martes, 21 de junio de 2022

LA LENGUA ÍBERA: ¿AISLADA U OLVIDADA?

Formas de escritura de la lengua íbera
La lengua íbera o ibérica se habló al menos en una parte mediterránea de la península que lleva el mismo nombre y también en algunos territorios de lo que hoy es el Sur de Francia: concretamente hasta el río Hérault. El límite hacia el Sur estaría en Porcuna, Jaén. El uso de este idioma se dio en los siglos inmediatamente anteriores a la invasión romana de este territorio.

Durante mucho tiempo se ha considerado una lengua aislada, es decir, que no tiene un parentesco genealógico o genético con ninguna otra lengua viva o muerta, o cuya relación con otras lenguas no ha sido demostrada.

Se han dado muchas hipótesis acerca del origen de esta lengua, pero los últimos avances en la interpretación de las inscripciones encontradas apuntan a algunas semejanzas con el protovasco o vasco antiguo. Especialmente llamativo es el parecido entre ambas lenguas en lo que se refiere a los numerales, terreno en el que no es frecuente que se den préstamos lingüísticos; lo que apuntaría una génesis lingüítisca común (Orduña, 2011; Villar, 2014). Aunque algún autor (Lakarra, 2010) relativice el alcance de estas coincidencias.

En cualquier caso, cabe hacerse algunas preguntas: ¿por qué lenguas como el euskera o el íbero han sido consideradas hasta ahora lenguas aisladas? ¿Se ha prestado suficiente interés en avanzar en la interpretación de los textos de la cultura íbera o más bien la hemos metido en el cajón de la prehistoria demostrando un mayor énfasis hacia hechos históricos como la Reconquista o la colonización romana? ¿Cómo es posible que los lingüistas del euskera encontraran algunos parecidos con lenguas remotas de la región del Cáucaso, Asia, África e, incluso, Groenlandia; pero desconocieran las coincidencias con la vecina lengua de los íberos? ¿Se ha valorado el papel de la lengua íbera en el surgimiento de lenguas romances como el español, el catalán o el valenciano? ¿Hemos estudiado con detenimiento las palabras romances que tienen un origen no latino ni indoeuropeo?

La respuesta a todas estas preguntas podría estar en el nacionalismo romántico. ¿Encajan todas estas nuevas miradas en la idea de nación española o vasca? Nos parece que no. Ni el nacionalismo español ha mirado nunca a otra lengua que no sea el latín, ni el relato del nacionalismo vasco está interesado en asumir vínculos lingüísticos tan próximos. Por desgracia, el nacionalismo mueve el trabajo de arqueólogos, historiadores y también lingüistas.

Conocer la lengua y la cultura ibéricas nos ayuda a entender un poco mejor nuestras lenguas y nuestras formas culturales contemporáneas. ¿Es posible dejar a un lado la mirada nacional y abordar problemas diferentes?



BIBLIOGRAFÍA

Lakarra, J. (2010). «Haches, diptongos y otros detalles de alguna importancia: notas sobre numerales (proto)vascos y comparación vasco-ibérica (con un apéndice sobre hiri y otro sobre bat-bi)». Veleia (27): 191-238.

Orduña, E. (2011). «Los numerales ibéricos y el protovasco». Veleia (28): 125-139.

Villar, F. (2014). Indoeuropeos, iberos, vascos y sus parientes, Estratigrafía y cronología de las poblaciones prehistóricas. Estudios filológicos. Universidad de Salamanca.

martes, 14 de junio de 2022

EL CONCEPTO DE RECONQUISTA HISPÁNICA, INVENCIÓN DEL SIGLO XIX

Imagen de un castillo medieval
Para muchas personas, la Reconquista es un hecho innegable de la historia de España. Como veremos en esta entrada, desde hace décadas los historiadores están poniendo esta idea en cuestión.

Aunque a partir de la Ilustración la historiografía inició una búsqueda de las esencias nacionales, no es sino en pleno siglo XIX cuando se empieza a utilizar la palabra Reconquista. Entendiendo como tal el largo proceso consciente y premeditado de recuperación territorial que duró ocho siglos y que terminó con la expulsión de los musulmanes y con el triunfo de los cristianos.

Desde mitad del siglo XVII, en Castilla se empezó a hablar de restauración en referencia a la guerra contra los musulmanes, culpando de la invasión islámica a los vicios de los últimos reyes visigodos. Mientras que, en Aragón y Cataluña, se hablaba de resistencia pirenaica destacando el papel de los francos como colaboradores de los visigodos en la lucha por la libertad (Ríos, 2011).

En ese proceso, los musulmanes comenzaron a ser vistos más como invasores que como infieles. El elemento lucha religiosa se empezó a sustituir simbólicamente por una referencia más política, ligada a la recupera
ción del territorio. Convirtiendo también a los godos en los primeros reyes de España y borrando de la historia las contiendas de señores de la guerra cristianos contra otros señores de la guerra cristianos.

Martín Ríos (op. cit.) caracteriza el proceso que se dio en el si
glo XIX, en el que el nacionalismo y el romanticismo fueros los principales ejes. Destaca dos corrientes historiográficas: la conservadora y la liberal. El relato de los conservadores se resumía en que la monarquía y la Iglesia habían tenido un papel fundamental en el devenir histórico nacional; y que para solucionar los problemas de España había que recuperar la preeminencia de dichas instituciones. Mientras que el relato de los liberales hacía protagonista al pueblo, sin negar el papel desempeñado por la monarquía y la Iglesia. De esta manera quedó listo el concepto de Reconquista, iniciada por Pelayo y culminada por los Reyes Católicos.


BIBLIOGRAFÍA

Martín Ríos Saloma, La Reconquista. Una construcción historiográfica (siglos xvi-xix), México-Madrid, Instituto de Investigaciones Históricas, UNAM, Marcial Pons Historia, 2011

martes, 7 de junio de 2022

TUTORÍAS ENTRE IGUALES (TEI) ¿UNA ESTRATEGIA PARA REDUCIR EL CONFLICTO ESCOLAR?

TEI
La visibilización del conflicto escolar ha generado una serie de intervenciones que alejan a la escuela del modelo tradicional centrado en la enseñanza, en el solipsismo educativo y en la poca corresponsabilidad familiar en los asuntos escolares. El conflicto emerge y es conceptualizado como acoso escolar, bullying y ciberbullying, además de demandar su intervención. Ya no es un asunto de los niños y las niñas, ni de los y las adolescentes, es un problema social que requiere ser intervenido para garantizar los proyectos educativos.

La tutorías entre iguales, entre pares, es decir, entre estudiantes, hacen parte del programa de mentoring; y según Ferrer-Cascales et al. (2019, p. 3) se apoyan en la teoría de sistemas ecológicos de Bronfenbrenner, en los principios de las teorías de inteligencia emocional de los estudios de Salovey y Mayer y en Goleman; y en la psicología positiva. Si bien hay diversos tipos de tutorías (docente, grupo, expertos, etc.), la tutoría entre iguales se orienta a reducir el conflicto escolar a través de la participación activa de las y los estudiantes para brindar apoyo especialmente a aquellos pares más vulnerables. A través de esta estrategia educativa, los miembros de la comunidad escolar pueden expresar abiertamente a uno de sus iguales, sus necesidades personales, problemas o conflictos por los que atraviesa; es decir, es un proceso de escucha en el cual se detectan posibles situaciones de conflicto interpersonal o de acoso, se empatiza y se buscan salidas no violentas a las mismas. De esta manera, los estudiantes asumen responsabilidades de apoyo y protección del otro; son solidarios; se empoderan para desarrollar un sentimiento de convivencia en el que la violencia no tiene lugar; además de mejorar su autoestima.

A diferencia de otros tipos de programas en los que la intervención de los docentes es más directiva e invasiva, la tutoría entre iguales otorga responsabilidad al alumnado, lo cual demanda formación en una serie de competencias sociales y emocionales, que van desde la solidaridad, la cooperación, la escucha activa, la empatía y la habilidad para mediar, entre otras.

El desarrollo de las tutorías entre iguales supone diversas etapas: 1) difusión y sensibilización de la necesidad de intervenir el conflicto en el ámbito educativo; 2) Formación del profesorado/personal educativo; 3) formación de estudiantes tutores/as; 4) emparejando estudiantes; y por último, 5) desarrollo de la intervención a través de una serie de actividades orientadas a lograr la cohesión, el desarrollo de habilidades sociales, comunicativas y las formación en valores y formas de resolución pacífica de los conflictos.

Ferrer-Cascales, R. et al. (2019) llevan a cabo una investigación en 2015 con el ánimo de mostrar la efectividad de las TIE y concluyen, aunque con resultados no generalizables, que esta estrategia sí redujo el acoso y el acoso cibernético en las aulas, al “mejorar los factores del clima escolar, incluidos la satisfacción con la escuela, el sentido de pertenencia, la cooperación y la comunicación positiva entre la familia y la escuela. Estos factores se relacionaron positivamente con las bajas tasas de las subescalas de agresor/a y víctima, tanto en el cuestionario de acoso escolar (bullying) como en cyberbullying” (p.12).



BIBLIOGRAFÍA

Ferrer-Cascales, R., Albaladejo-Blázquez, N., Sánchez-SanSegundo, M., Portilla-Tamarit, M., Lordan, O. y Ruiz-Robledill, N. (2019) Efectividad del Programa TEI en la reducción del Bullying y Cyberbullying y la mejora del clima escolar. International Journal of Environment Reseach and public health. http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/

martes, 24 de mayo de 2022

LA NATURALEZA COMO SUJETO DE DERECHO

Representación de la deidad de la Naturaleza
En la entrada anterior hablábamos de la ciudadanía, como la pertenencia a una sociedad política asociada a una serie de derechos.

La Constitución del Ecuador es el primer documento legal que otorga carácter de persona jurídica a la naturaleza. Esta iniciativa busca proteger la biodiversidad ecuatoriana. Su art. 10. Señala que: “las personas, comunidades, pueblos, nacionalidades y colectivos son titulares y gozarán de los derechos garantizados en la Constitución y en los instrumentos internacionales”. La naturaleza será sujeto de aquellos derechos que le reconozca la Constitución.

En su artículo 71 plantea que: “la naturaleza o Pacha Mama, donde se reproduce y realiza la vida, tiene derecho a que se respete integralmente su existencia y el mantenimiento y regeneración de sus ciclos
vitales, estructura, funciones y procesos evolutivos”.

Es muy difícil ser consecuente con una propuesta ecológica-sustentable de respeto y cuidado de la naturaleza, mientras no abandonemos la visión antropocéntrica en que se ha fundamentado la cultura occidental. Hablar de antropocentrismo es colocar al ser humano y sus intereses como el centro de todo. Ser humano entendido como hombre, blanco, que soporta su saber en la ciencia.

Si bien el antropocentrismo supuso una liberación del hombre frente a los principios teocéntricos que regían su forma de interpretar y actuar sobre el mundo; estos principios adjudicaban su existencia y la de la naturaleza a un ser divino. El gran vuelco fue ubicar al hombre en el centro del universo, todo ello soportado por elementos racionales y por el avance de la ciencia; lo cual supuso colocar todos los seres vivientes y la naturaleza a su servicio. Esto fue acompañado del desconocimiento de cualquier saber no basado en los principios o métodos de la ciencia.

La naturaleza se torna en un medio y no en un fin a la cual hay que cuidar, así como habitar en y con ella. Esta visión antropocéntrica del mundo sostiene nuestra sociedad de consumo actual, la cual plantea una relación explosiva entre naturaleza-humanidad; a tal punto que nos exponemos a desaparecer.

Actualmente, hay una crítica profunda a los principios orientadores de las ciencias sociales modernas apoyadas en la puesta en valor de la separación de la naturaleza y la cultura (el individuo no ligado a lugar y comunidad); la economía alejada de lo social y lo natural; la supremacía del conocimiento experto, por encima de todo otro saber; la separación entre ‘nosotros’ y ‘ellos’, colonizadores y colonizados, civilizados y salvajes, desarrollados y subdesarrollados, entre otros (Botero, 2012).

Las comunidades indígenas nos han dejado un legado que no ha sido reconocido, sino invisibilizado y desdeñado. La Pacha Mama, supone un estado de armonía entre seres humanos y naturaleza. Es una cosmovisión del buen vivir. Buen vivir para estar juntos, para hacernos fuertes, para hacernos solidarios.

No debemos olvidar que los indios norteamericanos y otros grupos indígenas han defendido la espiritualidad fundada en la tierra, para muestra está la carta redactada en 1855 por el Gran Jefe Indio Seattle de la tribu de los Swamish a Franklin Pierce, entonces Presidente de los EE. UU., en la que se lee: “La Tierra no pertenece al hombre, el hombre pertenece a la Tierra. No fue el hombre el que tejió la trama de la vida, él es sólo un hilo de la misma. Todo cuanto haga con la trama se lo hará a sí mismo”.

La modernidad y la emergencia del Estado-nación se distanció de este vínculo a la par que despojó a las comunidades del cuidado de su espacio vital, de la naturaleza; entregando su gestión, en la gran mayoría de los casos, a la gestión privada, para hacer de ella un medio al servicio del capital. De ahí que la lucha por el buen vivir juntos, pasa por el rescate de la comunidad, para su gobernanza y protección.


BIBLIOGRAFÍA 

Botero, Patricia (2012) Investigación y acción colectiva –IAC– Una experiencia de investigación militante. Utopía y Praxis Latinoamericana. Año 17, No. 57, pp. 31-47

miércoles, 18 de mayo de 2022

REFLEXIONES EN TORNO A LA CIUDADANÍA

Representación del concepto
El concepto de ciudanía, como construcción social, es la síntesis de procesos de inclusión y exclusión en torno a una comunidad política, asociada a una serie de derechos como resultado de los intereses y/o luchas de determinados colectivos. Si bien, dichos derechos tienen un carácter universal para una comunidad política determinada, estos poseen una connotación móvil expresada en procesos de avance y retroceso, de inclusión y exclusión de sujetos, y de acción colectiva.

T.H. Marshall, sociólogo británico, escribe un ensayo en 1950 sobre ciudadanía y clase social (1998). En él destaca la doble dimensión del concepto de ciudadanía. Por un lado, su esfera de igualdad legal y política; y, por otro lado, de desigualdad material. Plantea tres dimensiones de la ciudadanía para el ejercicio pleno de la misma: la ciudadanía civil que integra derechos y libertades individuales; una ciudadanía política, que abarca derechos políticos; y una ciudadanía social que incluye derechos económicos, sociales y 
culturales. Desde esta perspectiva, presenta una teoría evolucionista de la ciudadanía, desde una posición crítica a la teoría y a la práctica liberal-individualista de la ciudadanía.

Es en el siglo XX, en el marco de la cristalización de los Estados modernos, la ciudadanía se va a deconstruir a la par con la emergencia del Estado de Bienestar, el cual consagra derechos económicos y sociales, tales como el derecho a la educación, a la salud, a las pensiones, al trabajo o a la vivienda, sexuales y de reproducción, entre otros. Esto supone un proceso creciente de desmercantilización, de solidaridad colectiva y de responsabilidad del Estado sobre el bienestar de los ciudadanos, liberando a las familias y a los individuos de su exclusiva responsabilidad, mientras que el individuo se reafirma como sujeto colectivo.

En la actualidad, esta perspectiva evolucionista ha sido puesta en en cuestión, especialmente con el avance de las políticas neoliberales, lo cual ha supuesto un retroceso en materia de derechos económicos, sociales y culturales, acompañado de un discurso radical contra la migración.

A la par de esta reflexión emerge la perspectiva comunitarista, la cual destaca los vínculos comunitarios –rotos por la emergencia del Estado-nación- y las identidades y lealtades nacionales, sobre las identidades locales y globales (Kymlicka, 2002). Es una llamada a volver a construir el tejido comunitario como espacio de acción, identidad y solidaridades, disputando al Estado espacios de acción, participación y gestión.

Gaete et al. (2022) destacan la emergencia de dos tipos de ciudadanías. Una, llamada ciudadanía radical (Chantal Mouffe,1999), la cual destaca cómo la lucha y el antagonismo social posibilita la ampliación de los derechos y en esa medida la inclusión de los apartados, de los excluidos como sujetos de derechos, es decir, como ciudadanos. Y otra, la ciudadanía medioambiental, que afirma que estos problemas superan las fronteras del Estado-nación y que se definen desde el humanismo cosmopolita (Dobson, 2005). Desde esta perspectiva, se destaca la naturaleza como sujeto jurídico de derecho; la apuesta por la ampliación de los derechos, por ejemplo, el derecho a un aire y un agua limpios, el derecho a participar en decisiones de impacto medioambiental, en pos de la búsqueda de modelos de consumo alternativos, individuales y colectivos, respetuosos con la naturaleza.

Por último, quisiéramos destacar que el concepto de ciudadanía como expresión universal de derechos de una comunidad política se fundamenta en la pertenencia a dicha comunidad. Es decir, si no eres ciudadano no eres sujeto de derechos plenos. Presentándose una contradicción entre los principios de igualdad y solidaridad en que se fundamentan formalmente los derechos humanos. Por ello, queremos volver a rescatar el concepto de comunidad planteado en otra de nuestras entradas del blog, trayendo a colación la reflexión de Esposito (2012), quien señala que si nos construimos como comunidad bajo el principio de lo que nos une, siempre asumiremos al otro como un sujeto con déficit, carente de lo que nosotros somos. Es decir, como subalterno, sin reconocer ni valorar su otredad. Por ello, parafraseando la idea de comunidad de Espósito, la comunidad política o cualquier tipo de comunidad debería basarse en la hospitalidad: esto supone la gratuidad, el deber de priorizar al otro respecto al yo. Al priorizar al otro, a su fragilidad, me entrego a su necesidad.



BIBLIOGRAFÍA

Dobson, A. (2005). Ciudadanía ecológica. Isegoría, (32), 47-62. https://doi.org/10.3989/isegoria.2005.i32.437.

Esposito, Roberto (2012). Inmunidad, comunidad, biopolítica. Las Torres de Lucca Nº 1 (julio-diciembre 2012): 101-114 Istituto Italiano di Scienze Umane, Italia. Traducción: Daniel Lesmes.

Gaete, J. et al., 2022, Análisis reticular de las ciudadanías preconstituyentes emergentes en Chile. Una exploración con redes neuronales artificiales. Revista hispana para el análisis de las redes sociales, vol.33, #2, 2022, 158-175.

Kymlicka, W (2002). Contemporary Political Philosophy, an Introduction. Second Edition, Oxford University Press.

Marshall, T. H. y Bottomore, T. (1998), Ciudadanía y clase social, Madrid, Alianza.

martes, 10 de mayo de 2022

INDIGENISMO Y ESTADOS-NACIÓN EN LATINOAMÉRICA

Nos parece importante definir el concepto de indigenismo para entender la Latinoamérica actual, en el campo político y en el campo social.

Se ha definido indigenismo como "una formulación política y una corriente ideológica, fundamentales ambas para muchos países de América, en términos de su viabilidad como naciones modernas, de realización de su proyecto nacional y de definición de su identidad" (Instituto Indigenista Interamericano 1991).

Tanto la memoria de lo sucedido durante la conquista y colonización de América, como la presencia de elementos coloniales en las sociedades latinoamericanas de la actualidad y la aspiración al fin de la exclusión de los pueblos indígenas son tres de las dimensiones más importantes de esta tradición de pensamiento.

Por lo que respecta a la memoria, el indigenismo alimenta la configuración de discursos nacionales e identidades simbólicas de los estados-nación.

Décadas atrás se habló mucho de "indigenismo integracionista", en el sentido de sacar de la exclusión a los pueblos indígenas y “occidentalizarlos” (Marroquín, 1972). Pero a día de hoy se habla más de etnodesarrollo, en el sentido de ampliar y consolidar los ámbitos de la cultura propia, en un proceso de creciente autogestión y autonomía (Reyes, 2009).


BIBLIOGRAFÍA

Instituto Indigenista Interamericano (1991): "Política Indigenista (1991-1995)". En: América Indígena, vol.L.

Marroquín, Alejandro (1972): Balance del indigenismo. México: Instituto Indigenista Interamericano.

Reyes, Román (2009) Diccionario Crítico de Ciencias Sociales. Madrid: Plaza y Valdés, Universidad Complutense.

martes, 3 de mayo de 2022

CUATRO TRAYECTORIAS DE LIBERALIZACIÓN DEL EMPLEO

Luis Cárdenas y Javier Arribas, de la Universidad Complutense de Madrid, analizan los cambios acaecidos en los mercados de trabajo durante las últimas décadas; desde la perspectiva de la economía política comparada, que se orienta hacia la comparación de los distintos tipos de capitalismo.

Nos resulta de interés la definición de cuatro trayectorias de la liberalización que se dan en diferentes formas de capitalismo:

  • La desregulación supone el desplazamiento de mecanismos de regulación colectiva a favor de acuerdos de "libre mercado". Se basa en un desplazamiento que sustituye la coordinación fuera del mercado, imponiendo (o reinstaurando) las relaciones mercantiles.
  • El concepto de dualización hace referencia a la desprotección o mercantilización de algunas actividades que afectan especialmente a colectivos que se sitúan en la periferia. De esta forma la desregulación afecta principalmente a los colectivos más vulnerables y que cuentan con menores recursos organizativos para defender su estatus.
  • Los procesos de desintegración vertical consisten en la creación de nuevos mercados intermedios en un proceso de producción previamente integrado con distintos niveles de la cadena de valor. En estas prácticas se incluye la subcontratación de la producción a una empresa especializada (por ejemplo, las empresas multiservicios), la creación de filiales independientes (en el propio país o en el extranjero) o el uso de agencias de empleo temporal para la dotación de personal.
  • La última de las trayectorias de liberalización es la flexibilización arraigada (también llamada  flexiseguridad). Es característico de ella que, si bien incluye la desregulación de actividades, los efectos perjudiciales sobre los trabajadores se compensan mediante programas sociales. Un ejemplo de flexibilización arraigada son las llamadas políticas activas de empleo porque permiten transitar de un empleo a otro manteniendo la estabilidad de ingresos y adaptando las capacidades de trabajo a las circunstancias cambiantes de las empresas.

 

BIBLIOGRAFÍA

Cárdenas, Luis y Arribas, Javier (2022) Flexibilización, desregulación y dualización: las trayectorias de liberalización en el cambio institucional del mercado de trabajo. En: Revista Española de Sociología, n.º 31 (2) (2022) a102. pp. 1-21.