lunes, 17 de mayo de 2021

DILEMAS EN TORNO AL CIBERACOSO

Comunicación digital y ciberacoso
Andrés Marín-Cortés y Joaquín Linne (2021) realizan un estudio cualitativo sobre ciberacoso en población joven de Medellín (Colombia). Realizaron 25 entrevistas abiertas y semiestructuradas a víctimas y agresores. Entrevistar a los agresores tiene un carácter bastante novedoso en la literatura sobre la problemática y aporta nuevos puntos de vista.

Uno de los resultados de la investigación es la elaboración de una tipología que diferencia seis tipos diferentes: sonsacamiento de datos, difamación online, suplantación de identidad digital, ciberhostigamiento, sextorsión y pornovenganza.

Se pone sobre la mesa la ineficacia de dos instituciones importantes a la hora de ayudar a las víctimas: la familia y la policía. Ambas tienden a culpabilizar a la víctima más que ayudarla y la segunda, en ocasiones, muestra falta de interés por enfrentar este tipo de delitos. Todo ello es una muestra de la escasa problematización que el ciberacoso tiene a nivel social.

Otro concepto importante es la sensación de impunidad del ciberacoso expresada por los agresores, que ven en el carácter oculto de internet y las redes sociales el lugar elegido para cometer agresiones. Acabar con esa sensación de impunidad debe ser una obligación de autoridades y familias, pero también la necesidad de obligar a las plataformas a desplegar políticas de prevención y denuncia de estas formas de violencia.

Los autores señalan la necesidad de una educación sexual digital en las escuelas. Efectivamente, pero consideramos que también debe plantearse toda una estrategia educativa en torno a la comunicación digital en sentido amplio. Que reflexione acerca del tipo de vínculos que se construyen en estos canales, muchos de ellos diseñados alrededor de la competencia entre individuos.


BIBLIOGRAFÍA

Martín-Cortés, A. y Linne, J. (2021) Una tipología del ciberacoso en jóvenes. En: Revista Mexicana
de Sociología 83, núm. 2 (abril-junio, 2021): 331-356.

lunes, 10 de mayo de 2021

SESGOS IDELÓGICOS DE LA EDUCACIÓN POSITIVA

Educación positiva
Dando continuidad a la reflexión de la entrada anterior, Cabanas y González-Lamas (2021) señalan los sesgos ideológicos que presenta la educación positiva (Edpos), propuesta que en las dos últimas décadas se ha posicionado en el campo educativo como objetivo orientador del mismo.

Los sesgos se centran en la visión individualista, universalista y descontextualizada del movimiento. La EdPos plantea que los factores psicológicos son determinantes para la comprensión y solución de los problemas de la educación, desestimando los factores contextuales como los sociales, relacionales, económicos y de gobernanza, entre otros. Para lo cual presenta una amplia lista de pedagogías terapéuticas de orden psicológico, aptitudinal y actitudinal.

El Movimiento de la Autoestima, impulsado en las décadas de 1980 y 1990, ilustra el auge de esta corriente que centra los problemas educativos en los sujetos, en la manera en cómo ellos gestionan sus emociones; de ahí que la salida a dichos problemas es individual, para lo cual hay que generar prácticas terapéuticas orientadas a fortalecer la autoestima, la confianza, las cogniciones y emociones positivas, dándolas por buenas, independientemente del colectivo estudiantil al cual se aplique, es decir, de su marco situacional y relacional.

Cabanas y González-Lamas (2021) develan tres problemas de la EdPos:
  • Soluciones universales e individuales orientadas a resolver una multiplicidad de problemas, en contextos diversos.
  • Desestiman los pensamientos y las emociones “negativas”.
  • Fomentan de manera repetitiva el espíritu positivo, el optimismo y la resiliencia.
En este orden de ideas, primero, no existen soluciones universales para problemas diversos de los estudiantes más aún cuando hay una variedad de condiciones y oportunidades de las cuales habría que partir para dar respuesta a problemas como el de rendimiento académico, la integración social, el racismo, la xenofobía, la homofobia o el acoso escolar, por ejemplo. Segundo, enseñar a negar la realidad, es decir los problemas, es simplificar el mundo social en que se desenvuelven y puede ser contraproducente para la salud, la adaptación y el aprendizaje de los estudiantes (Cabanas e Illouz, 2019). Tercero, al responsabilizar a los sujetos de su situación y pretender que todo se puede resolver en gran medida con actitudes y pensamientos positivos, con la búsqueda de un crecimiento incesante personal, se puede elevar la frustración y reducir el bienestar entre los alumnos, lo cual va en contra de los mismos objetivos que las intervenciones en EdPos pretenden lograr.

Pero lo más lamentable es que atenta contra uno de los principios fundamentales en que se constituyó la educación: la solidaridad. La asunción de los problemas como algo individual desestima la acción colectiva.


BIBLIOGRAFÍA

Cabanas Díaz, E. y González-Lamas, J. (2021). Felicidad y educación: déficits científicos y sesgos ideológicos de la «educación positiva». Teoría de la Educación. Revista Interuniversitaria, 33(2), 65-85. https://doi.org/10.14201/teri.25433

Cabanas, E., e Illouz, E. (2019). Happycracia. Cómo la ciencia y la industria de la felicidad controla nuestras vidas. Paidós.

lunes, 3 de mayo de 2021

LA FELICIDAD COMO RECURSO TERAPEUTICO EN LA EDUCACIÓN

Un programa de felicidad en educación
La educación no se ha escapado de la arremetida dada por la psicología positiva, que día a día tiene expresión a través de todo tipo de medios (virtuales, televisivos, periodísticos, etc.) para hacernos un llamado permanente a fomentar las habilidades positivas como el optimismo, la esperanza, la resiliencia, la inteligencia emocional, o el pensamiento positivo como actitudes frente al mundo para conquistar, desde lo individual, un espacio en la sociedad. Un relato que centra los problemas fundamentalmente en los sujetos, desestimando los factores externos, contextuales y relacionales.

Cabanas, E. y González-Lamas, J. (2021) reflexionan sobre el papel que ha tenido en las dos últimas décadas esta corriente expresada como “educación positiva”. Entendida como medio terapéutico para prevenir problemas de salud física y mental; facilitar y mejorar el aprendizaje, además de elevar el rendimiento y garantizar el éxito académico (Seligman, et al., 2009). Como ellos señalan, este giro hacia la felicidad como objetivo primordial de la educación, como bien deseable en sí mismo, presenta problemas de orden conceptual y metodológico, además de sesgos ideológicos.

Los autores muestran cómo, incluso, algunos de sus promotores expresan la ausencia de un marco teórico sólido y la falta de evidencia empírica acumulada, para que esta propuesta aúne teoría psicológica, intervención educativa y práctica pedagógica (White & Kern, 2018).

Por ejemplo, los estudios en mindfulness presentan resultados modestos pero positivos en la mejora de episodios de ansiedad y estrés en el ámbito escolar, mientras los efectos sobre el rendimiento escolar son de moderados a nulos (Waters y Loton, 2019). Igualmente, los vinculados con growth mindset no son significativos en términos educativos (Dweck & Yeager, 2019). Además, buena parte de los estudios no cumplen con criterios de calidad y son poco representativos.

En esta misma línea cuestionan la inteligencia emocional, concepto ambiguo, con múltiples definiciones, con instrumentos de medida y técnicas de evaluación diversas, que dificultan los estudios comparativos. Y, por último, llaman la atención sobre las nociones de autoconcepto positivo (e.g., autoestima, autoeficacia, autoevaluación positiva sobre las propias capacidades) las cuales pueden tener efectos contraproducentes en estudiantes con bajo rendimiento; cuyos fracasos son atribuidos a ellos mismos, a sus problemas personales, ahondando en los sentimientos de culpa y frustración, al desestimar los factores externos y contextuales.

No obstante estos problemas teóricos y metodológicos (control experimental, generalizabilidad, replicabilidad), esta corriente continua ganando espacio en los ámbitos educativos, en organizaciones no gubernamentales y en empresas de asesoría educativa.

Este vuelco a la felicidad como relato cultural y ahora centrado en la educación se orienta a incluir en los currículos educativos a nivel global la enseñanza de habilidades positivas y hacer de ellas el objetivo de la educación. Pero cabría cuestionar, como lo hacen los autores, si los fines promovidos por una educación volcada en la felicidad, centrada en la eficiencia, en la eficacia, es decir, en los resultados, se corresponde con los objetivos de la educación. Estos requieren una reflexión pedagógica, desde los fundamentos de la educación y no desde la psicología positiva.

Sobre los sesgos ideológicos en que se apoyan estás propuestas de pensamiento positivo, de crecimiento personal hablaremos en la próxima entrada.


BIBLIOGRAFÍA

Cabanas Díaz, E. y González-Lamas, J. (2021). Felicidad y educación: déficits científicos y sesgos ideológicos de la «educación positiva». Teoría de la Educación. Revista Interuniversitaria, 33(2), 65-85. https://doi.org/10.14201/teri.25433

Dweck, C. S., & Yeager, D. S. (2019). Mindsets: A View From Two Eras. Perspectives on Psychological Science, 14(3), 481-496. https://doi.org/10.1177/1745691618804166

Seligman, M. E. P., & Adler, A. (2018). Positive Education. In Global Happiness Policy Report (pp. 52-73). Global Happiness Council, GHC. https://s3.amazonaws.com/ghc-2018/ GlobalHappinessPolicyReport2018.pdf

White, M. A., & Kern, M. L. (2018). Positive education: Learning and teaching for wellbeing and academic mastery. International Journal of Wellbeing, 8(1), 1-17. https://doi.org/10.5502/ijw.v8i1.588

miércoles, 28 de abril de 2021

CENSO 2021 DE ESPAÑA: ARRIESGADA APUESTA POR EL BIG DATA

Logotipo del Censo 2021 del INE
El Instituto Nacional de Estadística (INE) de España
lanzó una importante reforma en el Censo de Población y Viviendas de 2011: dejó de ser exhaustivo y empezó a cruzar datos con otras fuentes de información recogida por la citada entidad. Este cambio se realizó para una década en la que se vivió una explosión migratoria en el país; y, ciertamente, no existe la seguridad de si se contó adecuadamente todos los flujos de población.

El Censo de 2021 va aún más allá, pues se compone de registros administrativos, big data procedente de fuentes privadas y una encuesta ad hoc.

Domingo et al. (2021) plantean en su artículo una variedad de ventajas y desventajas, expectativas y realidades en torno al censo que se va a realizar este año. Nos parece muy relevante lo planteado en torno a la escasa planificación de lo que se pretende realizar, la dependencia de una estrategia de reducción de costes, así como las implicaciones de un cambio de modelo que supone el aterrizaje de un paradigma de ciencia de datos en detrimento de un paradigma estadístico. Especialmente, se señala que está por ver si la falta de estructuración de los big data va a permitir realizar un trabajo homogéneo sobre los espacios geográficos y los grupos sociales.

Por nuestra parte, queremos añadir a ese debate otra cuestión. Desde los últimos años, el INE viene externalizando el trabajo de recogida de datos de la mayoría de sus encuestas, aquellas que pretende combinar con la muestra realizada, además de otras fuentes secundarias. Así, diferentes empresas vienen asumiendo la recogida de la información, con unas características condiciones de trabajo para los encuestadores, así como decisiones encaminadas a la rentabilización de dichas operaciones. Y todo ello en desmedro de la homogeneidad necesaria para alcanzar unos determinados niveles de calidad.

Veremos el resultado de estos cambios, si verdaderamente se cumple con las expectativas de los más optimistas, si se convierte en un fracaso o si la inhibición metodológica y la inercia administrativa logran esconder las fallas huyendo hacia adelante.


BIBLIOGRAFÍA

Andreu Domingo i Valls, Xiana Bueno y Rocío Treviño Maruri. 2021. “El nuevo censo de 2021 en España: un debate metodológico, epistemológico y político pendiente”. En: Revista Internacional de Sociología RIS
vol. 79 (1), e181, enero-marzo, 2021, ISSN-L:0034-9712
https://doi.org/10.3989/ris.2021.79.1.19.181

miércoles, 21 de abril de 2021

IDENTIDAD: ANTIESENCIALISMO ANALÍTICO

Identidades
Retomando a Henry Hale (2004), Sobczyk, Soriano-
Miras y Caballero-Calvo (2020) analizan el concepto de identidad desde una perspectiva multidimensional. Si bien la raíz latina del concepto de identidad significa “lo mismo”, transmitiendo la idea de igualdad; los estudios lo abordan desde la esfera personal –atributos personales- y la grupal, asociada a la pertenencia a grupos.

Por su parte, Durkheim remite la identidad a la “conciencia colectiva”; mientras Weber lo hace con la “conciencia de comunidad”.

Sobczyk et al. definen la identidad personal como:
El conjunto de puntos de referencia vinculados entre sí, construidos socialmente y cambiantes en cuanto a su significado y relevancia, que sirven para la auto-definición personal, estableciendo una relación entre el individuo y las demás personas y orientando potencialmente el comportamiento. En cada momento dado la identidad está formada por puntos de referencia de baja y de alta relevancia social (2020: 205).
En este sentido se distancian de posiciones esencialistas que abordan la identidad como marcas indelebles tatuadas en los sujetos, que los proveen de atributos imborrables, las cuales se traducen en formas de ser, actuar, valorar e interpretar el mundo, sin considerar la esfera situacional, la trayectoria vital, ni los recursos de poder, por ejemplo.

Categorías identitarias vinculadas, entre otras, con la edad, el género, la profesión, la religión o la nacionalidad. La inclusión de los individuos en una categoría se traduce en la exclusión de otros, asociándose con frecuencia con la distribución desigual de recursos económicos, prestigio social o un diferenciado acceso al poder.

Retomando a Goffman (2001) señalan que la identidad puede ser profundamente situacional, en la medida en que las categorías identitarias se asocian con expectativas en cuanto a la conducta. En la cotidianidad frecuentemente actuamos, muchas veces de manera improvisada, intentando ajustarnos al imaginario asociado a nuestras diversas pertenencias.

Las categorías identitarias colectivas, es decir, aquellas que sirven para crear la idea del grupo, pueden ser construidas internamente y externamente. Por ejemplo, describen el caso del genocidio de Ruanda de 1994, que se apoyó sobre la construcción, desde el poder, de una diferenciación étnica, cuando las fronteras sociales anteriores eran, sobre todo, regionales y sociales.

Destacan la necesidad de abordar la esfera del poder para comprender cómo emergen categorías identitarias colectivas sobre la base de la construcción de fronteras sociales, por ello habría que indagar “quién hace” y “quién padece” las categorías identitarias existentes (Olmos, 2009).

Los procesos de categorización, muchos de ellos binarios, están vinculados estrechamente con las desigualdades sociales. La atribución de juicios de valor en torno a la diferencia se cristalizan en jerarquías. La definición del “otro” como un sujeto con déficit puede servir para legitimar su discriminación y el trato preferencial para los miembros del endogrupo. Los “otros” son un reflejo invertido de “nosotros”, en el sentido de que lo que es bueno en nosotros falta en ellos.

Para distanciarse de un antiesencialismo analítico respecto a la identidad, Sobczyk et al. proponen abordarla en cinco líneas de análisis: 1) diversidad intragrupal; 2) transformaciones de las pautas socio-culturales en el tiempo; 3) la habitual falta de relación entre las etiquetas existentes y la realidad social; 4) el peso de la discriminación en la emergencia de algunos rasgos distintivos; y 5) la excesiva consideración de rasgos culturales por encima de los de índole política y económica.

Hoy por hoy urge reflexionar sobre la identidad, no desde una perspectiva esencialista, pero tampoco deconstruyéndola en su totalidad, es decir, negando su existencia. Las identidades, y con ellas los nacionalismos, están siendo alimentadas desde el campo político, desde las esferas de poder, para legitimar la exclusión del otro, para reforzar el origen común, las mismas ideas, pero sobre todo la existencia de un enemigo común. Además, las categorías binarias construidas y legalizadas desde los ámbitos gubernamentales soportan estos discursos: masculino/femenino; nacional/extranjero; regular/irregular, cuando no ilegales; terroristas, etc. Es necesario pensar las identidades desde una perspectiva multidimensional en la medida en que la vida cotidiana de los sujetos discurre en una diversidad de redes sociales, que los sitúan en contextos diversos de interacción, aprendizaje, reflexión, reafirmación pero también de cambio.

BIBLIOGRAFÍA

Goffman, E.. La presentación de la persona en la vida cotidiana. Buenos Aires: Amorrortu, 2001.

Hale, H. Explaining ethnicity. Comparative Political Studies, v. 37, n. 4, p. 458-485, 2004.

Olmos, A. La población inmigrante extranjera y la construcción de la diferencia: discursos de alteridad en el sistema educativo andaluz. Granada: Universidad de Granada, 2009.

Sobczyk, R., Soriano-Miras, R. y Caballero-Calvo, A. 2020. Procesos de identificación y construcción: desafíos del antiesencialismo analítico. Sociologías, Porto Alegre, año 22, n. 54, mayo-agosto, pág. 202-229.

lunes, 12 de abril de 2021

EFECTOS DE LA FINANCIARIZACIÓN

Retomando el estudio de Massó, Davis y Abalde
(2020), nos detendremos en los efectos de la financiarización en los sistemas de protección social, en las finanzas públicas y en las subjetividades.

La financiarización en el ámbito de la política pública ha tenido su expresión en los sistemas de protección social (por ejemplo salud, educación o pensiones) y en las organizaciones que sustentan estos servicios, tales como universidades y hospitales. Servicios que antes estaban desvinculados de la provisión de los mercados, son traducidos a la lógica de los activos de inversión y rentabilidad.

En términos de los autores, la desregulación entendida como “re-regulación intencionada” supuso políticas de privatización, externalización de actividades, beneficios fiscales para titulares de pensiones privadas y esquemas de préstamos para estudiantes, entre otras. Todo ello soportado sobre discursos sobre la gobernanza como es la teoría de la Nueva Gestión Pública (Spicer, 2007), que posiciona el ámbito de lo privado como el espacio de eficiencia y rendimiento. En este sentido, la financiarización ha supuesto un conjunto de valores hegemónicos avalados no sólo desde el campo económico o mediático sino académico.

Igualmente, la financiarización ha contribuido a redefinir las finanzas públicas. La creciente acumulación de deuda pública, traducida en el “estado de la deuda”, expresa el aumento progresivo de ésta desde la década de 1980 en las democracias capitalistas ricas. El desarrollo de los mercados de deuda pública y de los instrumentos de deuda buscando liquidez ha sido la estrategia de los estados para financiar el déficit público, apoyados en políticas de desregulación e innovación financiera. La crisis de la deuda pública de países como Portugal, Italia, Grecia y España, es atribuible principalmente a la estructura institucional y tecnológica de estos mercados, lo que permitió a los inversores especular con diferentes tipos de riesgos soberanos (Massó, 2020: 7).

Por último, resultado de la creciente expansión de las finanzas de mercados y de mayor presencia de intermediarios financieros -entidades no bancarias-, la financiarización se presenta como una oportunidad de negocio para los individuos, que abarca aspectos de bienes y servicios cotidianos, consumo, vivienda, pensiones y seguros.

Mediáticamente se anima a los sujetos a internalizar un discurso que posiciona la financiarización como una oportunidad para el consumo y acceso al estatus de inversor y propietario de activos. Las pensiones se convierten en una inversión y la compra directa suele ser penalizada si no no va atada a un crédito con una financiera, a un seguro y a una serie de servicios postventa, como es el caso de la compra de un vehículo o una vivienda.

El riesgo es presentado como una oportunidad para acceder a los mercados financieros, es el medio para hacer frente a futuros de vulnerabilidad ante una posible enfermedad, desempleo duradero o falta de fondos para la jubilación. Promovido también por las políticas sociales y públicas que transfieren la responsabilidad de la provisión de la protección social del Estado a los individuos, en lo que Martín (2002) denomina “financiarización de la vida cotidiana”.


BIBLIOGRAFÍA

Martin, R. (2002) Financialization of daily life. Philadelphia: Temple University Press.

Massó, M., M. Davis and N. Abalde. (2020) “The problematic conceptualization of financialisation: differentiating causes, consequences and socio economic actors’ financialised behaviour”. Revista Internacional de Sociología 78(4):e169. https://doi.org/10.3989/ris.2020.78.4.m20.001

Spicer, M. (2007) “Politics and the Limits of a Science of Governance: some reflections on the thought of Bernard Crick”. Public Administration Review. 67(4):768-779.

lunes, 5 de abril de 2021

¿QUÉ ES FINANCIARIZACIÓN?

El humo de la financiarización
La crisis económica 2007/08 evidenció el poder creciente de los actores financieros, los mercados y los valores en los campos político, económico y social, en un proceso que se había denominado financiarización. Massó, Davis y Abalde (2020) realizan un estudio minucioso sobre el estado del arte de este fenómeno y señalan que esta tendencia expresa un cambio estructural e in-completo de las economías contemporáneas. No es una fase de transición sino un modelo de hegemonía de “hombres adinerados”, que ejercen autoridad cultural, económica y política sobre los miembros de la sociedad a través de la praxis del dominio lingüístico. Un modelo que redefine permanentemente los vínculos, la forma como las instituciones políticas asumen la cosa pública, las empresas la inversión y el riesgo y los sujetos la forma de acceder al consumo y al ahorro.

Según los autores, la financiarización ha sido posible por múltiples causas tales como:

  • Desde el campo político a la aplicación del poder regulador para la creación de mercados más libres y competitivos. Massó et al argumentan que es más exacto entender desregulación como re-regulación intencionada. Lo cual posibilitó nuevas reglas del juego y la aparición de nuevos actores (intermediarios financieros, inversores institucionales, etc.).
  • Desde campo tecnológico, el proceso de innovación financiera, entendido como la creación de nuevos productos financieros y mecanismos de intercambio, producto de la combinación de desregulación y emprendimiento de actividades en espacios financieros alternativos (Langley, 2016). Todo ello posibilitado por la aplicación de matemáticas avanzadas, análisis de datos y técnicas probabilísticas.
  • El surgimiento de nuevos modelos de propiedad y gobierno corporativo (separación de la propiedad del control de las empresas).
  • El eufemismo de la liquidez. Ésta entendida como el proceso en que se crea el valor monetario de un activo financiero, basado en el supuesto de que los activos financieros son perfectamente líquidos e intercambiables, aspecto que no es el caso, pues el dinero pierde su forma líquida en el momento en que se invierte. La ilusión de la liquidez deja atrás la inversión en equipos o maquinaria para procesos productivos, por ejemplo. Este “capital impaciente” ha favorecido la inversión a corto plazo sobre objetivos de desempeño de la empresa a largo plazo.
La financiarización es un "proyecto hegemónico inconcluso", todavía en proceso de transformar las economías centrales y las interdependencias que las sostienen. Acrecienta la inestabilidad económica y las fluctuaciones de los resultados económicos, pero no revierte los efectos perversos que ha producido como protagonista de la crisis económica. Además, ha contribuido a transformar los lineamientos de la política pública, el trabajo, las relaciones laborales y la vida diaria, la cual ha sufrido un proceso de mercantilización.


BIBLIOGRAFÍA

Massó, M., M. Davis and N. Abalde. 2020. “The problematic conceptualization of financialisation: differentiating causes, consequences and socio economic actors’ financialised behaviour”. Revista Internacional de Sociología 78(4):e169. https://doi.org/10.3989/ris.2020.78.4.m20.001

martes, 30 de marzo de 2021

MULTILINGÜISMO EN INVESTIGACIÓN CUALITATIVA

Manuel Figueroa Saavedra
La ausencia de un cuestionamiento de los métodos,
llamada por Wright Mills como inhibición metodológica no es sólo característica de las técnicas de investigación cuantitativa. En ocasiones, los estudios cualitativos realizan sus diseños ignorando aspectos metodológicos importantes. Uno de ellos es la cuestión de la lengua empleada, por ejemplo, en una entrevista cualitativa.

Manuel Figueroa (2021) realiza una interesantísima reflexión teórica acerca de este tema, que se empezó a problematizar en el mundo anglosajón a partir de los años noventa del siglo pasado. Algunos efectos de utilizar la lengua oficial de un país o una lengua aprobada por la comunidad científica son la culpabilización lingüística o vergüenza de la persona entrevistada por no poder responder en su lengua materna, así como la pérdida de la dimensión sociolingüística del habla, tan importante en una entrevista abierta o semiestructurada.

El autor habla de una postura conformista y de poder de los investigadores que renuncian a la posibilidad de acceder a la lengua materna de los entrevistados, lo que genera también efectos minorizadores en el proceso de comunicación. Conviene recordar la importancia de contar, para estudiar contestos lingüísticos diversos, con profesionales que dominen esas lenguas maternas cuya mediación no podemos eludir.

BIBLIOGRAFÍA

Figueroa, Manuel (2021) EMPIRIA. Revista de Metodología de Ciencias Sociales. Nº 49 enero-abril, 2021, pp. 65-86.

martes, 23 de marzo de 2021

REDES NEURALES COMO PROCEDIMIENTO DE ANÁLISIS CON DATOS MACRO

Representación de una red neural
Para poder analizar grandes volúmenes de
información, está ganando auge el uso del procedimiento estadístico de las redes neurales.

El estudio de Díaz et al. (2020) sobre sesgos de género ocultos en datos macro parte de la idea de que si los big data están sesgados, este sesgo se transmite al análisis y al conocimiento generado por éste. Para indagar acerca de estos sesgos, eligen el procedimiento informático de redes neuronales.

Una red neural es un modelo informático automatizado de aprendizaje inspirado en los sistemas nervioso, que se basa en una estructura de vectores. Es capaz de realizar análisis de grandes volúmenes de información: en el caso del estudio de Díaz et al., se tomó una parte importante de la Wikipedia en español.

Uno de los elementos característicos de esta metodología son los encajes neurales. Un encaje es una instancia de una estructura matemática contenida dentro de otra. Uno de los encajes descubiertos en la exploración citada es el siguiente:

            Mujer es a reina como hombre es a: [rey, amidala, príncipe, naboo]

            Hombre es a rey como mujer es a: [Hija, mujer, esposa]

El encaje da cuenta del machismo que domina el lenguaje y las estructuras de pensamiento, incluso en entidades dedicadas a la difusión del conocimiento como Wikipedia. No cuesta imaginar los efectos sociales generados a partir de este tipo de sesgos en una instancia como la mencionada.



BIBLIOGRAFÍA

Díaz Martínez, Capitolina; Díaz García, Pablo y Navarro Sustaeta, Pablo (2020). «Sesgos de género ocultos en los macrodatos y revelados mediante redes neurales: ¿hombre es a mujer como trabajo es a madre?». Revista Española de Investigaciones Sociológicas, 172: 41-60. (http://dx.doi.org/10.5477/cis/reis.172.41
)

martes, 16 de marzo de 2021

TRANSICIÓN PROFESIONAL Y GÉNERO

Transición profesional
La transición profesional es el movimiento que
se produce entre dos momentos profesionales diferentes. Suele ser una barrera difícil de franquear, especialmente si se es mujer.

En el caso de las bailarinas en las artes escénicas se considera "normal" el acortamiento de las carreras profesionales de las mujeres por devaluación de su capital erótico (Hakim, 2012). Igual sucede con las carreras profesionales de las y los deportistas. Es un problema que no se trata con la firmeza necesaria en la discusión con los diversos agentes sociales.

El problema se plantea en estos términos: ¿cómo poner en valor la experiencia sin que suponga el abandono de la carrera profesional? ¿Cómo generar procesos de recualificación y/o traslado para poner en valor la experiencia en otras instancias?

L@s trabajador@s con contratos even­tuales están más expuet@s a salir del mercado profesional sin que cuenten con mayores protecciones sociales, situación que las puede llevar, incluso, al abandono definitivo de su profesión.

Ilustra esta problemática el relato de una representante sindical:
"Por ejemplo, el Ballet Nacional: a una mujer la pueden apartar porque se ve gorda, un hombre tiene que subir mucho de peso para que lo aparten. La Ley ¿qué dice? Simplemente que si tú no estás capacitado física o psicológica o estéticamente te pueden apartar. Sin duda hay una es­tética, te pueden apartar, no de tu contrato, no de tu trabajo, pero sí de esa programación y no puedes decir nada, porque el director artístico o el coreógrafo te dice: es que como has estado lesionada tres meses has cogido un poquito de peso, no se te ve bien, entonces todavía estás un poquito baja, vamos a esperar, baja de peso, te pongo el segundo casting, y esto no se ve con ningún hombre. A un hombre no se le retira de una programación por el peso, a no ser que sea exagerado… Hay un elemento subjetivo que es el del director artístico, entonces en la decisión que tome el elenco… no hay nada objetivo.
[…] esto es un problema… porque este país no tiene establecida la transi­ción profesional de bailarines y bailarinas en las artes escénicas, no lo tiene establecido aún. Entonces todo tiene que ser a base de juicios, de­nuncias… Este país que no tiene eso, porque este país te manda a la calle, no como en Europa o Estados Unidos. Aquí no existe eso. […] Su carrera artística en activo termina. ¿Qué otra cosa puedo hacer que no sea una academia de danza? Dar clasecitas y morirme ahí de asco. ¿Qué más puedo hacer? Eso es una cosa que el Estado tiene que prever. Nosotros hemos sido pioneros en esta propuesta" (López, 2020: 349 en Anlló et al.).
Esta situación debe ser reconocida como problema social, y como tal debe ser visibilizado, legitimado e institucionalizado. Por ello urge colocarlo en la agenda política de las organizaciones sociales, sindicales y del Estado para que el capital humano no sea desechado en perjuicio de los sujetos y de la sociedad en su conjunto.


BIBLIOGRAFÍA

Anllo, F., Fernández, J., Martínez, E.. López, C.M., Peña, E. 2020, Informe sobre la aplicación de la Ley de Igualdad en el ámbito de la cultura en el marco competencial del Ministerio de Cultura y Deporte, España.

Hakim, C. (2012) Capital erótico. El poder de fascinar a los demás. Barcelona: Debate.

 

lunes, 8 de marzo de 2021

LA OPACIDAD DE LA DESIGUALDAD ENTRE HOMBRES Y MUJERES

En la anterior entrada escribimos sobre la igualdad efectiva entre hombres y mujeres en el sector público español. Hoy queremos centrarnos en el Ministerio de Cultura y Deporte (MCD).

Nuevamente retomaremos el informe laboral presentado por López (Anlló et al, 2020). Este ministerio está integrado mayoritariamente por mujeres (61%), situación que no daría cabida a mayores sospechas sobre la igualdad efectiva entre mujeres y hombres en 2018, más aún cuando ellas ocupan las instancias más altas de responsabilidad, excepto la instancia máxima de poder. Pero esta mayoría cuantitativa genera un proceso de opacidad de la desigualdad de oportunidades y trato entre hombres y mujeres en otras esferas.

En términos absolutos las mujeres tienen una mayor presencia en los grupos y niveles superiores. Sin embargo, el análisis desvela que su participación en dichos puestos, en términos proporcionales a su grupo, suele ser menor a la de los hombres, en la mayoría de las dependencias del Ministerio y organismos adscritos, colegiados y dependientes. Es decir, las carreras profesionales de los hombres presentan mayor dinamismo que las de las mujeres. Opacidad en el sen­tido de que es una realidad no evidente, como tampoco es evidente la existencia de un «techo de cristal» que lleva a que las mujeres no avancen al mismo ritmo que los hombres en su desarrollo profesional (2020:340).

Además, es de destacar que proporcionalmente a su grupo, las mujeres están más ubicadas que los hombres en la base piramidal de la retribución salarial; y tienen más contratos eventuales que los hombres.

Sin embargo, queremos resaltar no sólo la desigualdad en cuanto al género sino aquellos dispositivos que colocan límites a la igualdad efectiva entre trabajadoras y trabajadores, sin distinción de género.

El primero de ellos es la división entre personal funcionario y laboral (ver gráfico). Si en la administración civil del Estado el personal laboral representa el 16,3%; en el Ministerio de Cultura y Deporte es el 71% en 2018. Es decir, aquí se refuerza la desigualdad de condiciones de trabajo y de oportunidades basada en dichas categorías. Desigualdad en términos de salario, complementos salariales, movilidad interna, derechos asociados a prestaciones o tiempo, entre otros. Esta situación, que se ha naturalizado y por tanto invisibilizado como fuente de desigualdad, se traduce en una brecha no sólo salarial sino de condiciones laborales y reconocimiento social.

Esta brecha de desigualdad que va más allá de la salarial, se amplía con los trabajadores subcontratados. A pesar de las tasas de reposición de mano de obra existentes en el sector público, la crisis económica, unida a la política de reducción del gasto público, encaminada a la simplificación de las estructuras administrativas y reducción de sus costes de financiamiento y la externalización o subcontratación de actividades, se ha tradu­cido en una disminución del empleo público. Cada vez más el Estado español subcontrata aquellos empleos ligados con actividades vinculadas a las nuevas tecnologías a la vez que externaliza servicios tradicionalmente asumidos con personal propio. Trabajadores que transitan al borde de la exclusión social en las esferas del Estado, con vínculos precarios, sin mayor reconocimiento. Ellos no “pertenecen a la casa”, esta es otra de las opacidades que alimenta la desigualdad y que sufren tanto mujeres como hombres.

Otro dispositivo que alimenta la desigualdad es la pertenencia a un determinado ministerio. Por ejemplo, el Ministerio de Cultura y Deporte, integrado en su mayoría por mujeres, sumado a que la cultura no cuenta con el reconocimiento social e institucional que tienen ministerios como el de Fomento, por ejemplo, recibe un presupuesto menor, con efectos en los complementos salariales recibidos por los funcionarios. Esto genera una brecha salarial interministerial y es otra fuente de opacidad.

Por último, para alcanzar la igualdad efectiva entre hombres y mujeres en el ámbito laboral, cabe destacar dos problemas más. Primero, es necesaria una reclasificación social del trabajo. Esto supone poner en valor los trabajos tradicionalmente feminizados: maquillaje, peluquería, utilería, entre otros, cuyo valor de uso y valor de cambio no son los mismos que los desempeñados por hombres.

Podemos concluir: para analizar la desigualdad en el trabajo es indispensable destacar la desigualdad transversal y estructural existente entre hombres y mujeres, pero también es necesario indagar por todos aquellos resquicios de opacidad que dificultan ver las desigualdades que menoscaban las oportunidades y derechos tanto de hombres como mujeres, de personas transgénero, con diversidad funcional y étnica, entre otros.


BIBLIOGRAFÍA

Anllo, F., Fernández, J., Martínez, E., López, C.M., Peña, E. 2020, Informe sobre la aplicación de la Ley de Igualdad en el ámbito de la cultura en el marco competencial del Ministerio de Cultura y Deporte, España. 

lunes, 1 de marzo de 2021

EL LENTO PROCESO DE IGUALDAD EFECTIVA ENTRE HOMBRES Y MUJERES

En esta oportunidad nos centramos en la aplicación de la Ley de Igualdad en el ámbito laboral en la Administración civil del Estado de España (Anlló, et. al., 2019). A pesar de las dificultades de aplicabilidad de la Ley Orgánica 3/2007 para la igualdad efectiva de mujeres y hom­bres, ésta representa un marco de oportunidad legal para adelantar políticas orientadas a mejorar la empleabilidad, la permanencia en el empleo de las mujeres, a la vez que potenciar su nivel formativo y su adaptabilidad a los requerimientos del mercado de trabajo.

En los dispositivos de estrategias y gestión se enfatiza, entre otros, la necesaria presencia y composición equilibrada de mujeres y hombres en órganos y cargos de responsabilidad de forma tal que las personas de cada sexo no superen el 60% ni sean menos del 40%. Destaca, además, la igualdad de trato en lo que se refiere al acceso al empleo, a la formación y a la promoción profesionales en todos los ámbitos de la administra­ción pública.

Porcentaje de mujeres en la administración pública española
En el apartado laboral, López realiza un comparativo entre 2008 y 2018, para analizar la eficacia de la Ley (ver gráfico).

A nivel de la administración civil del Estado, la par­ticipación de las mujeres ha cambiado muy levemente al pasar de 30,6% a 31,7% en dicho período. Es decir, para 2018 no representaba ni la tercera parte del empleo.

El siguiente gráfico muestra cómo los hombres han concentrado tradicionalmente el poder, llegando a ocupar casi el 70% de los altos cargos en los prime­ros años del presente siglo. Mientras la participación de la mujer es irregular, fluctúa entre el 31% y el 41% en 2018. Esto parece indicar que el acceso al poder institucional por parte de la mujer no es aún una política de Estado totalmente consolidada, sino que depende en buena medida de los vaivenes políticos, debido a que dichos cargos son de libre designación.

Porcentaje de mujeres según tipos de personal


A pesar del descenso del empleo público, las mujeres proporcionalmente han mantenido e, incluso, incrementado su participación en calidad de funcionarias. Sin embargo, no superan el 30%. Su acceso a las categorías más altas ha sido lenta, al pasar del 27,4% al 29,6% entre 2008 y 2018. Es de destacar que el grupo de funcionarios/as representa un poco más del 80% del personal de la Administración civil del Estado.

En contraste, bajo las demás modalidades de vinculación, las mujeres suelen ser mayoría como personal estatutario y eventual, y estar casi a la par con los hombres bajo el estatus de personal laboral. Es decir, ellas están más expuestas a tener una vinculación temporal y a estar en la base de la pirámide de distribución salarial.


Evolución de la formación terciaria en España

En conclusión, la Ley de Igualdad es un marco de oportunidad legal para lograr equidad efectiva entre hombres y mujeres en España, pero su aplicabilidad en la administración civil del Estado ha sido muy lenta. La brecha salarial, así como el techo de cristal y el suelo pegajoso perduran.


BIBLIOGRAFÍA

Anllo, F., Fernández, J., Martínez, E., López, C.M., Peña, E. 2020, Informe sobre la aplicación de la Ley de Igualdad en el ámbito de la cultura en el marco competencial del Ministerio de Cultura y Deporte, España.

martes, 23 de febrero de 2021

BRECHAS DE GÉNERO EN EL MUNDO DE LA CULTURA


Fátima Anlló et at (2020) visibilizan nuevos campos de investigación sobre desigualdad entre hombres y mujeres. Realizan un estudio sobre la aplicabilidad de la Ley de Igualdad de 2007 en España en el campo de la cultura, centrando el interés en su aplicabilidad en el Ministerio de Cultura y Deporte.

Ley que emerge en pos de alcanzar la igualdad plena y efectiva entre hombres y mujeres, ante la resistencia al cambio a nivel institucional y social, a pesar de las movilizaciones y acciones sociales de “concienciación.”

La Ley se basa en dos principios que sustentan la intervención. El principio de presencia o composición equilibrada, que trata de garantizar una representación significativa de ambos sexos en órganos y cargos de responsabilidad. Y el principio de acciones positivas orientado a eliminar barreras que separan a las mujeres de la igualdad efectiva.

Si bien hay avances, el estudio señala que estos siguen siendo lentos y alerta la necesidad de adelantar políticas más agresivas para reducir las brechas no sólo salariales, sino de acceso al poder ejecutivo, al poder de participación y al poder cultural o de legitimación. Señalaremos brevemente algunas de las conclusiones del estudio:

Primero, según la encuesta de Word Ecomomic Forum, en 2018, para el caso español, el acceso al poder político sigue siendo la principal brecha de género (77,1%); seguido del déficit de participación económica (41,9%), mientras esta se reduce significativamente en el acceso a la educación (4,4%) y a la salud (4,6%). Como se observa en el siguiente gráfico:

Indicadores de brecha de género

Derechos de propiedad en España, brecha de genéro
Segundo, como puede comprobarse en la tabla 
(2020:15), a las mujeres el acceso a un mayor capital cultural no les ha supuesto de manera significativa mayor poder en el campo laboral de la cultura. Muchas de ellas, formadas en este campo, no registraron sus obras, contenidos o servicios. Ellas acceden cada vez más a la universidad, adquieren mayores acreditaciones académicas que los hombres; pero cuando se enfrentan al mercado laboral no logran acceder al mismo, ni registrar y visibilizar sus productos ni alcanzar niveles de poder similares a los de los hombres. Si en el campo académico del ámbito de la cultura ellas llegan a representar el 60%, en el mundo laboral su participación no supera el 40%. “La capacidad de producir contenidos susceptibles de ser distribuidos en el mercado y de producir recursos económicos para sus titulares [ver tabla], separa a las mujeres 26 puntos con respecto a los hombres” (Anlló et al, 2020:16); lo cual supone un despilfarro de talento y creatividad.

Como señala Anlló, remontando a Bourdieu, el campo cultural está dominado por los hombres; son ellos quienes determinan los valores y cánones de calidad artística, a la vez que instruyen a la población para que los interiorice y garantizar así su posición hegemónica.

Además, es de destacar la amplia brecha en las creaciones de las mujeres respecto a las de los hombres, relacionada con la técnica y las TIC´s; situación preocupante dada la tendencia de su posicionamiento en la producción cultural, lo que puede ahondar en un futuro la desigualdad.

Tercero, a pesar de las mejoras en cuanto al acceso al poder ejecutivo, las mujeres no representan más de una tercera parte de las direcciones generales (o cargos de entidad superior); pero avanzan lentamente en los niveles de las subdirecciones.

Cuarto, la presencia de las mujeres como jurados aumenta en 36%; en las comisiones de valoración y ayudas en un 19%, llegando a la paridad. Igualmente se ha alcanzado participación casi paritaria en los Consejos de Cooperación Bibliotecaria, Junta de Ca¬lificación, Valoración y Exportación de Bienes del Patrimonio Histórico y Consejo Estatal de las Artes Escénicas y de la Música—excepto en el caso del Consejo Estatal de las Artes Escénicas y de la Música, cuya participación es del 30%-. Los patronatos y los órganos de gobierno son los menos permeables a la participación de las mujeres en el poder, ellas apenas representan el 25%.
Destaca el impenetrable acceso al poder cultural. El poder de legitimación artística es vergonzosamente masculino. Ellos ocupan el 77% de los puestos de directivos de los centros con producción o programación cultural vinculados al Ministerio. Bien sea por dependencia directa o mediante adscripción o consorcios. Más aún, esta desigualdad llega al 88% en los cargos de dirección artística.

Investigaciones como esta muestran la dificultad de remover la desigualdad entre hombres y mujeres. Sería interesante replicar este tipo de estudios en otros contextos para analizar la eficacia de la ley.

BIBLIOGRAFÍA

Anllo, F., Fernández, J., Martínez, E.. López, C.M., Peña, E. 2020, Informe sobre la aplicación de la Ley de Igualdad en el ámbito de la cultura en el marco competencial del Ministerio de Cultura y Deporte, España.



lunes, 15 de febrero de 2021

EL MÉTODO DE LA CADENA CAUSAL Y LA EXTREMA DERECHA DE VOX

Ferreira (2019) se apoya en el método de la cadena causal para comprobar su hipótesis sobre la pertenencia de Vox, partido español, a la ultraderecha. Para lo cual, parte de un marco conceptual que construye destacando diferentes componentes ideológicos de los partidos pertenecientes a la familia de la derecha.

Para probar dicha hipótesis se apoya en el método de la cadena causal que parte de jerarquizar en orden de importancia los componentes de la familia de derecha.

Se apoya en datos cualitativos de cinco fuentes diferentes, cuatro documentales y una audiovisual. Para el análisis de la información toma fragmentos de los discursos y los interpreta a la luz de los componentes considerados teóricamente: nacionalismo, nativismo, auto­ritarismo, antidemocracia, populismo, valores tradicionales y neoliberalismo.

En cada uno de los fragmentos de los discursos considerados de interés se realiza una labor de clasificación y codificación en cuatro sentidos: (C): central en el discurso; (P): está presente pero no es central; y (I): está pero no es explícito; y (-): no está presente. Este enfoque busca mostrar la primacía o jerarquía de los componentes que hacen parte de una ideología. Por lo cual interesa destacar la dirección de la argumentación y el orden de importancia de los conceptos que sustentan la ideología. Esto se realiza siguiendo la dirección de la argumentación y eva­luando cual es el primer argumento, cual es el segundo, etc. (Mudde, 2000).

Para ejemplificar la operatividad del método, Ferreira toma un fragmento del discurso del líder de Vox, Abascal: «La España Viva quiere libertad con mayúsculas, libertad para dis­frutar del fruto de nuestro esfuerzo sin que un político nos lo confisque para pagar traducciones en el Senado o cuando todos nos entendemos en una lengua común» (Vox, 2018b: min. 1:58:14).

El autor interpreta esta pieza discursiva bajo los siguientes parámetros. El hecho de criticar a “los políticos” introduce un elemento populista. Sin embargo, esta idea expresa la defensa de un marco econó­mico neoliberal, que reivindica la «libertad» de mercado, mientras los impuestos son considerados como una «confiscación» de la legítima riqueza. La idea principal es la apuesta por un programa de libre mercado, mientras el populismo emerge pero implícitamente. Pero, a su entender, es más significativa la segunda parte, centrada en el nacionalismo español, expresada en la defensa de la  hegemonía del castellano frente a les demás lenguas del Estado. En resumen, la jerarquización del discurso, en orden de importancia es: 1) (C): nacionalismo; 2) (P): neoliberalismo; y 3) (I) populismo.

La labor tarea de codificación jerarquizada sobre la base de cinco fuentes discursivas (ver tabla siguiente).

El método de la cadena causal, mediante la jerarquización de sus componentes, posibilita centrarse en la singularidad del fenómeno estudiado a la vez que brinda elementos conceptuales para la replicación de investigaciones en otros contextos en sentido comparado.

Ferreira concluye que Vox es una organización de ultraderecha, que se ajusta a las características de la familia de partidos de la derecha radical. En otra entrada ahondaremos en dichos conceptos.


BIBLIOGRAFÍA

Ferreira, C. (2019). Vox como representante de la derecha radical en España: un estudio sobre su ideología. Revista Española de Ciencia Política, 51, 73-98.

Mudde, Cas. 2000. The ideology of the extreme right. Manchester: Manchester Univer­sity Press.

lunes, 8 de febrero de 2021

ETIQUETAS DE VALOR CON R

En una entrada anterior nos referíamos al uso de proc format” de SAS para asignar etiquetas a los valores de un conjunto de datos. Señalábamos que su uso aportaba eficiencia al trabajo, permitiendo codificar valores numéricos que traducen variables de cadena, más pesadas para su procesamiento.

Hoy vamos a referirnos a las etiquetas de valor (labels) en R. El paquete expss, creado por Gregory Demin y Sebastian Jeworutzki, permite realizar esta beneficiosa tarea. Una vez instalado dicho paquete, debemos llamarlo para empezar a crear las etiquetas de valor:


library(expss)

Después creamos una tabla o dataframe llamada “acude” para después asignar los valores con la función “val_lab”. Las etiquetas serán “No” (que en la tabla tiene el valor numércico 0) , “Sí” (1), “No contesta” (8)   y “No sabe” (9):

acude = c(1, 9, 1, 1, 0, 1, 1, 0)

val_lab(acude) = num_lab("
0 No
1 Sí
8 No contesta
9 No sabe
")

También podemos añadir un valor nuevo a esa misma variable, utilizando la función add_val_lab. En el ejemplo añadiremos el valor “No aplica”:

add_val_lab(acude) = num_lab("
7 No aplica
")

R es un software libre creado para el trabajo estadístico. Desde Sociología Necesaria impulsamos su uso y te asesoramos en su manejo.

lunes, 1 de febrero de 2021

RELACIONES LABORALES Y POLÍTICA EN COLOMBIA

La política es el espacio de los fines, es allí donde se construyen colectivamente los proyectos sociales y políticos deseables para una sociedad en un momento histórico determinado. Es, en últimas, el espacio de construcción y validación de las ideologías que en la esfera material o en la del trabajo filtran las estrategias tanto de los empresarios como de los trabajadores; la política y sus instituciones proveen a éstos de representaciones mutuas y, de alguna manera, de comportamientos sociales esperables, elementos de gran importancia para el despliegue de las estrategias. Las acciones gubernamentales, de los partidos políticos, de los grupos sociales, configuran el ámbito de lo político porque ejercen una influencia importante en la institucionalización de los sistemas nacionales de relaciones industriales (López, 2003).

Este ámbito debería ganar cada vez más fuerza en las reflexiones de los estudiosos de las relaciones laborales, pues la propuesta neoliberal es liberar progresivamente la “economía” de todo control político –el significado principal del término “economía” es “el área de lo no político”– (Bauman, 1999, 90). Como señala Offe (1990), esta ha despojado a los trabajadores de las protecciones que les brindaban las instituciones reguladoras, entre ellas las estatales, que en su momento sirvieron para incorporar la fuerza de trabajo al mercado de trabajo, constituir la clase obrera y regular el proceso de proletarización.

El estudio de Valero, Moisá y Celis (2018) ubica el futuro del trabajo en Colombia en la relación que se establece en la historia reciente entre situación del trabajo, política económica, conflicto armado y proceso de paz. Señalan cómo las relaciones laborales se configurado en un espacio en donde la política no ha logrado institucionalizar y legitimar la acción sindical, quedando expuestos los trabajadores y sus representantes a la violencia sistemática que ha atravesado el país desde la segunda mitad del siglo pasado. Lo ilustran las permanentes amenazas, homicidios, desplazamientos forzados, hostigamientos, desapariciones, torturas y secuestros a los que han sido y siguen siendo sometidos los sindicalistas colombianos en los últimos cuarenta años (ver cuadro Nº1).

Violencia sindical en ColombiaEste proceso ha dado paso al fortalecimiento de los Pactos Colectivos, figura jurídica que parte de la identidad de intereses entre capital y trabajo, despojada del conflicto estructural existente. Es decir, organizaciones creadas por la dirección de la empresa que entra a disputar el espacio de representación a los sindicatos o como estrategia preventiva para evitar el surgimiento de los mismos. Organizaciones sin mayor autonomía, ampliamente tuteladas por la dirección empresarial cuyos representantes ejercen de manera simultánea el rol de representación de los trabajadores. Estrategia que favorece el paralelismo sindical a la vez que resta la potencialidad para convocar paros (ver cuadro siguiente).
Convenciones y pactos en Colombia
La débil institucionalización de las organizaciones sindicales tiene expresión en un entramado legal manifestado en el poder del gobierno para disolver un sindicato y en las trabas administrativas para la creación de los mismos. Entre 2002 y 2007 fueron rechazadas 491 iniciativas de trabajadores tendientes a la creación de un sindicato (Valero et al, 2018: 175). Es así como la tasa de sindicalización en 2010 no superaba el 4,9% de los trabajadores.

Igualmente, emergen los contratos sindicales, aquellos celebrados entre uno o varios sindicatos de trabajadores y uno o varios empleadores o sindicatos patronales con el fin de realizar la prestación de servicios o la ejecución de una obra por medio de sus afiliados. Esta figura jurídica contribuye aún más a desdibujar el papel de los sindicatos y a debilitarlos.

Los investigadores muestran también cómo las políticas neoliberales han quebrantado el débil entramado industrial acompañado de políticas de flexibilización del trabajo que han ido borrando del mapa los pocos derechos en cuanto a estabilidad laboral y regulación del trabajo que hasta la década del ochenta caracterizaban las relaciones laborales de un puñado de empresas grandes y medianas.

Es evidente que los intereses de las y los trabajadoras/es deben contar con representación en el campo de la política, cristalizada en estrategias distantes del orden neoliberal y de legislaciones que coloquen talanqueras a la flexibilidad laboral, la desregulación del trabajo y la privatización de los servicios de salud. Este es uno de los campos (además del propiamente empresarial) en donde las organizaciones sindicales deben apostar para legitimarse como actores válidos de negociación no sólo en el campo de la empresa sino de la sociedad en su conjunto, para dejar de estar expuestos a la violencia, la cual, a pesar del proceso de paz, acampa sin mayor control por parte del Estado, cuando no auspiciada por éste.


BIBLIOGRAFÍA

Bauman, Z. 1999. En busca de la política. Argentina: Fondo de Cultura Económica de Argentina, S.A.

López, Carmen Marina, El enfoque de las opciones estratégicas de los actores en el estudio de las relaciones laborales. INNOVAR, revista de ciencias administrativas y sociales. No. 21, julio - diciembre de 2003.

Offe, C. 1990. Contradicciones del Estado de bienestar. Madrid: Alianza Editorial.

Valero, E., Moisá, L. y Celis, J.C. 2018. El futuro del trabajo en Colombia. En: En Revista Trabajo, Año 10, nº15, Enero- Junio, OIT, Plaza y Valdez Editores.

lunes, 25 de enero de 2021

¿PREDICCIONES SOBRE EL FUTURO DEL TRABAJO?

¿Es posible predecir el futuro del trabajo?
Enrique De la Garza se plantea en qué medida las ciencias sociales pueden realizar predicciones respecto al futuro del trabajo. Crítica los modelos predictivos en que se apoya la economía neoclásica centrando su análisis en las premisas que sustentan dichos modelos.

Primero, en estos modelos los sujetos son reducidos a variables estructurales. Tanto empresarios y trabajadores son cuantificados como capital y trabajo. Segundo, los sujetos son considerados actores racionales que requieren información para realizar una elección óptima. Por ejemplo, los empresarios orientan sus estrategias a la optimización de sus ganancias. Tercero, las variables deben ser cuantificables. Y cuarto, las variables que no pueden ser controlables son declaradas exógenas o resultado de fallas del mercado.

De la Garza plantea la necesidad de considerar tanto los aspectos sociales como políticos de los ejercicios “predictivos”. Concibe los procesos como “resultantes de las interacciones entre estructuras, subjetividades (procesos de construcción de significados) y acciones” (2018: 228). Contempla no sólo la esfera individual sino la estructural, la colectiva y la de actores con capacidad para liderar cambios.

Distante de considerar leyes universales, con carácter probabilístico, expresadas en modelos matematizados, plantea la dificultad de su construcción debido a la transformación permanente de la realidad, lo cual resta carácter determinista a dichas leyes dándole un sentido de tendencia, que puede ser afirmada o contrarrestada según la coyuntura específica. La realidad no es del todo azarosa, por ello hay un espacio de posibilidades en el que los sujetos pueden desplegar sus estrategias.

También destaca, por un lado, que las acciones de los actores, tanto individuales como colectivas, están plagadas de lo “irracional”: lo emocional, lo estético, lo moral, habitus y prácticas que llevan a plantear la existencia de tendencias más que de leyes. Por otro lado, no contempla variables exógenas ni fallas del mercado, sino que tanto la reconstrucción de la totalidad concreta como lo que influye sobre el fenómeno se van definiendo en la práctica de investigación.

Por ejemplo, para predecir el futuro del trabajo en México señala que habría que contemplar el tipo de estado, sus políticas y hegemonías en términos de clases y fracciones de clase; el modelo económico establecido; los modelos productivos implantados; los niveles de tecnología; las formas de organización del trabajo; las relaciones laborales; el perfil de la mano de obra; y culturas gerenciales, laborales y sindicales con respecto del trabajo, así como los encadenamientos productivos. Por último, habría que considerar los procesos de robotización y automatización.

Concluye: el futuro está relativamente abierto, no deja de ser presionado por estructuras, a veces muy sólidas, pero siempre hay un margen para la voluntad y para la acción de los sujetos (2018:260).


BIBLIOGRAFÍA

De la Garza, Enrique, 2018, El Futuro del Trabajo en México: apuntes para una discusión. En Revista Trabajo, Año 10, nº15, Enero- Junio, OIT, Plaza y Valdez Editores.

martes, 19 de enero de 2021

LA ESPIRAL DE LA MODERACIÓN POLÍTICA

Nadia Calviño
Hace unas semanas publicábamos una entrada sobre marketing político, definido como la actividad encaminada a implementar acciones con fines políticos y que convierte la política en un mercado.

Señalábamos que una consecuencia del auge del marketing político es el desarrollo de una espiral de la moderación en el campo político. Entendiendo la moderación como una posición que busca la centralidad en una huida de los extremos, un político o un partido puede tomar decisiones encaminadas a ser visto como opción moderada para los electores. Incluso, puede tratar de diferenciarse de opciones rivales por proyectar una imagen de mayor moderación.

Cuando dos o más opciones políticas compiten por el espacio de la moderación, otros actores pueden intervenir en la carrera. Por ejemplo, medios de comunicación privados pueden estar interesados en que prosperen opciones políticas que se basen en ese tan neoliberal dejar hacer. Por esa causa, aunque manejen líneas editoriales determinadas, pueden llegar a sancionar moralmente aquellas propuestas que impliquen una medidas más drásticas para atajar problemas sociales como la desigualdad.

En la política actual, en la que expertos en marketing guían cada mensaje y cada propuesta, puede producirse una espiral hacia la moderación que conlleve el entierro de cualquier propuesta que no sea del gusto de todos los medios y todos los grupos de opinión. En algunos casos, una moderación entendida como la necesidad de llegar a acuerdos puede también acabar vaciando de contenido el programa político más comprometido.

En España, vemos que en la izquierda del tablero político encontramos a un PSOE que busca diferenciarse de Unidas Podemos en base a una imagen de moderación. En un gobierno de coalición como el que actualmente se da entre ambas fuerzas, el PSOE asume siempre el papel de moderar cualquier propuesta de Unidas Podemos. Y anhela un espacio que, al mismo tiempo, le permita no alejarse de los votantes del centro político y el nacionalismo español moderado. Hasta el punto de, aún definiéndose como republicano en sus estatutos, ha llegado repetidamente a rechazar iniciativas parlamentarias que investiguen los turbulentos procesos judiciales en los que se está viendo salpicada la Corona.

lunes, 11 de enero de 2021

MOVIMIENTO QUEER Y TRANSEXUALIDAD

Movimiento Queer
Judith Butler (2001) define el género como un sistema de convenciones, reglas, normas sociales y prácticas institucionales que producen performativamente el sujeto que pretenden describir. No es una verdad psicológica ni un atributo esencial al individuo, es una práctica discursiva y corporal performativa a través de la cual el sujeto adquiere inteligibilidad social y reconocimiento político.

La palabra queer tiene un origen anglosajón y significa una injuria sexual: put@, bollera, tortillera, maricón, anormal, travesti, loca. Designa todas aquellas prácticas e identidades sexuales que se alejan de la norma, que están por fuera de la categoría binaria de género (la feminidad/masculinidad) y distantes de prácticas heterosexuales (homosexual, bisexual, lesbianas, transgénero e intersexual).

Su emergencia en los años 80, en New York y los Ángeles, supuso microrrevoluciones de carácter radical, al margen de los movimientos feministas, de gays y lesbianas, representantes de grupos de blancos y de clase media, según Preciado (2008). Desde una perspectiva antiasimilacionista y antiidentitaria, el movimiento queer se distancia de los grupos hegemónicos a la vez que se fracciona internamente.

Hay transexuales que señalan haber nacido “encerrados en el cuerpo del sexo contrario” y que piensan que los dispositivos técnicos puestos a su servicio por la medicina contemporánea no son sino formas de desvelar su auténtico y verdadero sexo. Otros transexuales afirman su condición gender queer, de desviados de género, pero rechazan las asignaciones hombre y mujer como imposiciones normativas. Según Preciado (2008) esta diferencia política más que somática, entre personas bio-género y personas transgénero parece irreconciliable, pero se volverá obsoleta durante los siglos venideros.

La teoría queer avanza en los procesos de desvelar la invención política de la sexualidad (heterosexual/homosexual); en la crítica a los dispositivos políticos de asignación de género y de identidad sexual; y en la visibilización de colectivos tradicionalmente excluidos dentro del movimiento feminista: negros, migrantes, discapacitados, clases populares y todos aquellos colectivos considerados abyectos, subalternos.

Sin embargo, cada vez se fragmenta más internamente. Por un lado, el ala más radical se opone a cualquier pretensión de normalización de la categoría de género, a tal punto que apuesta a no inscribirse en ninguna opción de la clasificación binaria identitaria de tipo sexual. “Queer no puede ser una identidad”.

Por otro lado, se opone a una política de integración y reproducción del matrimonio entre personas del mismo sexo como dispositivo heteropatriarcal disciplinante; a las posiciones abolicionistas respecto al trabajo sexual que terminan invisibilizándolo y precarizando a sus trabajadores/as; y a las políticas de paternidad.

Un ejemplo, del ala radical es Paul B. Preciado quien intervino su cuerpo con testosterona para transitar de manera libre y construir su propia identidad; identidad abierta, que transita: "No soy un hombre. No soy una mujer. No soy heterosexual. No soy tampoco bisexual. Soy un disidente". Esta posición teórica y política muestra la fragmentación del feminismo e incluso, del movimiento queer y de los partidos políticos (es el caso de izquierda Unida, de Podemos frente al PSOE, en España). Su posición no es negar la importancia actual e histórica del feminismo sino de plantear que éste ha sido y es insuficiente.

El género (femenidad/masculinidad) no es ni un concepto, ni una ideología, ni un perfromance: se trata de una ecología política. La certeza de ser hombre o mujer es un ficción somaticopolítica producida por un conjunto de tecnologías de domesticación del cuerpo, por un conjunto de técnicas farmacológicas y audiovisuales que fijan y delimitan nuestras potencialidades somáticas funcionando como filtros que producen distorsiones permanentes de la realidad que nos rodea (Preciado, 2008:89).

Por ello, en una de sus múltiples ponencias Preciado señala: Empecé siendo feminista radical y ahora soy trans antiidentidad porque la identidad, como el género o la raza, es una invención, el modo de hacer política del antiguo régimen. Agrega que la palabra queer ha perdido buena parte de su potencial subversivo, ha dejado de servir como denominador común para nombrar los procesos de proliferación de estrategias de resistencia a la normalización.

Esta es una disputa política, que irá haciendo camino a través de esas microrrevoluciones que pueden llegar a tener un mayor alcance para determinar cómo nos construimos como sujetos. De todas formas, urge comprender también las condiciones específicas de la opresión de los cuerpos transexuales, transgénero, discapacitados o racializados.


BIBLIOGRAFÍA

Butler, Judith, 2001, El género en disputa. El feminismo y la subversión de la identidad. Paidos, México. 
Preciado, Beatriz 2008, Testo Yonqui. Editorial Espasa, Calve S.A. España.

lunes, 4 de enero de 2021

SOCIOLOGÍA NECESARIA EN 2020: CRECIMOS UN 21%

Aunque sabemos que este año ha sido duro para la
mayoría de vosotros, este blog ha crecido un 21,3% durante el año que acaba de terminar, alcanzando las 185.088 visitas en 2020. Otros datos positivos son el aumento en el número de páginas vistas en promedio por cada sesión, que ha pasado de 1,78 en 2019 a 1,87 en 2020; el aumento de la duración media de la sesión (de 51 a 54 segundos); y la disminución del porcentaje de rebote (que ha pasado de 40,1 a 32,9%). Todo ello según datos de Google Analytics.

México se ha consolidado como el primer país de procedencia del tráfico de nuestro blog, con el 27,7% de todas las visitas recibidas, seguido de Argentina (16,4%), Colombia (10,4%) y España (9,3%). Para un total de 139 países diferentes. 

El 88,3% del tráfico de Sociología Necesaria durante el pasado año ha provenido del buscador Google, el 9% de visitas directas y el 1,1% del buscador Bing. El resto se lo reparten otros buscadores y páginas que nos enlazan.

La entrada del blog más vista este año volvió a ser “¿Qué es estratificación social?”, con el 14,9% de las visitas a páginas. le siguen “¿Hipótesis en investigación cualitativa?” (6,2%), “¿Qué es pre-test o prueba piloto de una encuesta?” (7%), “Racionalidad en Max Weber” (4,7%), “Naturalización, concepto clave en sociología” (5,3%), “Estatus adscrito y estatus adquirido” (4,3%), “Tipos de autoridad según Weber” (3.2%) y “El criterio de saturación de la información en investigación cualitativa” (2,8%).