UN DISCURSO DE PODER

El emprendimiento se alterna como discurso de poder
José Luis Rodríguez Zapatero en el Congreso
En una entrada anterior nos referíamos al concepto de “empresario de sí mismo”, de Foucault. La teoría planteaba la multiplicación del modelo económico para hacer de él un modelo de relaciones sociales e, incluso, un modelo de existencia misma.

En pleno siglo XXI nos acordamos del gran filósofo y antropólogo francés cuando oímos hablar de emprendedores y emprendimiento. De crecimiento económico “proactivo”, basado en el esfuerzo de los individuos; por oposición al crecimiento “reactivo”, resultado de la acción de los poderes públicos. En general, todo un discurso ideológico que gira en torno al emprendimiento.

Pero según un estudio realizado en España (GEM, 2015), el panorama real es algo más sombrío. Sólo una pequeña parte de la población activa se plantea iniciar proyectos emprendedores, que se basan más en la necesidad de las personas que lo protagonizan y, además, cuentan con unos niveles de innovación realmente escasos.

Pero seguramente a Foucault le habría encantado leer una de las conclusiones del estudio de Pilar Ortiz (2018): el discurso de emprendimiento es también un discurso de poder. Analizando cualitativamente actas de discusiones en el Congreso y el Senado, la autora observa que los dos grandes partidos a nivel español, PP y PSOE sostienen este discurso cuando ostentan el gobierno, y son más críticos cuando se encuentran. Y que los partidos nacionalistas, que gobiernan en sus territorios, exigen siempre a los gobiernos centrales una mayor implicación con estas ideas.

BIBLIOGRAFÍA

GEM (2015). Informe GEM España 2015. Recuperado de http://www.cise.es/wpcontent/
uploads/InformeGEM2015.pdf


Ortiz, P. (2018) La construcción del discurso político del emprendimiento en España. Realidad e ideología. En: Papers 2018, 103/2, https://doi.org/10.5565/rev/papers.2368 229-253