viernes, 3 de febrero de 2023

LA TRASNFORMACIÓN SOCIAL: TRES FALACIAS DE LA IZQUIERDA

Imagen de la pensadora italiana
Con el ánimo de deconstruir los discursos políticos que han predominado en los movimientos obreros, Lucia Linsalata -apoyándose en Massimo de Angelis- devela las tres falacias de la izquierda.

La primera es la falacia de la política: se refiere a la idea de que es posible llevar a cabo una transformación radical de los modos y relaciones sociales de producción a través de un momento épico, revolucionario o, incluso, a través de una recomposición política que lleve a una victoria electoral de toma del poder, la cual desencadenará en la transformación de la sociedad.

La segunda es la falacia del modelo, en alusión a la idea que para transformar el actual sistema capitalista, necesitaríamos generar otro sistema igualmente desarrollado, eficiente y orientado a reemplazar el sistema anterior. Se sustenta en un supuesto modelo, en un deber ser revolucionario, que orienta las luchas.

Esto lleva a invisibilizar el entramado de acciones colectivas, de relaciones sociales basadas en estrategias en torno a lo común, a los ámbitos comunitarios, orientadas a la reproducción de la vida y no del capital. Es decir, se pierde de vista el aquí y el ahora, la multiplicidad de formas autogestionarias, que lentamente empujan procesos de transformación social, como un proceso de perturbación lenta del modo de producción capitalista.

La tercera es la falacia del sujeto, que se sustenta en la idea de que podemos construir un gran sujeto revolucionario que haga frente al capital, capaz de tomar el poder y de allí construir una sociedad socialista.

Estas tres falacias han permeado el pensamiento de las diferentes corrientes de izquierda e, incluso, según Linsalata, perviven. Especialmente la falacia del modelo impregnan incluso movimientos autogestionarios como el de los zapatistas en el sur de México.

Entrevistando a Lucía Linsalata, el profesor Arkadio (2023) señala que la izquierda ha interpretado de manera simplista a Karl Marx, olvidando las advertencias realizadas en los Grundrisse. En ellos, Marx tiene la oportunidad de reflexionar consigo mismo: “… en tanto la sociedad constituye las condiciones materiales de producción y sus relaciones correspondientes, si no hemos encontrado ocultas en ella -en la sociedad- las bases para una sociedad sin clases, entonces todos los intentos para hacerla explotar serán quijotescos”.

En la próxima entrada seguiremos reflexionado sobre la construcción de un nuevo discurso político, esfuerzo que algunos teóricos latinoamericanos también vienen desarrollando de la mano de las comunidades, aprendiendo de ellas, de su hacer cotidiano por apostarle a la reproducción de la vida.


BIBLIOGRAFÍA

Profesor Arkadio. 2023. Podcast La linterna de Diógenes. LDD16x18 - Repensar la Transformación social I. La falacia del modelo, del sujeto y de la política. https://www.ivoox.com/ldd16x18-repensar-transformacion-social-i-la-audios-mp3_rf_100773743_1.html.
 
Profesor Arkadio. 2023. Podcast La linterna de Diógenes. LDD16x19 - LDD16x19 - Repensar la Transformación social II - La cuestión de las escalas y los entramados comunitario-populares. https://www.ivoox.com/ldd16x19-repensar-transformacion-social-ii-audios-mp3_rf_100926283_1.html

viernes, 20 de enero de 2023

BIENES COMUNES Y COMUNIDAD EN MASSIMO DE ANGELIS

Foto del autor
Massimo De Angelis es un estudioso del cambio social, con cada vez más influjo en el pensamiento social y político latinoamericano. Bajo la firme convicción de que “otro mundo es posible”, pero desde la construcción de un discurso político distante, incluso, de los tradicionales planteamientos de la izquierda. Para lo cual es necesario hacerse eco de las necesidades y aspiraciones de los y las de abajo, pero fundamentalmente rescatar su práctica social, sus métodos y sus luchas.

Distante de un cambio radical, parte de dos conceptos: los bienes comunes y lacomunidad. Lo Commons sugiere alternativas no mercantilizadas, de apropiación colectiva, orientadas a satisfacer las necesidades sociales. El espacio de bienes comunes como el agua, la tierra, la energía, la salud, los espacios de encuentros comunitarios, lo afectivo, entre otras, supone el acceso directo a la riqueza social, acceso que no está mediado por relaciones competitivas ni por el mercado. Dichos bienes deben ser rescatados de los ámbitos del Estado o del mercado, creados y mantenidos por las comunidades, es decir por redes sociales, redes de ayuda mutua, solidaridad y prácticas de intercambio humano que no se reducen a la forma de mercado. Históricamente, el Estado ha arrebatado o asaltado la propiedad y gestión de bienes comunes a las comunidades; la perspectiva, según De Angelis, es recatar ese tejido de bienes comunes, tanto de manera local como translocal. Porque todo individuo o red de individuos es portador de alternativas. La idea es no pensar en un momento único y revolucionario, es pensar en una serie de nodos expresión de una pluralidad de “alternativas” a los procesos sociales. Para que, de esta manera, cada individuo se apropie del poder de decidir y tomar el control de su vida. Por ejemplo, la alternativa a trabajar ocho horas diarias son seis horas; la alternativa a la indignidad es la dignidad; la alternativa a la pobreza es elacceso a la medios de existencia; la alternativa a construir una presa y desarraigar comunidades enteras es permitir que éstas permanezcan en sus espacios ancestrales; la alternativa a envejecer en soledad es construir espacios comunitarios de encuentro y cuidado. En el marco de la construcción de un nuevo discurso político, emerge lo común como práctica social, como estrategia colectiva, para ampliar nuestros recursos sociales, afectivos, económicos y políticos. Es importante tomar conciencia de ello y hacer de la estrategia de lo común la garantía de la reproducción de la vida, no del capital. Lo común es creado y mantenido por las comunidades.

Aquí la segunda categoría de análisis, lo comunitario. Las comunidades emergen como espacios de relaciones horizontales, participativas, de inclusión, para decidir los fines y los medios del buen vivir, que garanticen la reproducción de la vida y no la producción y reproducción del capital. Por ello no deben ser separadas de la democracia directa, la cual tiene múltiples formas y expresiones en ese proceso de rescate, construcción y gestión de lo común. La idea no es rescatar espacios de lo común, como la gestión del agua y crear cooperativas que terminen siendo gestionadas y orientadas para reproducir el capital. La comunidad debe ser actor activo, con su hacer y participación en la gestión de este recurso comunitario. ¿Este nuevo discurso político supone la retirada del compromiso con el Estado? No, si bien hay que rescatar espacios comunitarios y bienes comunes asaltados por el Estado, se debe hacer uso del Estado para nuestros propósitos, donde la articulación de nuestras comunidades aún no puede alcanzar. Más aún, las oportunidades para construir comunidades sobre la base de bienes comunes están en todas partes, ya sea dentro de los vientres de las transnacionales o afuera, en los campos o en las calles de nuestras ciudades, en nuestras comunidades de vecinos, pero desde una perspectiva que trascienda lo utilitario, que se oriente a construir relaciones de solidaridad y cuidado del otro. En la siguiente entrada nos detendremos en las tres falacias de la izquierda, según esta perspectiva política crítica.


BIBLIOGRAFÍA

Massimo De Angelis (2003). Reflections on alternatives, commons and communities or building a new world from the bottom up. The Commoner N.6 Winter.

viernes, 6 de enero de 2023

PREMIO DE TESIS ANTHONY MINGUENÉ-FUNDACIÓN CIECST (SALUD EN EL TRABAJO)

Logo de la Fundación
La Fundación CIECST de estudios comparados sobre salud en el trabajo, vinculada a la Universidad de Burdeaux (Francia) lanza esta convocatoria con el objeto de distinguir a jóvenes investigadores que trabajen la ética en salud laboral y políticas públicas en salud laboral.

El galardón se orienta hacia la prospección, la innovación, la contribución práctica y el fomento de un enfoque comparativo.

Entre las bases de la Convocatoria podemos destacar que cada candidato debe presentar un resumen de su tesis de 500 palabras en francés, junto con un resumen detallado de 6 a 8 páginas como máximo. La solicitud debe enviarse al correo ciecst@u-bordeaux.fr en un plazo que termina el 15 de marzo de 2023. Las propuestas se pueden presentar en español.

El premio está encaminado a la difusión de trabajos de calidad y se compone de 3.000 euros que se destinarán a la publicación de un libro, un artículo y/o la traducción de un artículo derivado de la tesis premiada.

jueves, 22 de diciembre de 2022

SINDICALISMO EN LA ECONOMÍA DE LAS PLATAFORMAS

Imagen de un rider
Con anterioridad ya habíamos dedicado una entrada a
las supuestas ventajas de la flexibilidad característica de este sector de las plataformas digitales. Ahora, nos llega un interesante artículo sobre las condiciones de posibilidad de la acción sindical entre los trabajadores de este mundo laboral en auge.

Nos parece muy procedente retomar a Charles Tilly, historiador y sociólogo del trabajo, que en 2001 ya se refirió a la empresa del siglo XXI en el marco de una nueva mercantilización del trabajo al estilo del siglo XVII.

Como señala Köhler, el crecimiento más reciente de este tipo de empleo está ligado infraestructuras digitales para la comercialización de una gran variedad de productos (Amazon), servicios (Uber, Deliveroo, Glovo), trabajo (Upwork), alojamiento (Airbnb), etc. Pero en sus inicios, los protagonistas eran artistas, músicos, actores y profesionales más cualificados y con mayor poder de negociación de sus condiciones de trabajo que los actuales riders.

El autor esboza cuatro características del empleo de estos nuevos trabajadores de las plataformas: escasa capacidad de decisión en los procesos de trabajo; son fácilmente sustituibles; inexistencia de negociación alguna con el empresario en cuanto a precios, tiempos, modos de entrega; y, por último, existencia de un gran número de trabajadores disponibles para la realización de la tarea.

Todo ello incide en la dificultad para el desarrollo de un trabajo sindical, unida al fuerte aislamiento y a una autopercepción temporal de estos empleos. Si bien la adscripción a foros y redes sociales de denuncia aparecen como mecanismos de organización en recientes conflictos habidos en estas nuevas formas de trabajo.

Creemos que estas debilidades, unidas a la lejanía con un sindicalismo tradicional e institucionalizado, se configuran como barreras para el despliegue de la acción colectiva en un contexto de fuerte precarización. Falta por ver si las noticias que nos llegan a través de los medios de comunicación constituyen el arranque de una lucha necesaria o, si por el contrario, son la excepción que confirma la regla de la desregulación.


BIBLIOGRAFÍA

Köhler, H-D.(2022). Sindicalismo ‘Gig’ o la acción colectiva en la economía de las platafor-mas, Cuadernos de Relaciones Laborales, 38(2), 325-343

Tilly, Ch. (2001). “Welcome to the Seventeenth Century”. En P. DiMaggio (ed.), The Twenty-First-Century Firm (pp. 200-209). Princeton: Princeton University Press.

jueves, 8 de diciembre de 2022

PODER INSTRUMENTARIO, EL GRAN OTRO EN SHOSHANA ZUBOFF

Imagen del poder instrumentario
En esta oportunidad queremos detenernos el concepto de Poder Instrumentario de Shoshana Zuboff. El capitalismo de la vigilancia impone su voluntad a través de los dispositivos digitales, a los cuales la autora denomina Gran Otro. De manera silenciosa unas pocas empresas como Meta (antigua Facebook), Google y Amazon, capturan nuestros habitus, prácticas, deseos, sentimientos y sueños para comercializarlos y generar predicciones que serán vendidas a grandes empresas aseguradoras, de salud, concesionarios de autos, partidos políticos, entre otras; quienes a su vez pueden moldear nuestros comportamientos como consumidores, sujetos sociales y políticos.

Merced a la capacidad del Gran Otro, el poder instrumentario aspira alcanzar una condición de certeza y elevar con ello sus ganancias. Gracias a su capacidad de ubicuidad, la experiencia humana puede ser observable y medible, llamada por la autora como indiferencia radical. Según Zuboff, en 2018 el centro de inteligencia artificial de Meta estaba procesando billones de datos al día, para predecir alrededor de seis millones de datos de comportamientos. Pronósticos que nos son desconocidos, pero sí utilizados para orientar nuestros comportamientos; se sabe que determinada información puede desencadenar en reacciones más virulentas que otras, alimentar la homofobia, la xenofobia, el racismo, etc. Todo ello a espaldas de la ciudadanía. Por ello, el capitalismo de la vigilancia no es compatible con la democracia.

Posiblemente el sueño de Skinner expresado en su novela Walden Dos se pueda hacer realidad, en la medida en se pueda despojar a todos los individuos de todo significado reflexivo. Arendt vaticinó el potencial destructivo del conductismo:

“…Lo malo de las modernas teorías del conductismo no es que sean erróneas, sino que podrían llegar a ser verdaderas, que en realidad son las mejores conceptualizaciones posibles de ciertas tendencias claras de la sociedad moderna. Es perfectamente concebible que la era moderna —que comenzó con una explosión de actividad humana tan prometedora y sin precedente — acabe en la pasividad más mortal y estéril de todas las conocidas por la historia” (citado por Zuboff, 2020: 472).

Gracias al Gran Otro, el poder instrumentario logra amputar nuestra propia conducta; ahora alcanza su condición de certeza sin rozar nuestros cuerpos, sin derramar una gota de sangre, por ello tendemos a bajar la guardia. Nos están violando nuestro derecho a la información, derecho llamada por la autora un derecho epistémico. Por ello, según Zuboff, la acción debe orientarse a que los ciudadanos tengamos el derecho a decidir libremente qué información deseamos trasmitir, a que las instituciones -elegidas colectivamente- tengan control sobre dicha información y no sea monopolio de unas cuantas compañías que transitan con total libertad e impunidad en los mercados de futuros conductuales. La información obtenida por dichas compañías ha supuesto un asalto, un robo: nuestros datos nos pertenecen y se debe legislar de manera global sobre su uso y control, por ello es importante abrir la discusión pública a este asalto que hemos normalizado.


BIBLIOGRAFÍA

Zuboff, Shoshana, 2020. La era del capitalismo de la vigilancia. La lucha por un futuro humano frente a las nuevas fronteras del poder. Traducción de Albino Santos PAIDÓS Estado y Sociedad.

jueves, 24 de noviembre de 2022

SHOSHANA ZUBOFF: LA ERA DEL CAPITALISMO DE LA VIGILANCIA

Imagen de la autora
A través de nuestro amigo William López descubrimos a Shoshana Zuboff, socióloga estadounidense que, desde hace muchos años se ha dedicado a desentrañar la lógica del capitalismo actual, tal como en su momento lo hicieron Marx y Weber, entre otros. Su libro La era del capitalismo de la vigilancia, respaldada por cantidad de datos y entrevistas, tiene un formato que combina la rigurosidad propia de una investigación y la libertad de escritura propia del ensayo, aspecto este último que facilita su comprensión y cercanía. Intentamos esbozar algunas de sus ideas para animarlas/os a reflexionar sobre la sociedad que nos están tejiendo.

Una de las ideas centrales de Suboff es que la experiencia humana, traducida en datos de comportamientos, se convierte en la materia prima gratuita del capitalismo de la vigilancia. Si bien algunas compañías la utilizan para mejorar sus servicios, cada vez más es utilizada como como un excedente conductual privativo («propiedad») de las propias empresas capitalistas de la vigilancia para ser empleada en procesos avanzados de inteligencia de máquinas, con los que se producen productos predictivos que prevén lo que cualquiera de nosotros haremos ahora, en breve y más adelante.

Dichos productos predictivos son comprados y vendidos en un nuevo tipo de mercado de predicciones de comportamientos denominado mercados de futuros conductuales: captan nuestras voces, personalidades e, incluso, nuestras emociones. Mientras, los medios de producción están supeditados cada vez más a complejos y exhaustivos «medios de modificación conductual». En la adquisición de este tipo de mercancía se basa la potencialidad y desarrollo del capitalismo de la vigilancia. El que el comportamiento humano se torne en mercancía, traducido en datos conductuales predictivos, abre caminos de persuasión, de estimulación de ciertos comportamientos, de gustos y deseos, además de construcción de relatos que van más allá de la esfera del consumo y de la obtención de resultados rentables en el campo económico, desplegándose en los campos social y de la política.

En este proceso de reorientación desde el conocimiento hacia el poder, emerge una nueva forma de poder denominada por Zuboff instrumentarismo: ya no basta con automatizar los flujos de información referida a nosotros, el objetivo ahora es automatizarnos (a nosotros mismos). “El poder instrumentario conoce el comportamiento humano y le da forma, orientándolo hacia los fines de otros. En vez de desplegar armamentos y ejércitos, obra su voluntad a través del medio ambiente automatizado conformado por una arquitectura informática cada vez más ubicua de dispositivos «inteligentes», cosas y espacios conectados en red” (2020:17).

Arropados por el discurso de la libertad, por la seducción ante las múltiples posibilidades que nos brinda el acceso a las redes, por la ilegibilidad intrínseca de los proceso automatizados y por nuestra propia ignorancia, nos conectamos y vivenciamos intensamente esta experiencia; pero nuestro mundo offline -el que no está en línea- está siendo también expropiado. Todo nuestro comportamiento cotidiano está siendo incautado, cuando nos apoyamos en el GPS’s para desplazarnos a un lugar, cuando aparcamos; todas nuestras conversaciones, acciones y deseos están codificados como nuestros gustos y clips. Es así como nuestras vidas quedan reducidas a códigos de comportamiento que se comercian en mercados futuros conductuales, nuestras experiencias personales son convertidas en medios para los fines de otros, “ahora pagamos por ser dominados”. No somos clientes del capitalismo de la vigilancia, sus verdaderos clientes son los las empresas que comercian nuestros comportamientos futuros.

El capitalismo de la vigilancia es una lógica en acción y no una tecnología, por lo cual la lucha no debe enfocarse contra la tecnología en sí misma sino en contra del accionar de la misma, en la naturalización de que este hecho no tiene salida, que dicho accionar es inevitable. Es así como Zuboff lamenta cómo hace unas pocas décadas la sociedad estadounidense denunciaba las técnicas de modificación masiva de la conducta por considerarlas amenazas inaceptables a la autonomía individual y al orden democrático. Ahora la oposición se ha silenciado, nos hemos rendido, hemos naturalizado que es una condición propia de la tecnología y que no hay espacio para la política, para soñar en qué sociedad queremos vivir y cómo hacer uso de dicha tecnología.

Se impone el poder instrumentario manifestado en forma de una infraestructura computacional ubicua, sensitiva e interconectada en red que la autora llama el Gran Otro.

En próximas entradas ahondaremos en algunos de los conceptos y reflexiones expuestos por Shoshana Zuboff, quien desentraña los dispositivos tecnológicos y de poder que conforman el capitalismo de la vigilancia, convirtiéndonos en una gran colmena controlada y totalmente interconectada a la cual sucumbimos. No obstante, hay salida.


BIBLIOGRAFÍA

Zuboff, Shoshana, 2020. La era del capitalismo de la vigilancia. La lucha por un futuro humano frente a las nuevas fronteras del poder. Traducción de Albino Santos PAIDÓS Estado y Sociedad.

jueves, 10 de noviembre de 2022

BESA LA TIERRA: AGRICULTORES LIBRES DE IMPOSICIONES CONTAMINANTES

Otra agricultura es posible
Interesados en la lucha contra el calentamiento global, hemos visto el documental “Besa la Tierra: agricultura regenerativa”, dirigido en 2020 por Joshua Tickell y Rebecca Harrell.

Nos parece de gran interés el giro que están dando algunos agricultores de Estados Unidos, que se han planteado renunciar a las formas de cultivo impuestas por las grandes multinacionales de fertilizantes químicos y semillas transgénicas, con el visto bueno de las administraciones públicas del país.

Los protagonistas del documental abogan por la permacultura o agricultura permanente, que se orienta hacia el beneficio presente, pero sin descuidar que la tierra pueda seguir cultivándose en el futuro. Un elemento característico de este enfoque es que tanto seres humanos como plantas y animales conviven buscando una utilidad común.

La clave es aumentar el nivel de carbono de las tierras de cultivo que, además de mejorar la producción, facilita que se produzcan precipitaciones. Aparte de sustitutir los fertilizantes químicos por fertilizantes naturales como el compost o el humus de lombriz, se propone dejar de arar la tierra (o reducir el arado a la mínima expresión). De esta manera, se mantiene la riqueza del suelo en microorganismos. Además, se aboga por el pastoreo sobre las tierras de cultivo, pues la actividad de los rumiantes facilita que la planta libere en el suelo todos sus nutrientes, además de aportar un fertilizante natural a través de sus excrementos.

Que una comunidad de campesinos se haya organizado para romper con elementos impuestos a través de relaciones económicas y políticas estructurales y que, además, lo haga en favor de la conservación de nuestro planeta, es un movimiento social muy valioso.