jueves, 24 de noviembre de 2022

SHOSHANA ZUBOFF: LA ERA DEL CAPITALISMO DE LA VIGILANCIA

Imagen de la autora
A través de nuestro amigo William López descubrimos a Shoshana Zuboff, socióloga estadounidense que, desde hace muchos años se ha dedicado a desentrañar la lógica del capitalismo actual, tal como en su momento lo hicieron Marx y Weber, entre otros. Su libro La era del capitalismo de la vigilancia, respaldada por cantidad de datos y entrevistas, tiene un formato que combina la rigurosidad propia de una investigación y la libertad de escritura propia del ensayo, aspecto este último que facilita su comprensión y cercanía. Intentamos esbozar algunas de sus ideas para animarlas/os a reflexionar sobre la sociedad que nos están tejiendo.

Una de las ideas centrales de Suboff es que la experiencia humana, traducida en datos de comportamientos, se convierte en la materia prima gratuita del capitalismo de la vigilancia. Si bien algunas compañías la utilizan para mejorar sus servicios, cada vez más es utilizada como como un excedente conductual privativo («propiedad») de las propias empresas capitalistas de la vigilancia para ser empleada en procesos avanzados de inteligencia de máquinas, con los que se producen productos predictivos que prevén lo que cualquiera de nosotros haremos ahora, en breve y más adelante.

Dichos productos predictivos son comprados y vendidos en un nuevo tipo de mercado de predicciones de comportamientos denominado mercados de futuros conductuales: captan nuestras voces, personalidades e, incluso, nuestras emociones. Mientras, los medios de producción están supeditados cada vez más a complejos y exhaustivos «medios de modificación conductual». En la adquisición de este tipo de mercancía se basa la potencialidad y desarrollo del capitalismo de la vigilancia. El que el comportamiento humano se torne en mercancía, traducido en datos conductuales predictivos, abre caminos de persuasión, de estimulación de ciertos comportamientos, de gustos y deseos, además de construcción de relatos que van más allá de la esfera del consumo y de la obtención de resultados rentables en el campo económico, desplegándose en los campos social y de la política.

En este proceso de reorientación desde el conocimiento hacia el poder, emerge una nueva forma de poder denominada por Zuboff instrumentarismo: ya no basta con automatizar los flujos de información referida a nosotros, el objetivo ahora es automatizarnos (a nosotros mismos). “El poder instrumentario conoce el comportamiento humano y le da forma, orientándolo hacia los fines de otros. En vez de desplegar armamentos y ejércitos, obra su voluntad a través del medio ambiente automatizado conformado por una arquitectura informática cada vez más ubicua de dispositivos «inteligentes», cosas y espacios conectados en red” (2020:17).

Arropados por el discurso de la libertad, por la seducción ante las múltiples posibilidades que nos brinda el acceso a las redes, por la ilegibilidad intrínseca de los proceso automatizados y por nuestra propia ignorancia, nos conectamos y vivenciamos intensamente esta experiencia; pero nuestro mundo offline -el que no está en línea- está siendo también expropiado. Todo nuestro comportamiento cotidiano está siendo incautado, cuando nos apoyamos en el GPS’s para desplazarnos a un lugar, cuando aparcamos; todas nuestras conversaciones, acciones y deseos están codificados como nuestros gustos y clips. Es así como nuestras vidas quedan reducidas a códigos de comportamiento que se comercian en mercados futuros conductuales, nuestras experiencias personales son convertidas en medios para los fines de otros, “ahora pagamos por ser dominados”. No somos clientes del capitalismo de la vigilancia, sus verdaderos clientes son los las empresas que comercian nuestros comportamientos futuros.

El capitalismo de la vigilancia es una lógica en acción y no una tecnología, por lo cual la lucha no debe enfocarse contra la tecnología en sí misma sino en contra del accionar de la misma, en la naturalización de que este hecho no tiene salida, que dicho accionar es inevitable. Es así como Zuboff lamenta cómo hace unas pocas décadas la sociedad estadounidense denunciaba las técnicas de modificación masiva de la conducta por considerarlas amenazas inaceptables a la autonomía individual y al orden democrático. Ahora la oposición se ha silenciado, nos hemos rendido, hemos naturalizado que es una condición propia de la tecnología y que no hay espacio para la política, para soñar en qué sociedad queremos vivir y cómo hacer uso de dicha tecnología.

Se impone el poder instrumentario manifestado en forma de una infraestructura computacional ubicua, sensitiva e interconectada en red que la autora llama el Gran Otro.

En próximas entradas ahondaremos en algunos de los conceptos y reflexiones expuestos por Shoshana Zuboff, quien desentraña los dispositivos tecnológicos y de poder que conforman el capitalismo de la vigilancia, convirtiéndonos en una gran colmena controlada y totalmente interconectada a la cual sucumbimos. No obstante, hay salida.


BIBLIOGRAFÍA

Zuboff, Shoshana, 2020. La era del capitalismo de la vigilancia. La lucha por un futuro humano frente a las nuevas fronteras del poder. Traducción de Albino Santos PAIDÓS Estado y Sociedad.

jueves, 10 de noviembre de 2022

BESA LA TIERRA: AGRICULTORES LIBRES DE IMPOSICIONES CONTAMINANTES

Otra agricultura es posible
Interesados en la lucha contra el calentamiento global, hemos visto el documental “Besa la Tierra: agricultura regenerativa”, dirigido en 2020 por Joshua Tickell y Rebecca Harrell.

Nos parece de gran interés el giro que están dando algunos agricultores de Estados Unidos, que se han planteado renunciar a las formas de cultivo impuestas por las grandes multinacionales de fertilizantes químicos y semillas transgénicas, con el visto bueno de las administraciones públicas del país.

Los protagonistas del documental abogan por la permacultura o agricultura permanente, que se orienta hacia el beneficio presente, pero sin descuidar que la tierra pueda seguir cultivándose en el futuro. Un elemento característico de este enfoque es que tanto seres humanos como plantas y animales conviven buscando una utilidad común.

La clave es aumentar el nivel de carbono de las tierras de cultivo que, además de mejorar la producción, facilita que se produzcan precipitaciones. Aparte de sustitutir los fertilizantes químicos por fertilizantes naturales como el compost o el humus de lombriz, se propone dejar de arar la tierra (o reducir el arado a la mínima expresión). De esta manera, se mantiene la riqueza del suelo en microorganismos. Además, se aboga por el pastoreo sobre las tierras de cultivo, pues la actividad de los rumiantes facilita que la planta libere en el suelo todos sus nutrientes, además de aportar un fertilizante natural a través de sus excrementos.

Que una comunidad de campesinos se haya organizado para romper con elementos impuestos a través de relaciones económicas y políticas estructurales y que, además, lo haga en favor de la conservación de nuestro planeta, es un movimiento social muy valioso.

viernes, 21 de octubre de 2022

MOVIMIENTOS SOCIALES, CRÍTICA A LOS APORTES DE ZIBECHI (III)

Movimientos sociales
En esta oportunidad queremos destacar algunas de las críticas a los aportes sobre los movimientos sociales realizados por Zibechi.

Zibechi destaca las movilizaciones de los movimientos sociales como resultado de las redes de relaciones sociales de la vida cotidiana más que fruto de organizaciones creadas para impulsar la acción colectiva. En este sentido, los lazos comunitarios son el eje de análisis para comprender la forma de organización, las reivindicaciones y las acciones colectivas, las cuales involucran de manera activa y afectiva a todos los miembros de la comunidad, destacando el papel de la mujer. Vínculos que no se construyen como medios para la toma del poder, porque los proyectos comunitarios se van construyendo y deconstruyendo de manera colectiva, en el día a día; son el resultado de las particularidades y singularidades de los colectivos, que avanzan en pos de una sociedad solidaria, amorosa y respetuosa del medio ambiente, pero distante de prefiguraciones sociales ideales y de estructuras que opaquen los lazos comunitarios. Es así como los vínculos configuran otros mundos, poderes no estatales y formas de producción y relaciones no capitalistas (Zibechi, 2003, p. 138).

En este sentido, como señala Cruz, el rescate de lo afectivo distancia a Zibechi de la explicación de la acción colectiva como resultado de una racionalidad instrumental. Por esa razón, Zibechi considera inapropiado el concepto de movimientos sociales, los cuales se generan en el marco de una “sociedad unificada, con un Estado, una justicia, un sistema político” (Zibechi, 2017, p. 13). En Latinoamérica las sociedades son más porosas, estas instituciones no abarcan toda la diversidad social, en ese sentido propone denominar la acción de dichos movimientos como «sociedad otra en movimiento» (2019:120).

A continuación destacamos algunos desacuerdos presentados por Edwin Cruz (2019) respecto a los aportes de Zibechi.

El autor centra sus desacuerdos, primero, en la división de los movimientos por Zibechi en institucionalizados y no institucionalizados. Destaca que confunde lo institucional con todo aquello que suponga jerarquía, organización o se mueva en la lógica vertical y representativa del Estado. Desconociendo que para movernos en el mundo social son indispensables los procesos de institucionalización, es decir, la existencia de patrones regulares; que, incluso, vivencian las mismas comunidades que él reivindica.

Otro aspecto a destacar por Cruz es su énfasis en el «poder como capacidad», sin considerar que en cualquier vínculo, incluso de tipo comunitario, también emerge el «poder como dominación». Por tal motivo, es difícil comprender cómo se despliega el poder y con él los conflictos dentro de las comunidades o acciones colectivas abordadas. Este análisis es opacado.

Tercero, la supremacía dada a lo colectivo sobre el individuo. Cruz se pregunta en qué medida es emancipatorio el vínculo comunitario. El desconocimiento de los procesos de individualización que permiten a los sujetos escapar de la sujeción de lo comunitario. Aunque no suele ser un problema a analizar, Zibechi destaca que en las comunidades las opresiones no se ocultan sino que se trabajan (2015, p. 191).

Cuarto, la propuesta de Zibechi se sustenta en el potencial emancipatorio de las comunidades, basado en su capacidad de constituirse en poderes no-estatales “poderes no separados, no escindidos de la sociedad, que no forman un cuadro aparte, ni para tomar decisiones, ni para luchar, ni para resolver conflictos internos” (citado por Cruz, 2019: 184), pero posiblemente esa amalgama a la que llamamos sociedad está tocada, incluso en Latinoamérica, por el capitalismo, por sus habitus y prácticas de consumo. Especialmente en un mundo globalizado bajo la hegemonía capitalista, de ahí que ese potencial emancipatorio comunitario se torne complejo, especialmente en zonas urbanas.

Por último, la reducción del Estado a un aparato burocrático jerárquico, que se configura sólo como una estructura que absorbe lo comunitario y da paso al mercado.

Posiblemente, las críticas presentadas por Cruz son pertinentes, pero el gran aporte de Zibechi, entre otros, es develar cómo el Estado ha ido arrasando con lo comunitario, la necesidad de rescatar el campo social como forma de construirnos sin necesidad de guiarnos por paradigmas cerrados, jerárquicos distantes de un reencuentro con la naturaleza; a la vez que dignifica el saber de las comunidades indígenas, dándole el estatus de saber ancestral, cotidiano y político, como ya señalábamos en anteriores entradas.


BIBLIOGRAFÍA

Cruz, Rodríguez, Edwin, 2019. Pensar los movimientos sociales en y desde América Latina. Una mirada crítica a la contribución de Raúl Zibechi. Estudios Políticos, 56, Medellín, septiembre-diciembre de 2019: pp. 175-197.

Zibechi, Raúl. (2003). Genealogía de la revuelta. Buenos Aires: Nordan- Comunidad, Letra Libre.

Zibechi, Raúl. (2015). Descolonizar el pensamiento crítico y las prácticas emancipatorias. Bogotá: Desde Abajo.

jueves, 13 de octubre de 2022

DESPOBLACIÓN Y MACROPROYECTOS DE ENERGÍA SOLAR

Imagen de una planta solar
El calentamiento global es un grave problema para nuestro futuro. Desde este blog apoyamos el desarrollo de energías renovables y alternativas a los combustibles fósiles o la energía nuclear. Pero nos parece relevante destacar algunos debates sobre los macroproyectos de energía solar que se están dando en algunas zonas despobladas.

Como publica el diario El Salto, en la comarca del Valle de Esgueva (que se encuentra entre las provincias de Valladolid y Burgos, en España) diversos fondos de inversión han planificado construir quince macroproyectos de energía solar, que suman un total de 90 hectáreas. La comarca vive desde hace décadas un fuerte proceso de despoblación y estos macroproyectos apuntan hacia llanuras de tierras cultivables.

ADVE, Asociación en Defensa del Valle de Esgueva, consiguió parar dos de ellos recogiendo 1000 firmas entre los 3000 habitantes de Renedo. Argumentando que la consolidación de estos macroproyectos de energía solar puede ser la puntilla para la definitiva desaparición de los pueblos que forman la comarca. Porque destinan una gran cantidad de hectáreas a los paneles solares sin apenas generar empleo, al mismo tiempo que destruyen una de las pocas fuentes de riqueza de este territorio: la agricultura y la ganadería extensiva.

El eslogan de la campaña de ADVE reza: “Renovables sí, pero no así”. No sólo por las consecuencias socioeconómicas, sino por el impacto medioambiental: las placas son incompatibles con la existencia de árboles y una pareja de águila imperial, especie en peligro de extinción, habita hasta ahora en el Valle. 

De este debate, surgen una serie de preguntas: ¿No sería preferible instalar paneles solares en los tejados? ¿Brindan los macroproyectos de energías renovables un verdadero beneficio para las comunidades en que se asientan? ¿De qué manera se puede alcanzar un equilibrio territorial en el esfuerzo hacia una transición ecológica? Posiblemente la respuesta a estos interrogantes esté en la regulación y en la soberanía de los territorios por encima del mercado.

jueves, 6 de octubre de 2022

¿RECONQUISTA O LUCHAS ENTRE REINOS CRISTIANOS? EL CID CAMPEADOR EN ZARAZOGA

Imagen del guerrero medieval
La figura de Rodrígo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, fue exaltada en el Romance del Mío Cid, que le convirtió en leyenda medieval un siglo después de su muerte. Ya en el siglo XIX, historiadores como Ramón Menéndez Pidal (1929) se encargaron de asociar su figura con una idea novedosa: la Reconquista de España.

Historiadores como Alberto Montaner (1998) o José Álvarez Junco (2019) constatan que la historia fue una herramienta al servicio del nacionalismo romántico español en el siglo XIX. En el caso de la figura del Cid, se mezcló leyenda y datos fidedignos, reforzando la idea de guerra religiosa (e, incluso, patriótica) en perjuicio de todos aquellos hechos que constatan la lucha por el territorio entre diferentes reinados y cortes.

Lo cierto es que este guerrero medieval combatió en 1063 también para uno de los reinos islámicos, la taifa de Zaragoza de Áhmad ibn Hud. En la batalla de Graus, Fernando I de Castilla apoyó al rey musulmán para evitar la expansión del Ramiro I de Aragón, que había constituido una alianza con el rey navarro Sancho IV para conquistar ese territorio.

Veinte años después de la batalla de Graus, Rodrigo Díaz de Vivar regresó a Zaragoza, esta vez por cuenta propia, para defender nuevamente al rey de la taifa musulmana, en su enfrentamiento armado con el Reino de Aragón.

Lo sucedido en Zaragoza muestra lo que fue tendencia predominante durante la Edad Media en la Península Ibérica: las luchas de poder entre los diferentes reinos cristianos, por encima de cualquier idea de Reconquista; y la existencia de señores de la guerra que, como el Rodrigo Díaz de Vivar, no dudaron en ponerse al mando de tropas religiosa y culturalmente opuestas. Muy lejos de ser agentes de una supuesta reconquista de España.


BIBLIOGRAFÍA

Álvarez Junco, José (2019) Utilización política de la historia. En: Cuadernos de Pedagogía nº 495, 2019, pp. 53-59.

Menéndez Pidal, Ramón (1929) El Cid Campeador. Madrid: Editorial Austral.

Montaner, Alberto (1998) El Cid en Aragón. Zaragoza: Caja de Ahorros Inmaculada de Aragón.

jueves, 29 de septiembre de 2022

ZIBECHI (II): ASPECTOS ONTOLÓGICOS Y METODOLÓGICOS

Fotografía del pensador uruguayo
Continuando con la reflexión de nuestra entrada anterior, cabe preguntarse ¿cómo adentrarnos desde la academia en esta mirada descolonizadora del poder popular? Para Zibechi, la academia debe asumir otros paradigmas ontológicos y metodológicos.

Primero, debe abordar el poder popular desde la mirada de autores y autoras subalternos/as que planten una mirada descolonizadora y despatriarcalizada del poder popular, por lo cual recomienda acercarnos a autores como: Frantz Fanon, Aníbal Quijano, Silvia Rivera, Francesca Gargallo y Rodolfo Kusch, entre otros/as.

Segundo, destaca la necesidad de dar estatuto académico a las palabras de los subalternos desde los pueblos indígenas, negros y mestizos y sectores populares, con miras a dar valor a sus cosmovisiones, especialmente aquellas no occidentales. Razón por la cual anima a acercarnos a la producción de la Escuela Zapatista y al trabajo de Francesca Gargallo que recoge las voces de las comunidades indígenas y le da el estatus de saber ancestral, cotidiano y político.

Tercero, propende por un compromiso ético que vincule la formación del investigador. Por un lado, rompe el distanciamiento entre sujeto-objeto, para transformarlo en un encuentro entre sujetos distintos que dialogan para construir conjuntamente conocimiento. Por otro lado, compromete la relación con el cuerpo: mi comprensión del otro es insuficiente si no asumo, aunque sea de manera temporal, sus vivencias cotidianas, su trabajo; si no siento sobre mi cuerpo la dureza del mismo, su incertidumbre, su desazón, es decir, si no vivencio física y mentalmente su trabajo, su mundo.

En síntesis su propuesta supone: “1) comenzar a pensar siguiendo las producciones teóricas subalternas, en especial latinoamericanas, y darles vigencia; 2) rescatar las palabras de los sectores populares y otorgarles estatuto dentro de la academia occidental; y 3) realizar un trabajo éticamente” (2015:15).


BIBLIOGRAFÍA

Zibechi, Raúl (2015). Entrevista. Es necesario descolonizar y despatriarcalizar el concepto de poder popular. Crítica y Resistencias. Revista de conflictos sociales latinomericanos, Nº 1. Años 2015, págs.. 6-18. Argentina.

viernes, 23 de septiembre de 2022

PODER POPULAR SEGÚN ZIBECHI

Movimientos sociales y movilización
Raúl Zibechi construye teoría social como resultado de su activismo social y político. Hoy es un referente teórico para los latinoamericanos, desde una perspectiva descolonizadora del conocimiento. Queremos compartir algunas de las ideas expresadas por él, a través de una entrevista realizada por la revista Crítica y Resistencias.

Zibechi realiza una reflexión descolonizadora y despatriarcalizada del poder popular, distante de la propuesta eurocéntrica con la que nos hemos nutrido desde la academia. Este distanciamiento obedece, entre otras razones, a condiciones históricas. A diferencia de Europa, en Latinoamérica la industrialización ha sido incipiente en la gran mayoría de los países, situación que no fructificó en la constitución de una clase obrera industrial potente, ni tampoco en el desarrollo de un estado de bienestar sólido. Las fábricas y con ellas los obreros - menos aún hoy en día- no son los referentes centrales de acción colectiva, de movilización transformadora.

En Latinoamérica recorren estos caminos los apartados, los marginados: las comunidades indigenas, las negras, los sectores populares de las ciudades y del campo. El poder popular está por fuera de la centralidad del trabajo mercantilizado; integra personas que adelantan tareas que significan un valor de uso, no un valor de cambio, es decir, están en el espacio de la reproducción. Es todo aquello que transcurre en el borde del mercado:” es el lugar desde el cual es posible la transformación”, un lugar donde la mujer y la familia tienen un lugar destacado. Son los pobres, los marginados los que deben ser sujetos de transformación, más hoy en día en que la sociedades son más heterogéneas debido a la profundización de la precariedad por las prácticas extractivas de rapiña propias de la colonización.

Si en Latinomérica más del 55% de la población se encuentra en situación de precariedad -los llamados informales-, es necesario –señala Zibechi- “despatriarcalizar y descolonizar un pensamiento crítico contaminado de eurocentrismo y de patriarcado” (2015:10).

En este sentido el concepto de poder popular debe ser deconstruido y pensado desde lo comunitario, desde la comunidad. El poder popular está intrincado con la comunidad, no podemos pensar en él fuera de la misma, entendida ésta como “la interrelación afectiva, económica, social y política de las familias ampliadas, dirigidas por mujeres”. Por ello es indispensable vivenciar las prácticas concretas de mujeres y sus hijos que se empoderan colectivamente, que asumen formas diferentes de tomar decisiones y de organizarse.

En este sentido, la organización no está separada de la vida cotidiana. La misma organización que gestiona el trabajo o las fiestas, sustenta las movilizaciones sociales. Tiene expresión en el apoyo mutuo en el trabajo, en las rotaciones de las tareas de responsabilidad o autoridad, en las asambleas o en las decisiones en el marco familiar o comunitario que son comunicadas a otras instancias para hacer de la acción un sentir colectivo.

Los partidos políticos y las organizaciones sindicales quedan opacados por el poder comunitario que asume formas autogestionarias, arraigadas en las prácticas y habitus comunitarios. Las instituciones públicas carecen de valor, la organización fluye sin importar quién dirige; hay rotación y todo está anclado en lo comunitario, capaz de una realizar acción articulada para erosionar gobiernos, para ser un contrapoder.

En este sentido, es un accionar comunitario que apuesta por una autonomía integral que abarca todos los aspectos de la vida: la producción y, especialmente la reproducción, construida por una mayoría de mujeres junto a sus hijos que apuestan por formas de tomar decisiones y adoptar espacios propios. En términos de James Scott: “los dominados necesitan un espacio seguro fuera del control de los poderosos en donde desarrollar su discurso, su culto etc.”(2015:9).

El logro del poder comunitario y de su autonomía carece de libreto, de caminos predeterminados –propios del marxismo-, como señala Zibechi: “… nosotros podemos hacer que todos estos emprendimientos rurales y urbanos sean un insumo para la reconstrucción de una futura sociedad, porque el tránsito de una sociedad a otra no será guiado… será caótico. Es una apuesta estratégica que no tiene ninguna certeza ni seguridad porque ya no puede haber estrategias que marquen exactamente el camino a recorrer, eso es una utopía malsana. Nosotros intentamos transformar la parte de la sociedad en la que estamos… No se puede pretender crear un poder popular válido para todos, en cada lugar se irán creando o no en base a las experiencias concretas. En definitiva, creo que conceptualmente la noción de poder popular debe ser modificada en función de las prácticas concretas que pueden originar formas de poder popular femeninas, juveniles, siempre diferentes” (2015:17).

Esto supone volver a conquistar espacios comunitarios expropiados por el Estado, volver a crear y recrear vínculos, tejidos de acción comunitaria, porque este accionar permitirá imponerse sobre el poder central.


BIBLIOGRAFÍA

La Linterna de Diógenes (2022). Dispersar el poder. Los movimientos como poderes antiestales. Podcast. LDD16X02. Encontrado en: https://radioalmaina.org/2022/09/06/ldd16x02-dispersar-el-poder-los-movimientos-como-poderes-antiestatales/

Zibachi, Raúl (2015). Entrevista. Es necesario descolonizar y despatriarcalizar el concepto de poder popular. Crítica y Resistencias. Revista de conflictos sociales latinomericanos, Nº 1. Años 2015, págs.. 6-18. Argentina.