domingo, 26 de abril de 2020

EMPODERAMIENTO SOCIAL

Nivelación hacia arriba de actores débiles
Representación del concepto
La semana pasada hablamos del capital social comunitario  y en una anterior entrada del blog nos referíamos al concepto de empoderamiento. En esta oportunidad queremos volver a reflexionar sobre el empoderamiento social, como resultado de la construcción de capital social comunitario. 


El empoderamiento social es un proceso consciente e intencionado cuyo objetivo es la igualación de oportunidades entre los actores sociales. Esto implica la agencia de los colectivos excluidos en la toma de decisiones sobre la base de la construcción de capital social comunitario. Por ello, Durston (2000) pone el acento en los colectivos, y se refiere al empoderamiento como: 


“la transformación de sectores sociales excluidos en actores, y de nivelación hacia arriba de actores débiles. El empowerment ha sido definido como el proceso por el cual la autoridad y la habilidad se ganan, se desarrollan, se toman o se facilitan (Staples, 1990)” (Durston, 2000:33).


El énfasis está en el grupo que protagoniza su propio empoderamiento, no en una entidad superior que da poder a otros. Es la antítesis del paternalismo, la esencia de la autogestión, que construye sobre las fuerzas existentes de una persona o grupo social sus capacidades para “potenciarlas”. 

En los tiempos que corren -de epidemias globales, de desregulación, de neoliberalismo- urge la construcción de capital social comunitario y de empoderamiento social de los diversos colectivos para reflexionar en qué sociedad queremos vivir, qué sociedad queremos construir, qué sociedad deseamos dejar a las generaciones venideras y, por tanto, qué sociedad es sostenible.


BIBLIOGRAFÍA

Durston, John, 2000 ¿Qué es el capital social comunitario?. Serie Políticas Sociales. Santiago de Chile: Chile.

domingo, 19 de abril de 2020

CAPITAL SOCIAL COMUNITARIO

Lo comunitario
Capital social comunitario
Mientras Bourdieu definió capital social como la red de vínculos útiles, estables y movibles en caso de necesidad; constituidos por la pertenencia a grupos sociales en donde los miembros se conocen y reconocen recíprocamente. El capital social comunitario suele surgir en procesos de lucha que pasan de la esfera individual a colectiva. 


Durston (2000) reflexiona sobre este concepto y lo define como un espacio de construcción social que emerge de las acciones de agentes individuales por maximizar su capital social individual. Las instituciones complejas del capital social comunitario (asociaciones, cooperativas, sindicatos, plataformas sociales, etc.) sirven de marco regulatorio del capital social individual; ejerce control social sobre el grupo a través de imposición de normas compartidas por el grupo; crea relaciones de confianza entre los miembros del mismo; proporciona estrategias y formas de resolución de conflictos de forma coordinada; facilita la movilización y gestión de recursos comunitarios; favorece la generación de ámbitos y estructuras de trabajo en equipo; y, en un momento determinado, puede elevar la lucha colectiva al campo político, presionando por el cambio de las reglas del juego. 

En este sentido, el poder y la capacidad de lucha individual tienen un efecto multiplicativo en asociación con el capital social comunitario. Éste demanda un esfuerzo y trabajo cuidadoso de acción colectiva a largo plazo. Presupone la illusio en torno a su construcción y efectividad; además de habitus y de prácticas orientadas a su consolidación y fortalecimiento. Por ello requiere el cuidado de relaciones sociales y la inversión de tiempo, aspectos que demandan la participación activa en actos asamblearios y movilizaciones. Es decir, requiere un activismo social. 

Mientras el capital social individual es propiedad de quien puede beneficiarse de este; por el contrario, el capital social comunitario no es propiedad de nadie y contribuye al beneficio del grupo (Durston, 2000:22). Posibilita avanzar del campo social al campo político, espacio en donde se establece el derecho a hablar y actuar en nombre de una franja de la sociedad. Es un medio para la inclusión de derechos y para la lucha de aquellos que se desvanecen con los procesos crecientes de desregulación económica y política, lo cual ha supuesto la exclusión de los más frágiles, del otro. 


BIBLIOGRAFÍA

Bourdieu, Pierre (1980b): Le capital social – notes provisoires. en: Actes de Recherche en Sciences Sociales No. 31, p. 2-3. 

Durston, John, 2000 ¿Qué es el capital socia comunitario?. Serie Políticas Sociales, Cepal, Chile.

domingo, 12 de abril de 2020

LA CONSTRUCCIÓN SOCIAL DE LA REALIDAD

Construcción social de la realidad
La construcción social de la realidad es una idea fundante de la sociología. Durkheim fue quien más la desarrolló y posteriormente Schutz “sociologiza” los aportes filosóficos de la fenomenología de Husserl y desarrolla su teoría de la importancia de los significados sociales (Ritzer, 1997). A partir de los planteamientos de Schutz, Berger y Luckmann (1998) son quienes más desarrollan el concepto y por ello son una fuente obligada en el tema. Plantean una relación dialéctica entre individuo y sociedad, caracterizada por tres momentos: externalización (la sociedad es un producto de los hombres), objetivación (la sociedad es una realidad objetiva independientemente de la conciencia de los individuos) e internalización (el hombre es un producto de la sociedad). 


Esto implica que la criatura humana no se puede considerar un fenómeno de “clase natural”. No sólo está preformada y formada por la cultura en la que nació, sino que cambia la cultura como esta cambia a aquella. Incluso, sus reflexiones sobre el mundo y él ismo están sujetas al horizonte histórico dentro del cual vive y a los prejuicios que él ha incorporado para funcionar en sociedad. 

En resumen, la construcción social reemplaza la naturaleza humana por la constitución histórica y social ser humano. En este sentido no se podría partir de una naturaleza violenta, pues carece de naturaleza alguna –de tipo constante, esencial, fijo o determinado-. Más bien, el ser humano es un pedazo comprimido de la historia, abierta al cambio continuo. 

Por ello, en tiempos de pandemia es importante reinventar la política, es decir, resolver en qué fundamentamos el vínculo social ¿Lo dejamos a la esfera del intercambio económico? ¿Repensamos la sociedad por fuera de los parámetros de la sociedad de consumo? ¿Luchamos por defender derechos que tanto nos ha costado lograr como los derechos asociados a la intimidad? ¿Nos defendemos del avasallamiento del individuo en pos de la seguridad y la reducción del riesgo? 


BIBLIOGRAFÍA

Berger, P. y Luckmann, T. 1968. La construccion social de la realidad. Buenos Aires, Amorrortu. 

Ritzer, G. (1997) Teoría Sociológica Contemporánea. Madrid: Mc Graw-Hill

domingo, 5 de abril de 2020

OBJETIVACIÓN Y ANCLAJE DE LAS REPRESENTACIONES SOCIALES

En nuestra anterior entrada, señalamos que las representaciones sociales (RS) suponen dos procesos, uno de objetivación y otro de anclaje. 


La objetivación es el proceso de transformación de conceptos abstractos en experiencias concretas. La objetivación permite que lo invisible se torne en perceptible. Según Jodelet (1984, cit. Araya, 2002) ésta implica tres fases:

  • la construcción selectiva,
  • el esquema figurativo y
  • la naturalización.

En cuanto al esquema figurativo, el discurso se estructura y objetiviza en un esquema de pensamiento, sintético, condensado, simple, concreto, formado con imágenes vividas y claras, es decir, las ideas abstractas se convierten en formas icónicas. Una imagen nuclear concentrada, con forma gráfica y coherente que captura la esencia del concepto, teoría o idea que se trate de objetivar. 


Mientras la naturalización supone la transformación de un concepto en una imagen, la cual pierde su carácter simbólico arbitrario y se convierte en una realidad con existencia autónoma. 

En cuanto al proceso de anclaje, éste permite incorporar lo extraño -lo que crea problemas- en una red de categorías y significaciones, por medio de dos modalidades: 

  • Inserción del objeto de representación en un marco de referencia conocido y preexistente, 
  • Instrumentalización social del objeto representado, es decir, inserción de las representaciones en la dinámica social, haciéndolas instrumentos útiles de comunicación y comprensión.
La RS, por un lado, es un proceso porque implica una forma particular de adquirir y comunicar conocimientos. Por otro lado, es un contenido porque brinda una forma particular de conocimiento, que constituye un universo de creencias en el que se distinguen tres dimensiones:
  • la actitutud
  • la información y
  • el campo de representación (Moscovici, 1979:39).



La actitud consiste en una estructura particular de la orientación en la conducta de las personas, cuya función es dinamizar y regular su acción. Es la orientación global positiva o negativa, favorable o desfavorable de una representación. 

La información es la organización de los conocimientos que tiene una persona o grupo sobre un objeto o situación social determinada. 

El campo de representación se organiza en torno al esquema figurativo o núcleo figurativo que es construido en el proceso de objetivación. Refiere a la ordenación y a la jerarquización de los elementos que configuran el contenido de la RS. Se trata concretamente del tipo de organización interna que adoptan esos elementos cuando quedan integrados en la representación. 

La teoría del esquema figurativo tiene importantes implicaciones para el cambio social. En efecto, las actuaciones tendientes a modificar una representación social no tendrán éxito si no se dirigen prioritariamente a la modificación del esquema, puesto que de él depende el significado global de la representación. 

En síntesis, según Moscovivi, conocer o establecer una RS implica determinar: 

  • qué se sabe (información),
  • qué se cree
  • cómo se interpreta (campo de la representación) y
  • qué se hace o cómo se actúa (actitud).

El marco analítico de las RS puede ser útil para reflexionar sobre el cambio social que se está construyendo de manera silenciosa, sin un proceso de reflexividad colectiva que incluya a todas y a todos desde su otredad. 



BIBLIOGRAFÍA

Araya Umaña, Sandra (2002). Las representaciones sociales: ejes teóricos para su discusión, Cuadernos de Ciencias Sociales Nº127, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), sede académica, Costa Rica. 

Moscovici, S. (1979). El psicoanálisis, su imagen y su público. Buenos Aires, Argentina: Huemul S.A.